Ciudad de México, 11/04/25 (Más).- Las campañas de los aspirantes a cargos judiciales en México, en el marco del proceso de elección del próximo 1 de junio, han generado una oleada de reacciones en redes sociales debido a su tono inusual, sus recursos visuales y narrativos, y la mezcla entre lo formal y lo absurdo.
La variedad de estilos, presupuestos y estrategias ha dado lugar a una serie de contenidos que han provocado tanto burla como confusión entre los usuarios, al punto que algunas campañas paródicas deben ser aclaradas como bromas para evitar que se confundan con propuestas reales.
Las diferencias en los recursos técnicos disponibles para los candidatos son notorias. Algunos videos cuentan con cámaras de alta calidad, iluminación profesional y cambios de vestuario; otros optan por una estética más casual, recurriendo únicamente a un celular, con la intención de conectar de forma directa con la ciudadanía mediante mensajes simples y escenas espontáneas. En ambos casos, la viralidad ha sido un objetivo común.
El politólogo Jorge Acosta, socio de la agencia Alterpraxis, consideró que las campañas que se orientan hacia lo viral y lo inusual podrían obtener mejores resultados. “La gente con más habilidad para comunicar es la que llegará al cargo”, expresó en entrevista telefónica.
Acosta explicó que su agencia recibió propuestas de colaboración de varios aspirantes, pero decidieron no participar debido a limitaciones presupuestarias y falta de claridad en los objetivos.
Aunque no ha visto los videos, comentó que los conoce a través de referencias humorísticas. “Es mejor que hablen de ti a que no te conozcan”, dijo, aunque advirtió que en este contexto las burlas podrían tener consecuencias negativas. “No están haciendo campaña para vender papitas”, puntualizó.
Entre los ejemplos más llamativos se encuentra el video de Arístides Rodrigo Guerrero, apodado en redes como el “ministro chicharrón”. En la grabación, el candidato interactúa con jóvenes que comparan su preparación con la de un chicharrón botanero. “¿Por qué?”, pregunta Guerrero.

“Porque está sabroso”, dice uno de los estudiantes. “No”, responde una mujer, “porque está preparado”. El candidato concluye que está más preparado que un chicharrón y presenta sus credenciales académicas: doctorado, dos maestrías y especialidad en Derecho Constitucional, todos con mención honorífica por la UNAM. El video termina con un diálogo adicional entre los jóvenes y la aparición fugaz del nombre del aspirante.
La campaña de Abraham Dávila también ha destacado por su singularidad. El candidato imitó una coreografía del rapero Kendrick Lamar durante el Super Bowl, utilizando la canción Not Like Us como fondo musical. En otro caso, Alberto Aldrete Ramírez recurrió a inteligencia artificial para generar imágenes suyas al estilo del estudio de animación Ghibli, acompañadas de un jingle con frases como “quiero ser magistrado federal / dame tu voto para poderlo lograr”.
Otras propuestas incluyen apodos llamativos y narrativas fuera de lo común. Dora Martínez Valero se autodenomina “Dora la transformadora”, en alusión a un personaje infantil. Por su parte, Mariana Merín relata que se enamoró de un edificio al que solo podría acceder si creía en un libro, en una metáfora sobre el derecho y la ley.
No todos los candidatos han apostado por lo inusual. Algunos han seguido fórmulas más tradicionales. Harry Cruz, abogado por la Universidad Veracruzana y con más de diez años de experiencia, realizó un video en el que destaca que “la justicia no debe ser un privilegio, sino un derecho real para todas y todos”. Concluye su mensaje afirmando que, aunque podría hablar de sí mismo, prefiere enfocarse en las necesidades de la ciudadanía. “Pero realmente quién importa eres tú”, señala en cámara.

Joshua Jonathan Velasco Mendoza grabó su video en la central de abastos de su ciudad natal, Oaxaca. En él, cuenta que creció en ese lugar y que gracias al trabajo de su familia pudo estudiar. Cierra con la frase: “Vamos del mercado al juzgado”, mientras es aplaudido por personas que lo rodean. Yasmín Esquivel optó por recorrer mercados y puertos, interactuando con la gente, en una campaña enfocada en el contacto directo con distintos sectores sociales.
También han surgido campañas paródicas como la del abogado penalista Israel Fernández, quien en su video dice: “¿Quieres un buen juez? Vota por Israel”, seguido por frases como “no tengo experiencia como juez, pero sí honradez” y “mano dura al crimen organizado y al desorganizado también”. El video imita el estilo de los promocionales virales, pero su contenido es ficticio. Sin embargo, muchos usuarios no entendieron que se trataba de una parodia, y la sección de comentarios se llenó de reacciones negativas y de incredulidad. “Se acabó México” y “casi le creo” fueron algunas de las respuestas.
Este panorama electoral ha generado debates sobre el nivel de seriedad con que se está llevando a cabo el proceso de selección de jueces, magistrados y ministros. La línea entre lo auténtico y lo satírico se ha desdibujado en el entorno digital, lo que ha provocado confusión entre los electores y ha puesto sobre la mesa una discusión sobre los formatos, el contenido y la ética en las campañas judiciales.
El proceso de promoción continuará en las próximas semanas, y se espera que las autoridades electorales se pronuncien sobre los límites y la regulación de estos contenidos. Mientras tanto, la ciudadanía sigue expuesta a una avalancha de mensajes que oscilan entre la formalidad y el entretenimiento, en un entorno donde cada vez es más difícil distinguir entre una campaña real y una parodia.
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Este es el resultado de las tómbola para elegir a los candidatos en lugar de exigir que solo compita los más preparados. Debemos exigir al senado qué haga mejor su trabajo para seleccionar a los más capacitadosmmi