12/10/26
Por Juan Ciudadano
A ver quién se la cuelga
La carretera 57 tiene en Los Chorros un tramo que desde hace años cobra vidas y evidencia la falta de resultados de las autoridades, nada más no lo resuelven, así de simple y así de sencillo.
La pronunciada bajada, las curvas y el tránsito pesado forman una combinación que ha terminado demasiadas veces en tragedia. En diciembre de 2021 un tráiler sin frenos provocó un accidente en el que murieron cinco personas; en 2022 hubo otros percances fatales, entre ellos una volcadura con un muerto y el incendio de un tractocamión cuyo conductor falleció calcinado.
En 2023 una mujer murió prensada luego de que un tráiler terminara sobre el automóvil en el que viajaba. En agosto de 2024 fallecieron cuatro mujeres en otro choque y, meses después, un trailero perdió la vida cuando su unidad aparentemente se quedó sin frenos.
El año pasado tampoco fue diferente: solamente el accidente del 30 de junio terminó con cuatro muertos y varios lesionados después de que un tráiler perdió los frenos en la pendiente. Para septiembre de este año ya se hablaba de 16 fallecimientos registrados en ese tramo durante los dos años anteriores. Y la obra sigue esperando.
Desde enero de 2025 la propia Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes decía que el proyecto ejecutivo estaba terminado al cien por ciento, con una inversión estimada entonces en mil 500 millones de pesos para corregir unos 4.3 kilómetros. Faltaba el dinero.
Pasa el tiempo, cambian las explicaciones y Los Chorros en los mismo. Como dijeron los Cadetes de Linares: No, no te preocupes por mí, que aquí todo sigue igual, como cuando estabas tú, Aquí no hay novedad.
Y es que, cuenta la leyenda, que el verdadero problema es que Coahuila no pinta mucho en el padrón nacional, somos pocos votos y a la hora de repartir obras federales no es lo mismo quedar bien con un estado que aporta alrededor del 2.5 por ciento de los electores que con una entidad donde se juegan millones y millones de sufragios.
Como dice el pueblo bueno y sabio, con dinero baila el perro y con votos también.
¿De verdad valen más los votos que las vidas? ¿Cuántos accidentes más tienen que ocurrir en Los Chorros para que la Federación entienda que no se trata de una obra de relumbrón, sino de una necesidad urgente? ¿Cuántas cruces tienen que aparecer a un costado de la carretera para que desde la Ciudad de México volteen a ver a Coahuila? Si el problema es que somos pocos electores, entonces díganlo claro: que aquí se invierte poco porque aquí hay pocos votos. Eso sería por lo menos más honesto que seguir pateando el bote mientras la gente sigue muriendo.
Manolo Jiménez ha gestionado la rectificación desde 2024 y hasta hoy no había conseguido que el gobierno de Claudia Sheinbaum le diera el si.
Pero ayer apareció el diputado federal Jericó Abramo Masso con la noticia de que recibió un oficio de la SICT según el cual ya está terminado el proyecto ejecutivo, existe el derecho de vía y los terrenos afectados fueron pagados. Según esa información solamente falta que Semarnat autorice el nuevo estudio técnico para el cambio de uso de suelo forestal. Abramo calcula que el trámite podría quedar listo antes de terminar el año y que la obra buscaría presupuesto para 2027.
Nada más una advertencia a la clase política local y nacional, nada más no se vayan a pelear ahora a ver quien se cuelga la medalla de la obra, porque eso puede frenarla aún más.
Olvídense de los reflectores y la rentabilidad política, ahora lo verdaderamente importante es que la obra se haga.
A estas alturas del partido no importan los reflectores, el aplauso o la rentabilidad política, lo verdaderamente importante es que dejen de colgar cruces en Los Chorros.
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