Por Horacio Cárdenas
Como no a tanta gente, que es más joven que nosotros, nos tocó conocer el Fraccionamiento Brisas, ubicado en lo que era la parte más alejada de bulevar Isidro López Zertuche, allí donde se convierte en la carretera, en aquel tiempo más bien camino, a Ramos Arizpe.
Ciudad Brisas, le llegaron a decir sus primeros habitantes, y es que la verdad, estaba lejos de cualquier otro asentamiento. Durante algunos años ya para ese entonces, había dejado de funcionar la planta de Zincamex, y la zona tenía fama, vaya a saber hasta qué punto, de que la tierra estaba fuertemente contaminada de los metales pesados que había beneficiado aquella fábrica. Sí, para eso estaba, y sigue estando la enorme chimenea de alrededor de cien metros de altura, para lanzar los gases de desecho a la atmósfera, sin afectar a la gente que vive o trabaja cerca, pero de esas cosas de la física y la química, ciertos elementos tienden a bajar, y lo que se presumía era eso, que por lo menos la parte superficial de los predios propios y aledaños, estaban contaminados. Se dijo que se habían hecho labores de remediación… pero estamos hablando de hace tres décadas, cuando la cuestión ambiental no estaba tan de moda, y vaya a saber qué tan útiles y efectivas fueron.
El caso es que se construyó Brisas, era un sitio más o menos tranquilo. Sí había tráfico de vehículos pesados, que desviaban desde entonces de la carretera Monterrey Saltillo, pero eran relativamente pocos, sobre todo por comparación con el volumen de tráfico que tiene Isidro López en la actualidad, y la que se espera que llegue a tener en el corto plazo.
Total que nació Brisas, habitado por gente luchona, trabajadora en su mayor parte, que eligió alejarse un poco de la mancha urbana de la capital, y el proyecto inicial siguió creciendo, de manera que en la actualidad, si no me equivoco, hay tres sectores, o quizá más, Brisas residencial, Brisas poniente, y alguno que se nos escape. Por algún tiempo las cosas pintaron razonablemente bien. Incluso hace unos veinticinco años se inauguró la Unidad Deportiva de la Universidad Autónoma de Coahuila, en la parte que le correspondía de la donación que recibió de los terrenos de la antigua Zincamex, y tiempo después, allí se construyó el Biblioparque Norte, en la administración de Jericó Abramo. Tanto que nos quejamos en Saltillo de la falta de áreas verdes y de lugares de esparcimiento, y de repente cerca de Brisas había espacios de primer orden. Ya que los usaran, es otro cuento, después de todo, había que caminar algunos cientos de metros sobre Isidro López, y pues la compañía de los traileres y camiones pesados, no suele ser de lo más adecuada, para nadie, pero menos para amas de casa, jóvenes y niños, ¿adecuada?, si hasta es peligrosa, y no lo decimos por accidentes, que afortunadamente no hay tantos, pero el solo cruzar la avenida ya es difícil, y el humo y el ruido, le quitan a uno las ganas de aventurarse, así sea que quiera ir a pasar un buen rato, ejercitarse o hacer alguna tarea en la biblioteca.
Pero de un tiempo para acá las cosas en Brisas han comenzado a deteriorarse. Como le comentaba, el tráfico que era esporádico, se ha vuelto continuo hasta el grado de la desesperación. Son camiones y más camiones, uno tras otro, de ida y de venida, atravesar a pie, es todo un reto, y para quienes salen de Brisas para incorporarse al tránsito hacia Saltillo, no es una maniobra fácil, pero bueno, conducir un vehículo en el área conurbada de la capital, requiere cierta habilidad y nervios bien templados. Pero aparte del tráfico, está la contaminación, son muchos transportes pesados, de esos que utilizan Diesel, particularmente contaminantes, pero además, yendo de sur a norte, pasando Brisas hay una loma, no muy alta, pero que sí demanda de los motores un esfuerzo mayor al que venían haciendo en la recta, ¿resultado?, mayor cantidad de humo y gases, que vienen a dar a las casas de Brisas.
Eso fuera todo, pero de unos pocos años para acá, los vecinos de Brisas han comenzado a registrar algún deterioro en su salud, a lo mejor nada grave y nada preocupante, ya ve como somos, de no hacer caso de los síntomas, sobre todo cuando no duelen. Pero sí, a la hora que los habitantes de los distintos sectores comenzaron a platicar, se dieron cuenta que lo que les pasaba a unos, era algo más generalizado, las molestias son esencialmente en el sistema respiratorio, y en personas más sensibles, también afectaciones en la piel, que se manifiestan en forma de alergias. Allí tiene a la gente de Brisas con la nariz tapada, el catarro que no se quita, tos persistente, y otros síntomas por el estilo, que son incómodos para jóvenes y adultos, pero que para niños y personas de la tercera edad, pueden terminar siendo graves, sobre todo si perduran mucho, pueden devenir en enfermedades respiratorias crónicas.
¿Sería que el fantasma de Zincamex estaba regresando por sus fueros?, sería mucho decir, la explicación es mucho más inmediata. Algunos vecinos desvelados, y otros que llegaban tarde de su trabajo, comenzaron a notar que algunos negocios en las cercanías de la colonia, aprovechaban la oscuridad de la noche para quemar algunos materiales ¿qué materiales?, vaya usted a saber, ya ve que acá en la región sureste la manera más productiva que han encontrado los que se dedican al reciclado de residuos peligrosos es que ocurra un incendio, nunca probadamente intencional, pero la recurrencia lo hace sospechar, o se trata de algún proceso fabril con alta emanación de humos, que es a lo que atribuyen el deterioro en la salud de la colectividad.
Inicialmente, dicen los testigos, estas emanaciones ocurrían solamente en las altas horas de la noche, pero luego como que ya agarraron confianza, o su volumen de operaciones les demanda mayor quema, el caso es que en los últimos meses el humo se aprecia mañana y tarde, y noche también.
Como suele suceder, los afectados han acudido a distintas dependencias gubernamentales para quejarse y poner su queja, esperando que se llame a cuenta a las empresas, obligándolas a tomar medidas para controlar la contaminación de sus procesos, no han tenido éxito. Se echan la bolita de unos a otros, entre dependencias municipales y estatales, entre oficinas del municipio, Ecología, policía ambiental, seguridad pública, etc. Y nomás nada. Los de Brisas están que trinan y amenazan con tomar acciones más contundentes, a ver si así alguien les hace caso.
Esto nos recuerda el caso de Tupy, ocurrido no hace mucho, en que esta empresa, sobre todo los fines de semana, soltaba humos y descargas al drenaje, que convertían el aire de las colonias La Salle, Quiosco, Jardín, y otras, en una peste. El drenaje olía que daba miedo, ni cuando hay tormentas y se desborda, fue solamente cuando los vecinos se organizaron, no para meter oficios al ayuntamiento, que los usa para prender el boiler, sino que protestaron en la vía pública, que comenzaron a hacerles caso. ¿Es este el destino de Ciudad Brisas?, a eso lo están orillando autoridades con su desidia y empresas con su avaricia.
Ah, y de la afectación por Distrito Canacintra, les platicamos otro día, también está sabroso el chisme y complicado el asunto
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