Por Horacio Cárdenas Zardoni
¿Qué hay en octubre?, híjole, las efemérides no se nos dan muy bien que digamos, por lo pronto es la luna más bonita, según dicen los poetas y los enamorados, y uno que otro astrónomo, también se juega la serie mundial de beisbol, no por nada le dicen el clásico de otoño los comentaristas de toda la vida, y no sé, debe haber alguna cuestión importante adicional, pero no nos acordamos.
Pero los saltillenses, noticia estrictamente local, esperamos que llegue el mes de octubre de este año porque ocurrirán, o mejor dicho, están programados dos eventos importantes. El primero tiene corte político y burocrático, pues para ese mes el ayuntamiento de Saltillo dispuso que debiera entrar en funciones su programa de transporte público de pasajeros, ese que ofrecieron que será moderno, con camiones bonitos, nuevecitos, nada de chatarra reciclada, que contará con conexión a Internet y aire acondicionado, para que no vaya el pasaje sudando la gota gorda. ¿Por qué dispusieron que hasta octubre?, vaya a saber, aun si hubieran encargado los camiones a la fábrica el primero de enero, dudamos que se tarden diez meses en surtirlos, con que hubiera dejado el anticipo o pagado con tarjeta, les sueltan los vehículos, pero no, lo mandan gasta el citado mes.
Esa es una, y la otra, que también anunciaron con bombo y platillo, pero con una anticipación digna de mejor causa o de mejores plazos, más oportunos, nos estamos refiriendo a la llegada de Viva Aerobús como empresa proveedora de servicios de transportación aérea. Inicialmente se nos dijo que comenzaría a volar desde el aeropuerto de Ramos Arizpe hacia la Ciudad de México, con la promesa de que esta es solo la primera, luego vendrán otras opciones, tanto dentro del país, como hacia el extranjero, uf, ya nos sentimos los saltilleros con un pie en el estribo en nuestro viaje directo a nueva York, Chicago o Atlanta, y de allí a Paris…
Aunque no tardaron en aclararnos la situación con un baldazo de agua helada, aparte de que en vez de comenzar el día y el mes del anuncio, en vez de mandarlo allá lejos, cinco meses en el futuro, nos salen con que el vuelo sí, será a México, pero no llegará al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (¿todavía se llamará Benito Juárez?), sino que tendrá como destino el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles… y ya la cosa como que se nos hizo menos apetecible.
De por sí que el costo del vuelo, con todo que Viva presume de ser una línea de bajo costo, lo cual no quiere decir precisamente que sea barata, ya advirtió que los costos del vuelo Saltillo AIFA serán más altos que el que va de Monterrey a México, y ese sí, llega al AICM. Claro que si uno considera el costo de traslado de Saltillo hasta el aeropuerto Mariano Escobedo, de Monterrey, pues saldrá ‘junto con pegado’, más o menos en lo mismo.
Sí, nada más que las probabilidades de que se cancele un vuelo que sale de Monterrey son mínimas, y de ocurrir, se puede conseguir boleto en otro vuelo, de los que salen muchos, en cambio… si cancelan el de Saltillo, y no hay esperanza de nada, porque se tratará de un solo vuelo al día, aunque existe la promesa de siempre, de que serán varios, esta es más bien un sueño guajiro que una posibilidad en el corto plazo.
¿Qué le conviene a uno más?, ¿encomendarse al cielo de que su vuelo de ida salga de Saltillo, lo mismo que su vuelo de regreso, y del AIFA?, ¿irse a la segura, saliendo de Monterrey, a pesar de la distancia de más de cien kilómetros que hay que recorrer, pero llegando directo a la CDMX?, hay que tener en cuenta que si sale de Monterrey tiene que agregar el costo de las casetas si se va por las carreteras de cuota, que se compensa en alguna medida con el costo de traslado del Aeropuerto Felipe Ángeles a su destino, que salvo excepciones, no se esta en las cercanías de esta terminal aérea.
Por si hiciera falta otro factor para complicar las cosas. En el estado de Nuevo León continúan con la construcción del viaducto, que se informa que se conectará con la carretera de cuota, que termina en estos momentos en San Pedro, y que de darse como se ofrece, representaría un alarde de eficiencia, ahorrándole al viajero el tráfico en la ciudad de Monterrey, para depositarlo en la terminal aérea a una velocidad que hace que no se sienta la distancia.
Algunos estudios habían sugerido, desde el año pasado, que cuando opere en toda su longitud el viaducto Santa Catarina, hará obsoleto todo el aeropuerto de Ramos Arizpe. A lo mejor es exagerada la apreciación, sin embargo, no lo es demasiado, si pensamos que Saltillo estará recibiendo el trato de ciudad de segunda, buena para conectarse con el AIFA, pero no con el AICM.
Pero todo esto está en el futuro, allá en octubre estaremos viendo cómo se ponen las cosas, si los saltillenses se avienen a ser clientes del AIFA, o siguen peregrinando hasta Monterrey y de allí a México, realmente son tan pocas las ventajas que se nos ofrecen con la nueva opción, que casi que preferimos irnos por el malo conocido.
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