08/10/26
Por Juan Ciudadano
Gas en pausa
Malas noticias para quienes ya se frotaban las manos pensando con la explotación del gas shale. La secretaria del Medio Ambiente, Alicia Bárcena, prácticamente le puso freno al asunto.
Durante su comparecencia ante la Cámara de Diputados aclaró que la presidenta Claudia Sheinbaum no ha autorizado pruebas piloto de fracking y que, por lo pronto, solamente se realizarán estudios para saber si existe agua salada y profunda que pudiera utilizarse sin competir con el consumo humano.
Más claro ni el agua y de eso se trata, de agua. El Gobierno del Estado y varios organismos empresariales habían cifrado buena parte de sus esperanzas para reactivar las regiones Centro y Carbonífera en la explotación del gas no convencional. El propio gobernador Manolo Jiménez llegó a señalar que Coahuila era uno de los mejores lugares para desarrollar este tipo de proyectos, entre otras cosas por sus reservas y la posibilidad de utilizar agua tratada.
Coahuila tiene gas, mucho gas, pero tampoco estamos como para andar gastando agua en una técnica que precisamente necesita grandes cantidades del líquido.
Por lo pronto aquellos planes tendrán que esperar. Habrá quien lo considere una mala noticia para la economía de la Carbonífera, una región que necesita urgentemente nuevas actividades productivas, pero desde el punto de vista ambiental no deja de ser un respiro.
Vaya usted a saber si más adelante aparecen nuevas tecnologías o condiciones diferentes. Hoy no.
No el lo mismo el gas sale, que ya chale con el gas.
Mejor los chips
Casualmente, mientras el proyecto del gas recibe freno, el Gobierno del Estado sigue promoviendo otra industria que puede resultar mucho más interesante para Coahuila: los semiconductores.
Manolo Jiménez volvió a hablar hoy del tema, dentro de una estrategia que comenzó desde hace meses con acercamientos en Estados Unidos y un convenio con la Universidad de Arizona para preparar al estado en esa industria.
Los semiconductores son los pequeños chips que están prácticamente en todo: automóviles, teléfonos, computadoras, maquinaria y equipos industriales.
Y resulta que Estados Unidos anda empeñado en acercar esa producción a su territorio después de descubrir, durante la pandemia, que depender demasiado de Asia no era tan buena idea.
Ahí Coahuila tiene una ventaja que salta a la vista: estamos pegados a los Estados Unidos y además contamos con una industria automotriz que consume semiconductores por millones.
La Secretaría de Economía estatal ya sostuvo reuniones con empresas del sector y calcula que cada proyecto pudiera representar inversiones de entre 150 y 500 millones de dólares. Por lo pronto se trabaja en actividades de empaque y prueba de chips, además de preparar personal especializado.
Desde luego, tampoco hay que echar las campanas al vuelo. Las fábricas de semiconductores consumen agua, energía y requieren personal altamente capacitado, así que tampoco son industria de varita mágica.
Pero puestos a escoger entre perforar la tierra mediante fracking para extraer gas o subirse a una de las industrias más estratégicas del mundo, no está muy difícil saber cuál ruta tiene más futuro.
Como decían las abuelitas: no hay que poner todos los huevos en la misma canasta, y menos si una de las canastas necesita millones de litros de agua.
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