Lic. Marco Campos Mena
En el marco de los festejos del cuadrigentésimo cuadragésimo séptimo (447) aniversario de la fundación de nuestra ciudad capital, Saltillo, mucho se especula sobre lo que pasará si gana uno u otro candidato en los Estados Unidos de América, así como el que pasará ahora que se suspendió la inversión de Tesla en Santa Catarina.
Si llegase a ganar nuevamente Donald Trump la presidencia, las inversiones en el Estado podrían verse afectadas de tal manera que dejaríamos de crecer al ritmo que hemos estado haciéndolo en los últimos años; lo anterior debido a que, como ya sabemos, amenazó con que cerrará la frontera y que incrementará los aranceles hasta un 200% al sector automotriz.
Podríamos decir que de alguna manera somos capaces de soportar tales actos disparatados gracias a que contamos con una variedad de giros suficiente en la industria para continuar con el dinamismo económico de la región, sin embargo, hay que mantener presente que tenemos armadoras que van a resultar afectadas y que en efecto dominó van a impactar a otras empresas proveedoras.
Si bien pudiéramos estar en la antesala de una crisis mayor por la inminente recesión que enfrentarán los Estados Unidos, esta primera oleada provocada por las decisiones políticas de nuestro vecino del norte bien podrían ser superadas, después de todo, ya lo hicimos en 2008 que se enfrentó una situación de impacto similar, pero el encontrarnos debilitados ante una segunda oleada de crisis aún mayor, bien pudiera tener consecuencias catastróficas que pudieran dejar en muy mal estado a la región.
Por si no fuera suficiente, tenemos también al enemigo en casa, ya que al ser gobernados por un partido distinto al del gobierno federal y con la aplastante mayoría en el congreso para tomar decisiones sin que medie negociación, veremos más recortes a nuestro ya mermado y ajustado presupuesto.
Estas estocadas a los coahuilenses las hemos vivido en más de una forma y no necesariamente por los recortes al presupuesto estatal, ya que incluso se han metido con temas tan vitales como la salud al dejar sin atención y sin medicamentos a nuestros enfermos, teniendo que responder el gobierno del Estado en pro de quienes no pueden costear uno de estos tratamientos de alto costo.
Nuestra recaudación tampoco es suficiente en tributos estatales como para poder aguantar la inflación y las crecientes necesidades, ¿será que ya estamos en un momento clave para reconsiderar el modelo de nuestra actividad económica?
Una ciudad que crece es una ciudad que enfrenta una cantidad de problemas mayores y difíciles de solventar si no se cuenta con el presupuesto adecuado para ello.
Hoy en día tenemos cada vez más contaminación, escasez de agua, precios sumamente inflados (y especulados) en el sector inmobiliario y un tráfico cada vez más complicado.
Tomemos en cuenta que el crecimiento de 10,000 vehículos por año tuvo un pico inesperado este año alcanzando los 43,000 vehículos nuevos que circulan diariamente por las calles de nuestra ciudad.
Tras la suspensión de la inversión de Tesla se espera que haya un freno en la cantidad de personas que llegan a nuestra región y, por tanto, un descenso en el precio de la vivienda, más no es algo que vayamos a ver de inmediato debido al near shoring que sigue estando presente y pese a que en la región sureste no tiene el impacto esperado por los especuladores.
Resulta imposible negar que nuestro crecimiento industrial está por alcanzar su pico máximo de crecimiento y que al agotarse este modelo habrá que tomar medidas para mantener el dinamismo y la calidad de vida de los ciudadanos.
Tal vez este es momento más oportuno para retomar el tema del turismo y el apoyo a los emprendedores de giros tradicionales a fin de que se detone una mayor cantidad de recursos procedentes de otras regiones que impulsen tanto el sector hotelero como restaurantero y representativo tradicional.
Si bien, como es claro, el incremento del turismo también es un modelo de crecimiento limitado a mediano plazo y trae consigo un incremento en el costo de la vida de esos lugares, y para muestra Cuatrociénegas que tiene hoteles más caros que si fuéramos a Cancún, también es cierto que necesitamos darle a la gente la oportunidad de trabajar fuera de la industria para que podamos sortear más fácilmente las crisis venideras.
La adversidad nos ha hecho fuertes, somos capaces de ser innovadores y de ofrecer alta calidad en lo que hacemos, ¿Qué nos detiene?
Estamos en buen tiempo todavía para trazar un plan de acción ante las fuerzas que enfrentará el Estado y la región sureste, como uno de los motores más importantes del país, tiene la capacidad de reinventarse desde sus bases para hacer frente a esto y más.
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