14/10/26
Por Juan Ciudadano
No sirven para maldita la cosa
Altos Hornos de México lleva casi cuatro años convertida en un monumento a la incapacidad de todos.
Gobierno federal, autoridades laborales, juzgados, síndico, sindicatos, acreedores y quien usted guste agregar a la lista han tenido tiempo de sobra para encontrar una salida y nada más no pueden.
Si para algo quieren los ciudadanos a las autoridades es para que resuelvan problemas.
Si no resuelven, ¿para qué sirven?
Los extrabajadores de AHMSA llevan años esperando salarios, prestaciones y liquidaciones mientras el proceso de venta avanza a vuelta de rueda. El más reciente recuento de los propios obreros habla ya de 91 trabajadores fallecidos sin alcanzar a cobrar su finiquito.
A estas alturas del partido las reuniones, los oficios, las mesas de trabajo y las declaraciones sirven para maldita la cosa si no terminan en dinero para los trabajadores.
Hace unos días volvieron a reclamar el abandono federal. Dicen que llevan casi cuatro años tocando puertas en la Ciudad de México y reciben atención, diálogo y promesas, pero no una solución concreta.
Dicen que las autoridades están muy preocupadas, qué bueno, ya nada más falta que resuelvan.
No hay mucho más que explicar, 91 ya no llegaron al día del pago.
La otra seguridad
Coahuila presume, con razón, indicadores favorables en varios delitos de alto impacto, pero hay cifras que no caben muy bien en los boletines.
Un recuento periodístico actualizado este miércoles ubica en 12 las víctimas de feminicidio durante 2026, tres más que las nueve registradas oficialmente durante todo 2025. La cifra de 12 todavía debe distinguirse de los registros oficiales definitivos, pero los casos están ahí.
La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, ENVIPE, estima que durante 2025 ocurrieron en Coahuila 525 mil 34 delitos y que el 90.2 por ciento no llegó realmente al conocimiento de las autoridades o, aun cuando hubo denuncia, no terminó en una carpeta de investigación. Estamos hablando de unos 473 mil 355 delitos metidos en la llamada cifra negra.
¿Cómo se puede medir con precisión la seguridad si nueve de cada diez delitos prácticamente desaparecen de la estadística ministerial? ¿Cuántas víctimas prefieren no denunciar porque consideran que perderán el tiempo? ¿Cuántos delitos quedan fuera de cualquier investigación? ¿Cuántos agresores entendieron hace mucho que probablemente no les pase nada?
Los feminicidios merecen atención especial, pero también obliga a mirar todo lo que no llega a convertirse siquiera en expediente. Está muy bien presumir los delitos que bajan, pero también hay que hacerse cargo de los que ni siquiera aparecen.
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