Razones
Jorge Fernández Menéndez
Lo que está haciendo la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se llama chantaje. Están ahorcando la Ciudad de México (y Chilpancingo, Oaxaca y otras ciudades donde tienen presencia) conscientes de que en nueve días comienza el Mundial y que el gobierno casi no tiene opciones: les entrega lo que quieren, que en última instancia es dinero, plazas y posiciones políticas de cara a 2027 (porque ellos y todos estamos conscientes de que no es posible derogar la reforma de pensiones del ISSSTE) o la CNTE va a boicotear la principal justa deportiva del orbe.
Creo que el gobierno federal y el de la ciudad, salvo en los temas de seguridad, se han preparado mal para el Mundial. Los seis años de López Obrador se desaprovecharon y muchas de las obras importantes simplemente no se realizaron, comenzando por el nuevo aeropuerto internacional de Texcoco, una de las más irracionales decisiones asumidas por el expresidente y cada día podemos aquilatar más la magnitud del daño provocado.
La política cosmética de la CDMX, con los morados y los ajolotes, es indefendible, pero lo de la CNTE es otra cosa: es la decisión consciente de chantajear con la amenaza de boicotear un evento global donde lo que está en juego es mucho más que el desempeño de un gobierno. En eso tenemos que estar todos de acuerdo: estamos hablando de la imagen internacional, de recursos turísticos, de fuentes de trabajo, de inversiones. Y de un evento masivo que tendrá repercusiones globales.
La presidenta Sheinbaum dijo que no creía que fueran maestros de la CNTE los vándalos, sino que eran provocadores. Cualquiera que conozca la historia de la Coordinadora no tendrá dudas de que son sus golpeadores, sus provocadores, los que están detrás de estas acciones como parte central del chantaje de la Coordinadora.
Hace casi 15 años escribimos con Bibiana Belsasso un libro que se llamó La élite y la raza (Taurus 2012) y lo recordábamos en noviembre pasado ante el anterior paro de la CNTE. Decíamos en ese libro que una de las dos grandes amenazas para la educación pública (la otra era, es, la creciente privatización de la educación) “es lo que podríamos llamar la ideologización de la pobreza y, de la mano con ella, la de la propia educación. La CNTE escenifica perfectamente esa lógica de mantener la educación como rehén de la lucha por el poder.
“En el discurso político de la Coordinadora —decíamos en aquel libro vigente al día de hoy— no hay nada que se acerque a la educación. No es el tema ni el objetivo: en todo caso, es la coartada más o menos eficaz para una lucha política que tiene que ver con las oposiciones más radicales, y que suele pasar por las plazas del magisterio, a las que quieren conservar como un bien patrimonial, lo que confirma, una vez más, el profundo conservadurismo de estos sectores que se denominan de izquierda.
“No se recuerda un año sin que los líderes de la Coordinadora no hayan ordenado tomar la ciudad de Oaxaca o las calles de Morelia o Tuxtla, donde no hayan bloqueado espacios públicos en la Ciudad de México, donde no hayan planteado un pliego petitorio imposible de cumplir y, finalmente, no hayan terminado recibiendo dinero y posiciones políticas o de poder de los gobiernos o, incluso, de los opositores coyunturales de éstos, que han pensado que están usando esas movilizaciones para descarrilar a sus adversarios sin comprender que así han ido haciendo cada día más fuertes y más impunes a grupos que apuestan solamente por ellos mismos.
“No importa quién sea el presidente o el gobernador y cuál la coyuntura: se ha creado un monstruo que, paradójicamente, cuanto más hunde al Estado y a su educación, más poderoso se hace. El único interés es el propio.
“Oaxaca, Michoacán, parte de Chiapas y Guerrero tienen, gracias a estos grupos, los peores índices educativos del país… Es un magisterio, una sección sindical, muy peculiar: muchos no son maestros, porque las plazas se heredan y se venden; cualquiera que salga de la escuela Normal, como sea que lo haya logrado, tiene asegurada automáticamente una plaza de maestro…Las promociones no se dan por la capacidad, sino por la movilización.
“A esos líderes no les interesa ni la infraestructura escolar ni los desayunos, tampoco los útiles o las becas, salvo que les den a ellos el recurso de esos programas para manejarlo. Quieren dinero y por eso piden cosas que saben que no lograrán para quedarse con lo más posible en la negociación, mientras ahorcan al resto de la sociedad en los lugares donde controlan la educación.
“¿Qué puede ser más privatizador que exigir que las plazas magisteriales sean patrimonio de una persona, que la pueda vender o heredar como un bien personal, privado?, ¿qué privatiza más la enseñanza que la irresponsabilidad de dirigentes magisteriales que se toman más días para marchar, manifestarse, hacer plantones o bloquear calles que para dar clases?, ¿qué impulsará más a una familia a enviar a sus hijos a una escuela privada que el hecho de que encuentren una y otra vez la escuela pública cerrada y a sus maestros en la calle?… Son los más conservadores, los más reaccionarios del escenario político nacional”.
Lo dijimos hace 14 años. Lo ratificamos ahora. Y en Palacio todavía hay quienes cobijan a estos conservadores con ropaje radical. Estos personajes que simplemente están chantajeando a la sociedad y el Estado con total impunidad.
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