Ciudad de México, enero 15. El hallazgo arqueológico de al menos 60 piezas prehispánicas en la comunidad de San Pedro Jaltepetongo, Oaxaca, ha provocado una fuerte confrontación entre los habitantes del lugar, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y un creador de contenido conocido como Señor Blue, luego de que los vestigios fueran difundidos en redes sociales sin la supervisión directa de las autoridades culturales. De acuerdo con información de El País México, el descubrimiento ocurrió cuando una mujer del pueblo encontró un pequeño agujero en el suelo mientras recolectaba epazote, lo que derivó en la localización de un contexto funerario antiguo.
Los primeros indicios surgieron al introducir un carrizo en el orificio, con el que se detectó una cavidad de casi metro y medio de profundidad. Posteriormente, al iluminar el interior con una linterna, se observaron objetos que aparentaban ser piezas arqueológicas. La noticia se extendió dentro de la comunidad y los pobladores decidieron contactar a Yaotzin Nell Mejía, conocido como Señor Blue, para documentar el hallazgo, debido a la desconfianza histórica hacia el INAH, al que acusan de no transparentar el destino de piezas extraídas en el pasado.
La difusión de imágenes y videos del sitio en redes sociales detonó la polémica. El INAH confirmó la autenticidad de las piezas y señaló que pertenecen a un contexto funerario de la cultura mixteca del periodo Posclásico Tardío, entre los años 1300 y 1521. No obstante, el instituto advirtió que la publicación de la ubicación de zonas arqueológicas no abiertas al público puede propiciar saqueos y daños irreversibles al patrimonio cultural, por lo que pidió responsabilidad a la ciudadanía y a los creadores de contenido.
Los habitantes de San Pedro Jaltepetongo han expresado su temor a que las piezas sean retiradas sin que regresen a la comunidad, como ocurrió en casos anteriores en la región, entre ellos el de San Francisco Cajonos, donde objetos arqueológicos permanecieron fuera del pueblo durante años. Por esta razón, la comunidad permitió la extracción inicial de las piezas bajo la vigilancia de autoridades locales y no directamente del INAH.
El influencer involucrado afirmó que su intervención respondió a una solicitud directa de los pobladores, quienes buscaban visibilizar el hallazgo ante la falta de atención institucional previa. Según su versión, la información se desbordó tras la difusión mediática, generando un conflicto que ahora enfrenta a la comunidad con las autoridades culturales federales.
El INAH informó que mantiene comunicación con las autoridades municipales y con los habitantes de la localidad, y que especialistas se trasladarán a la zona para continuar con los trabajos de verificación, documentación, limpieza y resguardo de los objetos, así como de los restos osteológicos humanos asociados al hallazgo.
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