Callejón

El Callejón

27/03/26

Por Juan Ciudadano

Cuatro Ciénegas: un curita para una fractura

Cuatro Ciénegas no es “un balneario bonito”: es una anomalía ambiental del planeta. Pozas de agua cristalina, vida que no existe en ningún otro sitio, y estromatolitos, muchos turistas los fotografían sin saber que representan una de las formas de vida más antiguas del mundo. Es un patrimonio ecológico de la humanidad, por eso cualquier abuso, por pequeño que parezca, es grave.

Ayer se informó de un operativo federal que incluyó autoridades ambientales y presencia de Guardia Nacional y Ejército, con clausuras de pozos y del desarrollo turístico Río Mezquites. Suena a golpe de autoridad. El problema es que llega tarde. Tarde, pero sin sueño.

Si ayer clausuraron, lo que le corresponde a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente a cargo de Mariana Boy Tamborrell, es ser congruente con el operativo y mantener verificaciones constantes, sanciones cuando haya reincidencia, y que los sellos no se despeguen con la primera llamada.

La secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales Alicia Bárcena, tiene que ir más allá establecer capacidad de carga, reglas claras para turismo, mediciones y monitoreo del acuífero, y coordinación real con Conagua.

Mañana sábado, cuando la marabunta humana llegue, se va a notar qué tanto fue operación y qué tanto fue flor de un día. Ahí se va a ver como el patrimonio ecológico se convierte en alberca pública y se podrá comprobar si hay política ambiental o si el operativo fue solo un “evento” para la foto.

Hay que decirlo sin rodeos: parte del problema está dentro del propio municipio. Hay lugareños que parecen mirar Cuatro Ciénegas como caja registradora y no como patrimonio irrepetible. Quieren turismo y hotelería, pero sin responsabilidad social y ambiental.

El presidente municipal de Cuatro Ciénegas es Víctor Manuel Leija Vega, y su administración tiene una responsabilidad que no se puede delegar: el municipio puede vivir del turismo, sí, pero únicamente si entiende que el recurso que vende es finito. Si se revienta el ecosistema, se acabó el negocio.

Ahora, el tema del agua tiene un capítulo que aquí pesa como losa: Lala y el Valle del Hundido. En años recientes se documentó la presión del modelo agroindustrial sobre acuíferos y humedales, y por eso con el acuerdo nacional de agua Claudia Sheinbaum le hizo manita de puerco al consorcio lechero, prácticamente los obligó a dejar de explotar de manera definitiva 1.9 millones de metros cúbicos para beneficio de la reserva ambiental de Cuatro Ciénegas.

Qué bueno que clausuraron, pero el juicio empieza mañana, cuando llegue la gente, cuando quieran reabrir “por la economía”, cuando se asomen los vivos a pedir excepción, cuando vuelva la presión por agricultura y ganadería como si el desierto fuera infinito. Ahí se verá si esto fue el inicio de un cambio… o solo el capítulo de un día.

Amanecerá y veremos.


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