Escrutinio
Por Rodrigo Morales M.
La presidenta Sheimbaun la semana pasada hizo una de las declaraciones más ofensivas al sentido común y al sufrimiento de quienes padecen las consecuencias de la crisis del sistema de salud pública: la percepción de desabasto de medicamentos se debe a un algoritmo en redes sociales que repite mensajes negativos y genera un ánimo adverso a los logros del gobierno.
Sin embargo, días después hubo de reconsiderar su estrategia y, sin desmentir la aseveración del algoritmo, anunció la realización de giras para reunirse con todos los directores de hospitales y centros de salud para conocer sus necesidades. La realidad alcanzó al algoritmo.
Y es que, tras ocho años de negar la crisis en materia de salud, hemos pasado del desabasto de medicamentos de alta gama a la crisis de los insumos más elementales para la atención hospitalaria; de los rezagos en las consultas médicas en el sistema de salud pública a la “privatización” de la atención primaria vía consultorios de farmacias.
Un reporte de México Evalúa establece que el gasto de bolsillo (lo que gastan las familias en salud) aumentó 41.1 % en el periodo de 2018 a 2014; y según la ENIGH, entre 2022 y 2024 en los hogares de menores ingresos (deciles de 1 a 4) el aumento del gasto de bolsillo estuvo entre 17 y 23 % en esos dos años mientras que los hogares con mayores ingresos tuvieron un incremento únicamente de 1.8 %.
Personal de salud protesta por falta de insumos para su trabajo
La crisis negada (Dinamarca nos envidiaría) parece tener un asomo de reconsideración. Las protestas de diversos colectivos de médicos se han expandido en todo el país y no solo tienen un componente de negociación salarial, sino, sobre todo, de condiciones laborales: la ausencia de insumos básicos compromete su ejercicio profesional.
El desabasto y la desatención son inocultables. Y para ilustrarlo basta recurrir al muy reciente informe de la OCDE, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo en el que reporta que, en México, con cifras de 2024 hubo 311 muertes evitables por cada 100,000 habitantes; 135 por causas tratables, 176 por causas prevenibles. Es una tasa que está por encima del promedio de América Latina y que acredita el deterioro del estado de salud de nuestro sistema de atención médica.
El informe ofrece datos duros, no condiciona algoritmos. Pretender gobernar desde el dominio de la percepción tarde o temprano termina topándose con la realidad.
Parece ser el caso: en muy pocos días la presidenta muda de la militancia en el negacionismo al anuncio de giras para atender y reconocer la existencia de un problema. Ojalá este golpe de realidad reconfigure las políticas públicas en materia de salud y poco a poco vayamos abandonando los vergonzosos lugares que ocupamos en las mediciones internacionales.
Deseo que sean provechosas y sinceras las anunciadas giras presidenciales en materia de salud. Por el bien de todos, primero los datos.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
