Horacio Cárdenas Zardoni
Visto lo que se ha visto del Plan B de la reforma electoral, si es que se puede decir así, porque hasta en la Cámara de Diputados de habla de lo primero, el mentado Pan B, y nada de lo segundo, la muerta y sepultada reforma electoral, todo termina girando en torno a un asunto en concreto: la posibilidad que se está solicitando se apruebe, y probablemente se consiga, que Claudia Sheinbaum aparezca en una boleta el día de la elección intermedia.
No estoy en condiciones de decir si este mismo tema aparecía en la primera versión de la reforma electoral propuesta por el ejecutivo al legislativo, realmente corrieron ríos de tinta y sobró aire caliente de declaraciones y discursos para seguir calentando el clima del planeta, pero la parte sustancial, la que provocó enconos entre MORENA y sus aliados, esa no la conoció el gran público, mucho menos el que no es tan grande. Pero nos sospechamos que iban en el paquete, y al ser votado en contra, lo botaron para afuera.
A la hora de que Claudia Sheinbaum platicó tres minutos, contados, con los líderes de los partidos verde y del trabajo, para leerles la cartilla… de las poquísimas cosas que se habrían retomado, sería precisamente esta una de ellas. Claudia no como observador del proceso electoral intermedio, sino como actor principalísimo.
De hecho así como se ha planteado, la presencia que logre MORENA en el congreso de la Unión en la elección del 2027, el triunfo o fracaso de los candidatos a gobernadores en diecisiete estados, más los congresos, más los ayuntamientos, más el poder judicial, se hace depender de lo que alcance a sacar Sheinbaum en su busca de la ratificación como presidente de la república, porque a eso equivale la consulta que se llama de revocación de mandato, pero que al no recovarse, equivale a una ratificación para poder continuar gobernando los otros tres años del sexenio.
Para mi gusto que MORENA está agarrándose del proverbial clavo ardiendo en este asunto. ¿Realmente piensan los morenistas que Claudia Sheinbaum es su mejor carta para movilizar el sufragio a favor de todo lo que porte el mismo membrete, se vista del mismo chalequito color guinda, use los mismos lemas y eslóganes, comparta la misma plataforma de campaña, que no podrá ser otra que la de consolidación de la cuarta transformación, sea eso lo que sea?
Innegablemente Claudia Sheinbaum exhibe números impresionantes en lo que a reporte de las casas encuestadoras ofrecen como respuesta de los ciudadanos a la popularidad de quien ocupa el cargo de presidente, o como dice ella, presidenta, de la república, pero es solo un indicador, en todo lo demás, el desempeño de MORENA y sus gobiernos, el federal y el de varios, si no es que todos, los que administra, deja demasiado que desear.
Las mismas encuestas que le dan a Sheinbaum una popularidad de setenta o más por ciento, opinan que el desempeño de la administración pública, la que ella y nadie más encabeza, tienen un desempeño pobrísimo en temas como la economía, la seguridad, el combate a la corrupción, el desarrollo social, y otros rubros más. No deja de ser un contrasentido eso de que le aplaudan a la persona que está enfrente, y le tiren piedras al trabajo que ella y nadie más encabeza.
Yo me preocuparía que pudiera repetirse en la elección intermedia el mismo comportamiento que registran las encuestas, a las que en este momento, de momento, no vamos a cuestionar sobre su veracidad. Imagínese que efectivamente no hay problema con la ratificación presidencial, o sea, que la gente vota no a revocarle el mandato, y la deja seguir siendo presidente hasta el año 2030, pero… el problema saldrá cuando la gente enfrente la boleta para elegir gobernador, diputados federales, diputados locales, presidentes municipales y cabildos, allí es donde pudiera darse un voto diferenciado, similar a lo que responde en la encuesta de popularidad.
Mi opinión es que le da una alta calificación a Sheinbaum por temor a perder los tan llevados y traídos programas sociales, pero tratándose del funcionamiento de otras partes de gobierno, dependientes de ella, el pueblo bueno y sabio no se siente tan obligado a responder con mentirijillas piadosillas, hasta creo que exageran en el castigo.
Lo que puede pasar es que la votación para el resto de los cargos en disputa en junio de 2027 resulte sesgada, pero no a favor de los candidatos de MORENA o los de la alianza que formen con este partido, sino en contra. Sí, ya voté por Claudia porque no me vayan a cortar la pensión o la beca ¿pero por esos jijos de los diputados, por ese que quiere ser gobernador, o los demás?, ¡tómenla!, es más, doblada como dice uno de los máximos ideólogos de la cuarta transformación.
De darse este escenario, Sheinbaum no funcionaría como factor positivo, sino como negativo, como lastre, más que como motor, pero repito, es a lo único a lo que MORENA puede encomendarse en los tiempos que corren y como corren.

