El Callejón

Detiene a los honestos y hace tratos con los corruptos

Acostumbrado a fijar la agenda en la opinión pública, el Presidente Andrés Manuel López Obrador ahora baila al son que otros le tocan y además lo hace de manera reactiva, a la defensiva y sin poder fijar la narrativa que le conviene en temas como los libros de texto, los jóvenes desaparecidos en Lagos de Moreno, Ayotzinapa y la seguridad pública en general.

AMLO ha realizado varios intentos por retomar el control de la agenda en la opinión pública tratando de fijar en la agenda algunos temas que se posicionen más fuertemente que los asuntos que le son adversos y que siguen vigentes al día de hoy.  Así, en esa feroz lucha López Obrador recordó la táctica que a principios del sexenio le dio muy buenos dividendos, cuando la agenda no le era favorable abría algún expediente sobre corrupción y se consumaba una orden de aprehensión, entonces todos los medios hablaban de eso y el fijaba los términos de la narrativa.

La detención de Domitilo Barragán efectuada ayer es un intento desesperado del Presidente de la república por retomar el control de la agenda, a todas luces no lo va a conseguir, pero es una lástima que para lograr esos fines políticos se pase por encima de la honra y se prive de la libertad a un hombre honesto a carta cabal como lo es el arquitecto Barragán.

Me consta la honestidad de Barragán, lo conozco de toda la vida y metería las manos al fuego por su honorabilidad, se ha desempeñado profesionalmente en Saltillo desde que terminó sus estudios profesionales y la gente que ha tratado con él sabe de su calidad humana.

López Obrador se encuentra en uno de los momentos más bajos de su mandato, los usos y costumbres del poder, la naturaleza misma de la política ha transformado su persona, al grado de que ahora detiene a la gente honesta y hace tratos con los corruptos.

Mientras que Domitilo Barragán permanece tras las rejas, López Obrador negocia con Rubén Moreira y presenta en la mañanera videos grabados por Humberto Moreira.

Algo apesta en Palacio Nacional

No que no era el dueño

Bien raro todo allá en Monclova: Primer acto, sale Francisco Orduña, vocero de Altos Hornos de México, a aclararle a la prensa que Alonso Ancira ya no es el dueño de AHMSA. Segundo acto, sale Alonso Ancira a decir que en dos semanas podría resolverse la crisis de AHMSA y pagaría lo que debe a proveedores y trabajadores: ¿cómo se llamó la obra? Uno miente y el otro engaña.

Si no fuera cómico sería trágico; desde su residencia en San Antonio Texas, a Ancira Elizondo no parece importarle el hambre y la descomposición social que ya se vive en Monclova, poca a nula calidad humana muestra cuando pretende jugar a las vencidas con el gobierno federal a costa de las familias coahuilenses.

Pero no conforme con lo anterior, el obeso empresario ahora se burla de la opinión pública en general, primero trata de engañar diciendo que ya no es dueño de la empresa y ahora implícitamente asegura lo contrario.

Mucho mejor sería para la gente de Monclova que Ancira estuviera en la cárcel.

En cuanto a Orduña, triste papel el que tiene que jugar en el ocaso de su carrera, debería tener la dignidad para deslindarse de un personaje tan nefasto como Ancira y reivindicar su buen nombre en el ámbito periodístico.


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