18/09/26
Por Juan Ciudadano
Hasta acá chispeó la bala
¿En que país del mundo se almacenan 59 millones de litros de combustible ilegal? Debe ser un país con una profunda impunidad, donde más de una autoridad cerro los ojos, los oídos y la boca, pero seguramente extendió la mano, o mejor dicho la cuenta bancaria. Ese país es México.
En Guanajuato las autoridades aseguraron nada menos que 59 millones de litros de combustible almacenados en diez enormes tanques. Es el decomiso más grande del actual sexenio y prácticamente equivale a todo lo asegurado durante 2025.
Más sorprendente aún: no hubo detenidos. No cabe duda, México es surrealista.
Y con este tema del mega decomiso Coahuila no se fue limpio. Fuentes federales señalaron que las instalaciones intervenidas pertenecen a Grupo SIMSA, conglomerado originario de Torreón propiedad de la familia Issa Tafich. La investigación involucra combustible almacenado para distintas compañías y todavía deberá determinarse su procedencia y la responsabilidad de cada una.
Los Issa son de abolengo en la comarca lagunera, Salomón Juan Marcos Issa fue alcalde de Torreón y diputado local por el PRI y anteriormente, durante el sexenio de Rogelio Montemayor el secretario de finanzas fue Antonio Juan Marcos Issa
Que una instalación aparezca dentro de una investigación no significa automáticamente que sus propietarios sean culpables de un delito, para eso están la Fiscalía, las pruebas y los jueces, pero 59 millones de litros tampoco caben debajo de la alfombra, ni en una pipa, ni en cien.
La FGR tendrá que explicar quién compró ese combustible, quién lo transportó, quién lo almacenó, quién lo vendió y, sobre todo, de dónde salió.
Además, hay que resaltar el hecho de que entre los negocios del grupo SIMSA está la venta de combustible.
Pobre criatura
Pero si alguien merece nuestra solidaridad laboral ese es, sin lugar a dudas, Alonso Ancira.
Sí, leyó usted bien. El hombre que durante más de tres décadas fue principal accionista y presidente del Consejo de Administración de Altos Hornos de México aparece ahora en la lista definitiva de créditos laborales preferentes con un finiquito de aproximadamente 255 millones de pesos.
Pobre criatura.
Resulta que al final no era patrón, era trabajador, un humilde asalariado con un salario integrado de unos 155 mil pesos diarios.
La cosa sería cómica si no hubiera miles de familias de Monclova esperando desde hace años su liquidación.
El Juzgado autorizó para AHMSA una bolsa de créditos laborales preferentes de aproximadamente 3 mil 058 millones de pesos, correspondiente a 9 mil 857 trabajadores y ahí aparece don Alonso haciendo fila junto con quienes trabajaban para él.
Su crédito preferente equivale a más del ocho por ciento de toda esa bolsa. Ex trabajadores incluso solicitaron formalmente que se anule ese reconocimiento.
La pregunta es inevitable: Si Ancira cobra esos 255 millones con cargo a los recursos que genere la venta de AHMSA, ¿ese dinero disminuirá lo disponible para pagar a los verdaderos trabajadores?
Porque los recursos no son infinitos y el monto final que reciba cada acreedor dependerá precisamente de cuánto se obtenga por la venta.
Resulta difícil explicar que quien fue dueño, accionista principal y cabeza de la empresa quebrada termine reconocido como acreedor laboral preferente.
Es como si después del naufragio el capitán se formara primero para cobrar el salvavidas.
Ancira compró AHMSA como empresario, la dirigió como empresario, la presidió como empresario, pero para cobrar resulta que era trabajador.
Válgame.
Nada más falta que pida reparto de utilidades.
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