El imperio contrataca 

Hace 18 años se registró una batalla política que marcó el futuro de Coahuila y cuyas consecuencias las sufrimos todos los ciudadanos de una forma u otra. A principios de 2004 al entonces Gobernador Enrique Martínez y Martínez le llegó la hora de decidir quién sería el candidato a Gobernador por el PRI, es decir, la persona que lo sucedería en el cargo; si consideramos los 12 años siguientes como una de las peores épocas en Coahuila y si quisiéramos señalar responsables, uno de los primeros, a mi juicio, sería Martínez y Martínez porque no fue capaz de mantener el control de la sucesión, al final todo se le fue de las manos. En el 2004 había una buena caballada, estaba el Secretario de Gobierno Raúl Sifuentes Guerrero, el Secretario de Finanzas Javier Guerrero García y el entonces alcalde de Saltillo Humberto Moreira; Sifuentes Guerrero tenía influencia y poder, además de un equipo compacto en el que figuraban como los más cercanos Ricardo Mejía Berdeja, Luis Efrén Ríos Vega y Jorge Luis Morán Delgado, para posicionarse con miras a la gubernatura, realizaron una campaña por tierra y aire bajo el slogan “tu firma si gobierna” que pretendía recabar las firmas suficientes para la realización de una consulta popular. Desde la trinchera contraria Humberto tenía como su consigliere de guerra a su hermano Rubén, (entonces no existía distanciamiento alguno entre ambos) quien tejía y entretejía la red de apoyos para su hermano que tenía como principal activo político un carisma suficiente como para conseguir la confianza de casi cualquier persona. El Primer enfrentamiento se dio por el control de los comités seccionales del PRI, el Revolucionario Institucional llamó a una renovación en las coordinaciones de los seccionales y ese fue el campo de batalla de ambos grupos, el tema pasó a mayores y llegó incluso a un enfrentamiento con violencia en la sede del Comité Municipal de Tricolor entre partidarios de ambos grupos, las crónicas de ese tiempo reportaron como Hilda Flores Escalera, entonces dirigente municipal, se tuvo que resguardar bajo un escritorio. En esa disputa por el control del Movimiento Territorial se puede medir la eficiencia de la estructura construida por los Moreira, quienes obtuvieron la mejor parte. 

Para entonces estaba claro que Enrique Martínez y Martínez ya había perdido el control del proceso sucesorio- Cuenta la leyenda que la decisión de Enrique Martínez fue a favor de Javier Guerrero, sin embargo, cuando trató de establecerlo como candidato le fue imposible, también es parte de ese relato un supuesto regaño de grandes proporciones, pero que no significó nada más que un desahogo. La confrontación siguió ya en el proceso de selección de candidato, pero también en tribunales, la precandidatura de Raúl Sifuentes fue impugnada bajo el argumento de que no cumplía con el requisito de haber ocupado previamente un cargo de elección popular. Sifuentes confió en sus asesores legales que le dijeron que el requisito establecido por el PRI violaba los derechos del aspirante establecidos en la propia Constitución, Sifuentes confío ciegamente en esa posibilidad de tal manera que no elaboró un plan B, de hecho, se dice que existió una reunión en la que Humberto le ofreció una negociación a su adversario si se retiraba del proceso, pero Sifuentes no aceptó, tenía plena confianza en que el fallo que obtendría sería favorable, pero no ocurrió así, a partir de entonces el grupo de los Moreira marginó a Sifuentes y a su equipo de cualquier posibilidad de crecimiento político. Cada uno de los integrantes de ese grupo tomó su camino, Luis Efrén se refugió en la preparación académica, Sifuentes regresó a sus negocios en San Pedro de las colonias y así cada quien le buscó por donde pudo. Mejía Berdeja apareció años después como militante del Partido Movimiento Ciudadano por el cual llegó a ser Diputado Federal, se involucró en los grupos que apoyaron la candidatura de Andrés Manuel López Obrador y hoy ocupa la Subsecretaría de Seguridad Pública y abiertamente aspira a la candidatura a Gobernador de Coahuila por Morena. En contraparte está Manolo Jiménez, Secretario de Inclusión y Desarrollo Social del Gobierno del Estado, quien también abiertamente aspira a Gobernar Coahuila y realiza actividades en todas las regiones del Estado en cumplimiento de su función como Secretario. Ante esta realidad es imposible abstenerse de recordar los ocurrido hace 18 años y preguntarse si no estaremos hoy nuevamente contra la segunda parte de una batalla política entre los mismos dos grupos, desde luego muchas cosas han cambiado, algunos protagonistas de entonces ya no figuran, pero otros si lo hacen y han acumulado mucho poder, la sociedad coahuilense también ha evolucionado, lo que antes era muy fácil ahora no lo es tanto, veremos quién gana esta segunda batalla.


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