03/03/26
Por Juan Ciudadano
Alimentadoras: el pendiente que ya urge
Hace cinco meses arrancaron las rutas troncales de Aquí Vamos Gratis y, hay que reconocerlo, fue un acierto del gobierno municipal encabezado por Javier Díaz. Se movió la aguja en un tema donde siempre se hablaba mucho y se avanzaba poco. El problema es que desde ese arranque se prometieron rutas alimentadoras… y hasta la fecha, nada.
Y aquí no hay mucho que debatir: una reestructura basada en troncales forzosamente requiere alimentadoras. No es un “extra”, es el sistema completo. Sin ellas, las troncales sirven a quien ya está cerca del corredor y dejan a media ciudad haciendo lo de siempre: caminar de más, pagar de más, esperar de más. Saltillo no se mueve con discursos; se mueve con rutas.
El director de Movilidad, Víctor de la Rosa, trae ése y otros pendientes en la bandeja. Y debe darse prisa, porque lo agarran los indios. Además, la quiebra de la ruta 2A y de otras 20 rutas es la oportunidad perfecta para lanzar alimentadoras y cubrir huecos que hoy están abiertos a plena vista. Hay sectores completos sin transporte, y ahí el “gratis” no alcanza: si no pasa la combi, ¿de qué sirve que no cueste?
Todo pinta a que se lanzaron las troncales sin tener bien amarrado el plan completo de la reestructura. Y cuando eso pasa, ya sabemos en qué termina: otra vez los saltillenses en manos de los concesionarios, con el mismo menú de siempre —recortes, “ajustes”, rutas que desaparecen— y la autoridad reaccionando tarde, pero sin sueño. Si el municipio quiere que el programa se sostenga y crezca, el siguiente paso no es opcional: es urgente.
Sarampión al sur
Se detectó un caso de sarampión al sur de Saltillo y el tema amerita menos ruido y más trabajo. La Secretaría de Salud de Eliud Aguirre tiene una sola tarea en estos escenarios: contener. Rastrear contactos, reforzar cercos, revisar esquemas de vacunación y comunicar con claridad sin caer en alarmismo ni minimizar el riesgo.
Es cierto: por las cifras de vacunación pareciera que esto no tendría por qué escalar. Pero el sarampión no perdona descuidos; es de esos padecimientos que, cuando encuentran huecos, se mueven rápido. Y aquí aplica la frase que nunca pasa de moda: más vale prevenir que lamentar.
Lo que se necesita es acción y seguimiento, no sólo boletín. Que la contención sea real, que el monitoreo sea constante y que la vigilancia no se relaje a la primera buena noticia. Porque en salud pública, el “ya se controló” se demuestra con datos, no con ganas. Amanecerá y veremos.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
