El colmillo de los zorros

Lic. Marco Campos Mena

¡Hurra, hurra! Ahora se puede acceder a una curul o a una secretaría apenas cumplidos los 18 años. ¡Los derechos han triunfado! El tiempo de festejar que nuestro congreso trabaja más que nunca ha llegado…

Cuando hablamos de gestión organizacional tenemos que usar el lenguaje cultural adecuado para entender las distinciones entre una palabra y otra, por ejemplo, no es lo mismo “culpar” que “responsabilizar”, ya que el primero es una inacción, un acto de cobardía, una mentalidad estancada que se enfoca en el problema y no en los resultados, mientras que la segunda, es una manera de asumir la acción ante las situaciones que se están dando en el momento, reconocer con madurez y actuar con enfoque en la solución, no en el problema; En resumen, la primera no lleva más que a generar un ambiente incómodo y a estancarse y la segunda es la manera de salir adelante y tener una mejor relación con todos los colaboradores.

Del mismo modo, no es lo mismo estar ocupados que ser productivos, ya que quien está ocupado, efectivamente está haciendo algo, más no se sabe siquiera si es de provecho o utilidad, y, dicho sea de paso, también puede ser considerado como malgastar el tiempo. Por ejemplo, usted puede decir que se encuentra ocupado por estar contestando los mensajes de WhatsApp irrelevantes o porque está en redes sociales pasando el tiempo.

Por otro lado, el estar siendo productivo, involucra dar grandes resultados en un menor tiempo, tiene un enfoque dirigido a ello, es estructurado y se plantea una metodología para llegar a un fin determinado, toda acción está dirigida en el mismo sentido.

Utilicemos esa misma distinción para nuestro congreso. ¡Qué ocupados han estado trabajando en pro de la situación de este país! ¿Habrá resultados reales para la situación económica de los mexicanos? ¿Habrá resultados para las carencias de medicinas? ¿Harán algo para que las leyes permitan la competitividad en los negocios de nuestro país? ¿Mejorará en algo nuestra realidad con estas reformas?

Para lo único que han sido, aparentemente, productivos, es para los designios del patrón, específicamente “su patrón”, ya que es claro que el pueblo no está en la agenda legislativa.

Se han enfocado principalmente en trabajar la parte electoral durante meses, a impulsar los cambios que solicita el patrón para su conveniencia, aun cuando estos no salgan como lo esperaba, por las rivalidades entre partidos, pero para ello tenían un plan B, un C y seguramente un D (decir que les hicieron fraude)

Fuera de la materia electoral, que es un tema más que interesante de analizar, destaca precisamente el tema con el que abrimos, el que hayan bajado la edad para ser diputado.

Este tema puede parecer una ocurrencia más que pasará desapercibida, pero no es así, los efectos pueden ser catastróficos.

Aclaremos, para ser diputado, la edad baja de 21 a 18 y para ser secretario, de 30 a 25 y pese a que falta la aprobación del senado, esto en realidad puede ser una estrategia siniestra para manipular las elecciones.

¿POR QUÉ SINIESTRA Y NO DIESTRA?

Todos fuimos jóvenes en algún momento y pasamos por esos lapsos de querer comernos el mundo al creer que la juventud era lo máximo para lograr todo lo que queríamos, la bofetada de realidad no llega sino hasta los 25 y a veces 30 años.

A los 18 años, recién egresado de la preparatoria es, por mucho, más lo que se ignora que lo que se sabe de la vida, y pese a que siempre ignoraremos más, al menos sabremos cómo funcionan algunas cosas.

A esa edad muchos comienzan a salir a bares, la vida nocturna y los vicios llaman la atención, en otras palabras, la hormona anda suelta y el pensamiento racional pasa a segundo plano, es biología pura, así funciona el cerebro.

También a esa edad, apenas comienza la preparación profesional, así como también a etapa laboral para algunos.

¿Qué puede proponer un joven sin experiencia y poco conocimiento de cómo funciona el mundo? La perspectiva apenas se comienza a formar y son fácilmente manipulables por los viejos zorros de colmillo largo y retorcido.

En la universidad no puede faltar esa persona que se identifica con los ideales radicales que pretenden destruir el mundo para crear uno a modo, seguramente ya le vino a la mente alguna persona así, que también tiene ciertos dotes de liderazgo y manipula a su vez a una parte de la población estudiantil.

También es cuando se les conoce como “carne de cañón” porque son los primeros que se pueden mandar al frente a causar revueltas, no son importantes aún, carecen de peso político – social, es fácil lavarse las manos por lo que hagan, y sobre todo, son fácilmente engañados y manipulados, no han pasado por experiencias que les formen siquiera un destello de colmillo, son unos chimuelos en el oficio político.

Es la falta de perspectiva, conocimiento y experiencia la que ha hecho que la mayoría de los seguidores de las redes sociales hagan mal uso de todo tipo de información y hasta del lenguaje mismo, peor aún, sin conocer y solamente por esa falsa sensación de seguridad (recordemos el efecto Dunning-Krueger), creen tener razón para imponer su manera de pensar sin considerar al resto de la población.

Para colmo de males, ¡imagine a un adolescente de 18 años con sueldo de diputado! ¿Seguirá asistiendo a la escuela siquiera? Sin mencionar que por el fuero pudieran hacer un mal uso del poder. A esa edad aún no se tiene la madurez para manejar tanto poder político y económico sin perder la cabeza.

La juventud no es mala, pero no se deja de ser joven a los 21, aún hay años por delante para prepararse, seguir estudiando, viviendo, participar en las elecciones internas de las universidades (las famosas planillas), y conociendo cómo funciona el mundo y el gobierno, unirse a un partido político, tener un primer trabajo en la administración pública para conocer su funcionamiento, conocer la enorme cantidad de leyes de nuestro país y experimentar cuáles son las que podrían mejorarse, en fin, el camino es largo para poder ser un buen legislador y no llegar a una curul sin saber siquiera que hacer, para eso, ya hemos señalado una gran cantidad de diputados que probablemente no sepan qué hacen allí al terminar su gestión.

Lo que si es necesario, impulsar reformas que profesionalicen a nuestro congreso y a la administración pública, para lo cual, sería mejor aumentar la edad mínima a 25 años y establecer requisitos mínimos de estudios de licenciatura, preferentemente en derecho, economía, administración, contabilidad y administración pública, a fin de que puedan saber lo más mínimo de que es lo que van a hacer en el congreso.

Suena utópico pensar en que podamos tener buenos diputados, pero es un comienzo, principalmente en estas épocas en las que está saliendo a la luz que hay personas que ostentan títulos que no tienen para desempeñar cargos de alta responsabilidad.

Esperemos que el senado sea más sapiente en el tema y haga una contra propuesta en pro de los mexicanos que tenemos derecho a una digna representación y no se centren en una representación aparente con la que hagan el piquete de ojos a quienes confiaron.

Recuerde, también es más fácil quemar la imagen de futuros opositores desde jóvenes y bajo el cobijo del poder corrupto, acompañar en su trayectoria a un manipulable para que perdure en el poder cuál dedazo. “Lo que diga mi dedito…” ya sabe quién piensa de esa manera.


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