Por Juan Ciudadano
Al son de AMLO
Ahí va de nuevo todo el país bailando al son que toca AMLO, al ritmo de sus caprichos; se fue pero dejó la música adelantada y parte de ese baile es la elección judicial.
Se trata de un ajuste de cuentas con un grupo de ministros que no aceptaron cuadrarse ante el nuevo orden político nacional representado por la 4T. Ya se sabe que cualquier movimiento totalitario que se respete debe contar con su propio aparato judicial para ajustar cuentas a cualquier individuo u organización que se quiera poner sabroso y desafiar al poder.
Todo lo anterior nos trajo hasta la elección judicial que, además de ser confusa, es muy costosa. Para ejercer el voto primero hay que tomar una maestría en la universidad de los servidores de la nación, además se requiere de un acordeón para que no se les haga bolas el engrudo y terminen votando por una opción no deseada.
En fin, así pasa cuando se trata de caprichos políticos, no hay participación, si realmente hubiera una inquietud ciudadana otro sería el escenario.
Los minisplits de doña Cuquita
No se sabe si el personaje realmente existe o si es una mafufada que se le ocurrió a algún mercadólogo político de huarache, pero ocurre que, junto con los minisplits que vende a bajo precio Mejora Coahuila, surgió también doña Cuquita.
A decir del titular de Mejora, Gabriel Elizondo, doña Cuquita es una señora que se acercó en uno de los mercaditos populares que monta y le dijo: “uste trae de todo, nada más le faltan los minisplits”. Esa frase originó una epifanía en la mente del funcionario público y comenzó a comprar esos aparatos.
No sabemos si doña Cuquita trabaja o no para el distribuidor de minisplits que se ha de estar papeando con un cliente tan bueno como Mejora Coahuila que le compró 400 aparatos de un jalón, tampoco sabemos si doña Cuquita llevó mano en ese negocio, es decir, si le dieron alguna comisión, cuando menos el llamado diezmo que se estila.
Lo que si está bien claro es que los minisplits no van a ser para la gente pobre por una razón muy sencilla, el recibo de la luz les subiría tanto que no lo podrían pagar.
De hecho, al tercer recibo ya habrían pagado mucho más de lo que les costó el minisplit.
Entonces ¿Quiénes son los verdaderos beneficiarios de la venta de minisplits? Primero el proveedor que logró vender los equipos de varios años en una sola exhibición, luego los servidores públicos de buenos ingresos que serán quienes adquieran los aparatos a bajo precio y después las lideresas que ya compraron en lote para revenderlos.
Que no nos vengan ahora con el cuento de que el programa de los minisplits es para la gente pobre, más bien es para los ricos que si tienen como pagar el recibo de la luz.
Está bien que chiflen, pero no en una tonada tan alta.
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