Lic. Marco Campos Mena
Consta en los registros del diario de debates del constituyente de 1916, una intervención del célebre Presidente de la República y líder del ejército constitucionalista, Venustiano Carranza, en el que hace mención de que ya no se seguiría dando la misma situación que hasta ese entonces había aquejado a la nación, la ley fatal de Toqueville.
Palabras más, palabras menos, esta ley retrata la realidad de los países independizados de España haciendo énfasis en que tienden a ir a los extremos, eligen un dictador, una figura autoritaria que ejerce un poder desmesurado sobre el pueblo, cuando se cansan de ser controlados, pasan a la anarquía, guerra de poderes, elección de quien se opone por completo al régimen anterior a un costo autodestructivo para la nación, y cuando se cansan de esa autodestrucción vuelven a elegir a un dictador.
Dicha ley fatal da una similitud al pequeño cuento político en el que el problema es que hay ratones en la casa, por lo que la llenan de gatos, pero al ser estos la nueva peste, traen perros, al llenarse de perros y ser un problema, traen leones, y al ser estos el nuevo problema, traen elefantes… tras la destrucción de la casa entera y viéndolos como la peste en turno, regresan a los ratones para que los espanten y se reinicia el ciclo…
Si este es el destino de las sociedades, hay que tener muy en claro que mucho de esto sucede por no conocer nuestra historia, ésta la escriben los ganadores a su conveniencia y no refleja las cosas como realmente son, claro ejemplo de ello es la satanización de Maximiliano de Habsburgo y Porfirio Díaz pese a sus aportaciones a nuestro país y el reconocimiento a Benito Juárez y Lázaro Cárdenas pese a sus errores, basta con investigar un poco en los registros de estos personajes para ver que hay una gran manipulación de los hechos en la historia que se nos enseña en los “livros de Testo” que se llevan la educación primaria y secundaria.
Nunca está de más el estudiar los hechos para saber realmente cómo funciona la sociedad en la que vivimos, y con toda seguridad le puedo decir que el más popular POR LO GENERAL (y no siempre) es el que más daño hace y el menos popular es el que impulsa los cambios que generan crecimiento a largo plazo. ¿Aún no lo cree? Recuerde que Hitler era muy popular y es conocido como uno de los personajes más odiados por la historia por todo lo que ya sabemos que ocasionó, en la era reciente, Trump era popular y su gobierno no se caracterizó por ser el más humano o el mejor, pero si gozaba de una popularidad muy alta pese a que decayó rápidamente por los errores que fue cometiendo.
Los latinoamericanos adolecemos también de un complejo que a la fecha sigue siendo vigente y que ha sido herramienta de manipulación a lo largo de las décadas, un complejo de inferioridad que adoptan como si fuera virtud y que en la actualidad hasta una palabra moderna se le asignó.
El resentimiento que se tiene no es nuevo, data de la época colonial y eso ya es hablar de alrededor de 400 años en los que el sometimiento fue la bandera de poder mediante la esclavización por parte de los malvados y ricos blancos.
Seguramente ya sabe a qué me refiero, y si bien el contexto histórico no es el mejor, es nuestra historia y hay que conocerla para romper con el ciclo de estancamiento.
Si en el pasado se creó este concepto de que los blanco, por ser el Español o Europeo conquistador, eran personas de mal que acabaron con “nuestra cultura” la verdad es que olvidamos algo muy importante, si tenemos patillas, también descendemos de esos “malvados” que esclavizaron a nuestro pueblo y asesinaron a nuestros dioses… mientras, que los más apasionados se dan de golpes en el pecho, adoran al Dios del viejo mundo con sus costumbres y tradiciones (¿será que muy dentro esperan volver a sacar corazones latiendo de una persona con vida para que llueva?)
El siguiente símbolo de opresión fue el hacendado, persona acaudalada que era dueño de grandes extensiones de tierra en las que la gente trabajaba y después del desastre agrario que acabó con gran parte de la actividad económica del campo, el enemigo a vencer fue el rico, el empresario, el estudiado y el culto…
La Época de Oro del cine mexicano no es más que una exaltación más a odiar a esa clase mientras se romantiza la pobreza como el ser bueno de corazón, quien tiene capacidad de amar y ser bueno, merecedor del paraíso… ser rico es malo, son personas déspotas, aprovechadas, corruptas y responsables de todo el mal que le sucede al pobre.
Si bien ese estigma ha sido alimentado también por personas que son tal como se les describe, también es cierto que el pobre no está libre de pecado y también hay todo tipo de perfiles en sus filas.
“Nosotros los pobres y ustedes los ricos”, la frase de la segregación latinoamericana que ha hecho que una gran parte de la gente no aspire más que a sobrevivir al día “con honestidad”, pero la criminalización de la superación… ¡Qué vergüenza es formar parte del grupo de los aspiracionistas! El mal de este país que “tan perfecto es”
Seguramente ha escuchado el término de moda Whitexican, mismo que se utiliza para denostar a quienes están en una posición social diferente y utilizado muy a menudo como insulto, esto nos lleva a considerar las cosas de esta manera: ¿está mal querer tener una mejor casa, un mejor carro, salir de viaje, una mejor educación para nuestros hijos, vestir mejor, comer mejor? El problema es que se sataniza el crecimiento y se le busca crear un enemigo a vencer, ¿Por qué ser enemigos? Esa división es la que ha derrotado a la sociedad mexicana y latinoamericana que difícilmente ve el éxito de su semejante como algo bueno, incluso puede prestar atención a lo que dice la gente y verá que por lo general ver a alguien a quien la fortuna y su trabajo le rinden frutos bajo el concepto de “debe ser narco…” ese es precisamente el mal concepto que tenemos, creer que para tener una mejor vida, hay que ser malo.
La manipulación social es una realidad que tenemos que aceptar que existe, y si, debe haber personas que hagan todo tipo de tareas, pero no por ello serán buenas ni será bueno estancarse allí, hay que cambiar el paradigma y ver que es bueno aprender, poder discernir, no conformarse, pero si ser agradecidos, es bueno poder ir de vacaciones, disfrutar la vida, cambiemos ese pensamiento de mártir en el que venimos solamente a sufrir, venimos a vivir, a ser felices y disfrutar haciendo el bien.
Si la educación se centrara en los aspectos importantes reales, muy probablemente no estaríamos viviendo muchos de los problemas actuales, ente ellos ver tanta corrupción que haya personas que la justifiquen, seríamos un país más avanzado culturalmente y sin duda nuestra actitud y valores harían ciudades más bellas y de gran respeto por todo y todos.
Nada tienen de malo las tradiciones extranjeras, hay todo tipo de personas de todos lugares viviendo en nuestra ciudad y no por ello van a dejar sus raíces e identidad, hay mucho más trasfondo del que se ve a través de la lente del problema latinoamericano, ya es tiempo de cambiar.
Dejemos los estereotipos, somos humanos y está bien crecer, está bien ser feliz, está bien estudiar y ser culto, está bien respetar y ser respetado, está bien tener mucho dinero… El día que cambiemos el pensamiento será el fin del dictador y el anarquismo, ese día será el verdadero final de la ley fatal, ese día dejaremos los extremos y andaremos en línea recta hacia dónde queremos llegar
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