Ciudad de México, 12/02/26 (Más).- La salida de Alejandro Gertz Manero de la titularidad de la Fiscalía General de la República (FGR) se consumó el 27 de noviembre, tras una operación política en el Senado impulsada desde Palacio Nacional y marcada por tensiones acumuladas durante meses con la presidenta Claudia Sheinbaum.
De acuerdo con una reconstrucción publicada por El País, la mandataria decidió remover al fiscal, cuyo encargo concluía hasta 2029, luego de desacuerdos relacionados con la conducción de casos criminales y la coordinación en materia de seguridad, aspectos que –según fuentes consultas por el medio– generaban preocupación por la lentitud en los procesos y su impacto en la estrategia federal e incluso en la relación con Estados Unidos.
Para concretar la salida, el bloque oficialista –integrado por Morena, PVEM y PT– debió maniobrar en el Senado debido a la ausencia de 14 legisladores. Se otorgaron licencias a titulares y se convocó a suplentes para alcanzar la mayoría necesaria. La votación final registró 74 sufragios a favor y 22 en contra.
Horas antes de la votación se difundió una carta en la que supuestamente Gertz aceptaba una invitación para ocupar una embajada en un país amigo. Posteriormente se supo que el destino sería el Reino Unido.

Según las fuentes consultadas por el diario, el documento no fue redactado por el propio fiscal, sino elaborado en Palacio Nacional y llevado a su oficina para firma por Rosa Icela Rodríguez y Ernestina Godoy, quien asumió como encargada de despacho tras la remoción.
El exfiscal habría intentado durante varias horas frenar su destitución mediante gestiones con legisladores oficialistas y de oposición. Sin embargo, cuando se confirmó que estaban asegurados los votos necesarios, comenzó la transición interna en la institución. Godoy inició cambios en áreas estratégicas y desplazó a funcionarios cercanos a Gertz, sustituyéndolos por perfiles vinculados al secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch.
La relación entre la presidenta y el entonces fiscal se deterioró progresivamente. Mientras Gertz defendía el respeto a los tiempos del debido proceso, Sheinbaum consideraba que existían dilaciones que debilitaban la estrategia contra el crimen organizado. Uno de los desencuentros ocurrió en torno al caso Teuchitlán, cuando la Fiscalía retrasó atraer la investigación solicitada desde el Ejecutivo.
Según la versión recogida por el medio, la presidenta pidió formalmente la renuncia de Gertz en agosto de 2025. El funcionario solicitó primero un mes para organizar su salida y luego otro más, hasta que en noviembre se activó el plan legislativo. Incluso se habría contemplado una reforma para modificar el esquema de autonomía de las fiscalías, proyecto que quedó en reserva mientras se buscaba una salida política.

Tras la separación, Ernestina Godoy formalizó nombramientos clave dentro de la Fiscalía, entre ellos el de César Oliveros en la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada y el de Héctor Elizalde al frente de la Agencia de Investigación Criminal, consolidando un reacomodo institucional alineado con la estrategia de seguridad del Gobierno federal.
Con ello concluyó el periodo de Gertz al frente de la FGR, una gestión iniciada durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y que, según las fuentes citadas, estaba destinada a terminar antes del plazo originalmente previsto.
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