16/07/25
Por Juan Ciudadano
Guadianos y atollinis
Como dijo un ex gobernador de Coahuila, “lo prometido es deuda”. Comentamos ayer en este mismo espacio que el pleito con el diputado federal Ricardo Mejía Berdeja no es el único frente de batalla del Gobierno del Estado y, por cuestión de espacio, prometimos ahondar hoy en se tema.
Así que en cumplimiento a la palabra empeñada comenzaremos por contar que la administración estatal encabezada por Manolo Jiménez Salinas, hasta hace algunas semanas, mantenía una buena relación con los guadianos, una fracción de la militancia Morenista conformada por personas que en su momento formaron parte del círculo más cercano al difunto empresario minero Armando Guadiana Tijerina.
Entre los guadianos se puede contar a Cecilia Guadiana, hija del hombre del sombrero y el mostacho y actual senadora morenista, Américo Villarreal Junior, hijo del gobernador de Tamaulipas, novio de Cecilia Guadiana y actual delegado de bienestar, también forma parte de ese grupo, y cierra el cuadro Alberto Hurtado, diputado local por el partido guinda.
Desde afuera se percibía gran afinidad entre los mencionados políticos morenistas y los cuadros priistas que gobiernan Coahuila, pero como dijo Jesús Reyes Heroles: “en política no hay amistades eternas ni pleitos a perpetuidad”. Y lo poco probable ocurrió.
¿Qué pasó? A ciencia cierta solo los protagonistas lo saben, pero cualquier observador acucioso pudo darse cuenta de algunos detalles.
Un detalle en particular fue la exhibida que dieron los medios locales al delegado del Bienestar por sus muy frecuentes vuelos privados. El asunto ciertamente es muy noticioso y su difusión pudo haber sido producto de algún periodista de investigación, pero lo que llamó la atención fue la unanimidad de los medios en la cobertura del asunto, también las columnas políticas al unísono criticaron el hecho formando un armónico coro, eso delató una operación político – mediática.
Otro detalle fueron las fotografías que acompañaron la nota informativa, daba la impresión de que habían sido tomadas todas en el aeropuerto desde una posición privilegiada a la que no cualquier periodista tiene acceso. Lo anterior sin contar el acceso a la bitácora detallada de los vuelos.
Es obvio que algo se rompió en la relación entre guadianos y priistas, pero. como dicen los profesores de física: de manera inversamente proporcional, mientras la relación con los guadianos decaía, la amistad con los attolinis se fortalecía.
Los attolinis son una fracción morenista que agrupa a por lo menos tres morenistas destacados a saber: Antonio Attolini, Diputado Local, Luis Fernando Salazar, senador y Alejandra Salazar, regidora en el ayuntamiento de Saltillo.
En el mundillo político es de todos conocido que los guadianos y los attolinis protagonizaron una reyerta callejera hace algunos meses, tan grave estuvo el altercado que fue necesaria la intervención de la dirigencia nacional. Después de ese incidente los attolinis se comenzaron a percibir más cerca del gobierno y los guadianos más lejos.
Como parte de este mismo reacomodo de fuerzas, Mejía Berdeja, ex militante morenista se acercó a otra fracción guinda en la participan el dirigente estatal Diego del Bosque y el diputado federal Antonio Castro.
Con tanto frente de guerra abierto se antoja pronunciar la frase de un dilecto amigo: “Este es el momento en el que se separan los hombres de los conejos, pásenme las zanahorias por favor”.
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