EL COMPLEJO DE LOS “ITOS”

Marco Campos Mena
Marco Campos Mena

Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma del Noreste (UANE) En años de experiencia en diferentes áreas, destacan la participación en diversos medios de comunicación con temas relacionados con economía, finanzas, derecho y política, así como el desarrollo de conferencias de interés social y ciencias administrativas con enfoque a manejo de capital humano.

Es muy común escuchar que algunas personas, en especial quienes han trabajado muy duro y por mucho tiempo, se opongan rotundamente a participar en la vida pública y política por miedo a perder aquello que valoran sin siquiera detenerse a pensar en si esa abstinencia puede conducirles a una situación peor.

Abro esta opinión citando al “Financial times” que en una de sus editoriales hace referencia a una posible catástrofe humanitaria por la falta de distribución del presupuesto en áreas estratégicas para el correcto desarrollo del país. Hasta aquí dejemos el tema de dicho medio para evitar mayores convergencias.

Siendo precisos, existe una marcada conducta impuesta a través de los años para doblegar el espíritu guerrero de los mexicanos, ¿o acaso no se ha preguntado qué pasó con el “MEXICANOS AL GRITO DE GUERRA?… ¿por qué antes el pueblo mexicano se levantaba en armas contra el mal gobierno y ahora no pese a un constante descontento?

Esto esta directamente relacionado con dos factores sociales que de manera individual no podrían tener el mismo efecto controlador y a cuyo resultado he bautizado desde hace algunos años como el complejo de los “ITOS”

El primero de ellos es una constante aparición en la cultura audiovisual mexicana del estigma de “ser rico es malo” y “los pobres son buenos” a lo que acompañan con la idea de que el pobre siempre enfrenta situaciones complicadas dignas de los dramas de Víctor Hugo.

Es entonces que se introduce la idea de que cada vez que se proponen a salir adelante, algo malo puede pasar y pueden perder sus posesiones o seres queridos. No ahondemos más en tramas innecesarias que complementan dicha cultura.

El segundo tiene que ver con la comodidad en la que se ha vivido de unas décadas a la fecha, excepto por la llamada docena trágica (1970-1982), caracterizada por las constantes devaluaciones y crisis que se vivieron en aquella época.

Recuerden esta vieja frase de autoría dudosa y máxima de las sociedades humanas: “Los tiempos duros crean hombres fuertes; los hombres fuertes crean buenos tiempos; Los buenos tiempos crean hombres débiles; los hombres débiles crean tiempos duros”.

Aun que hay cierta discrepancia sobre si vivimos en tiempos buenos o duros, lo cierto es que en comparación con los acontecimientos pasados, somos quienes menos hemos sufrido ante situaciones similares. Para ejemplo, la peste negra y la gripe española contra la pandemia del COVID-19. Tenemos todo para hacerle frente de manera segura, podemos pedir comida sin salir de casa y se invirtieron millones de dólares en desarrollar vacunas a tiempo record. ¿parecen estos tiempos duros?

En cuanto a comunicación refiere, hoy nos podemos enterar de noticias en un abrir y cerrar de ojos gracias a toda la tecnología con la que contamos y gracias a eso podemos actuar de inmediato ante cualquier situación.

En cuanto a economía, hemos gozado de al menos 25 años de desarrollo y crecimiento con solo unos pocos baches. La memoria es corta y muchos ya olvidaron la mentada docena trágica y lo que la provocó. Quienes son más jóvenes, siquiera la conocen por que las clases de historia se empeñan en hacerla caer en el olvido.

Teniendo en cuenta esto, es fácil entender por que existe tanta renuencia a la participación ciudadana; los tiempos han sido demasiado buenos gracias a la libertad que ha permitido evolucionar el pensamiento y desarrollar todo cuanto podamos imaginar para hacer nuestra vida más fácil, ¡incluso en “crisis” hay quien puede volverse millonario” … vea a quienes pusieron su negocio durante la cuarentena y ahora son exitosos.

Pero aquí es donde entra el punto coyuntural para entender claramente el complejo de los “ITOS” y basta solo escuchar con atención la forma de hablar de muchas personas.

“Ahorra para que puedas comprarte tu “casita, tener tu “carrito”, un “guardadito” para las emergencias y cuidar y disfrutar a tus “hijitos” … ¿lo ve ahora?

El léxico coloquial de muchos mexicanos siempre se inclina hacia los diminutivos, incluso en los nombres de las personas, ¡vaya herencia! Dirían los expertos en Neurolingüística, se les esta programando para pensar en chiquito y cuidar a toda costa lo “poquito” que tienen. Aspirar a más o relacionarse con personas acomodadas puede resultar en tragedia… cual novela mexicana.

Basta entonces infundir un poco de miedo para que las personas no se atrevan a manifestar abiertamente su opinión y descontento por temor a represalias… “fíjate lo que le pasó a xxxx por andar hablando de más… calladitos nos vemos más bonitos” hasta las frases están hechas para doblegar el espíritu mexicano.

¿Qué nos espera? Eso solo depende de las virtudes morales de los próximos lideres que habrán de buscar romper el paradigma, para lo cual muy probablemente se requiera un cambio generacional que forme desde las bases a quienes hagan resurgir el interés por el bien común.

Comencemos a hacer un cambio en este momento, no nos refiramos a las cosas en diminutivo, cambiemos esa mentalidad de “ser pobre es ser bueno y honesto y ser rico es deshonesto y malvado” que hay muchas personas que son capaces de demostrarnos lo contrario.

Fomentemos la cultura cívica desde casa, los buenos valores e impulsemos el espíritu emprendedor. Eliminemos esos miedos a expresarnos y a salir adelante. El “México no domina el mundo por que no quiere” debe cambiar a “Los Mexicanos somos capaces de mejorar el mundo por nuestra infinita capacidad.


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