25/08/26
Por Juan Ciudadano
Se llevan pesado
Quienes viven o han vivido en el submundo de la cultura dicen que ahí se llevan pesado. Las grillas entre los divos del arte no le piden nada a las que surgen en la actividad política. A veces se trata del clásico «quítate tú para sentarme yo»; otras, de viejas rencillas: «me miraste feo», «me caes mal» o, simplemente, de los demonios internos de los creadores. El caso es que siempre hay pleitos y víctimas.
Si no me creen, lean los primeros textos del libro Periodismo para la historia, una recopilación del trabajo reporteril de Julio Scherer. Ahí podrán conocer los pleitos que se traían los muralistas Juan O’Gorman y David Alfaro Siqueiros.
Bueno, pues acá, en entornos más domésticos, también se cuecen habas. Si no, que le pregunten a Esther Quintana Salinas, a quien le tocó dejar la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado.
Dueña de un perfil hecho más para las lides legislativas que para las grillas baratas de la cultura, Quintana Salinas fue relevada por Leticia Rodarte, quien era titular de la misma área en el Gobierno Municipal de Saltillo.
Previamente, Esther había enfrentado algunos escándalos derivados de malas decisiones tomadas por santones del mundo de la farándula cultural, como fue el caso de Natanael Espinoza, quien llevó a la Filarmónica a servir de acompañamiento a un rapero y bufón del narco.
Con el cambio, el gobernador Manolo Jiménez le quita un lugar en su gabinete al Partido Acción Nacional, justo el día en que se hizo oficial la pérdida del registro de ese instituto político en Coahuila.
Nadie sabe para quién trabaja
La «ideota» de colocar boyas en el río Bravo para impedir la entrada de migrantes a Estados Unidos, lejos de cumplir con su cometido, se convirtió en una tentadora área de oportunidad para ciertos «emprendedores» mexicanos.
Y es que lo que Greg Abbott, gobernador de Texas, presumía como una medida innovadora se convirtió en una fuente de aluminio que algunos recolectaron para luego venderlo en los centros de acopio y reciclaje de chatarra y basura, lo que popularmente se conoce como «el kilo».
Claro que la actividad de robar las boyas tiene sus riesgos, sobre todo ahora que se han visto caimanes de singulares mandíbulas merodeando por los alrededores de lo que los gringos conocen como el Río Grande. En el balance general, tal vez ese peligroso pasatiempo no valga la pena, considerando que el kilogramo de aluminio se paga, cuando mucho, en 54 pesos.
Topón
En esa guerra de lento desarrollo que se libra contra el crimen organizado, se registró hoy otro enfrentamiento que le costó la vida a un policía coahuilense.
El topón, como se conoce en el argot policiaco al momento en que los patrullajes policiales se encuentran con los de la delincuencia, ocurrió en el municipio de Candela, en la región Centro de Coahuila, justo en los límites con el estado de Nuevo León.
No es la primera vez que este tipo de hechos le cuesta la vida a un elemento coahuilense. El consuelo para sus deudos es que murió en cumplimiento del deber.
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