Por Horacio Cárdenas Zardoni
Decían que Gustavo Díaz Ordaz estaba arrepentido de haber designado como su sucesor a Luis Echeverría Álvarez, nunca pensó que se revelara como lo que fue, un populista ávido de poder que se sentía que podía convertirse en líder mundial del tercermundismo.
Como que suele pasar mucho en política. Nadie dirá que Díaz Ordaz no sabía cómo era el que fue su secretario de gobernación todo el sexenio. Lo que sí, se aplicó en su persona aquella máxima de la política mexicana, extraída directamente y sin anestesia de la experiencia del pueblo bueno y sabio: quieres conocer al indito… dale podercito. Y sí, nadie dirá que Luis Echeverría no gozó de amplios cotos de poder, pero cuando llegó a la candidatura presidencial del PRI y luego a la presidencia de la república, se desató, un auténtico desconocido hasta de sus cercanos y de sus patrocinadores. En fin, suele pasar.
Acá en Coahuila recién sucedió algo similar, cuando a alguien en las alturas de la estructura sindical, se le ocurrió que Isela Licerio Luévanos pudiera ser la persona adecuada para ocupar la secretaría general de la Sección 38 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. No sé si esas cosas las decide unilateralmente Alfonso Cepeda Salas, si cuenta con un comité, si hace caso de lo que proponen las bases en los estados, si se aceptan recomendaciones políticas o partidistas, nada, no sabemos nada, el SNTE es un agujero negro donde no se ve nada y se pierde todo, pero nos sospechamos que el líder máximo del sindicato ha tenido oportunidad de arrepentirse de que la selección como dirigente haya recaído en la persona de Licerio.
Ponga que ahí la llevaba, no se portó mal en la elección federal del año pasado, en esta última, la del poder judicial, habrá hecho mancuerna con el gobierno del estado y con el PRI para que Coahuila fuera el estado con mayor votación a nivel nacional, aportando su granito de arena para que el SNTE aportara los millones de sufragios con los que Cepeda se comprometió… con MORENA, y que vistos los resultados globales, una de dos, o falló la dirigencia al movilizar sus maestros como promotores del voto, o a los profesores les valió sombrilla o al contrario y más grave, le dieron la espalda a Claudia Sheinbaum, al proyecto de López Obrador para el poder judicial, a los compromisos políticos y hasta al mandamás del sindicato, ¿ah sí, nos vendiste?, pues toma tu venta.
Pero nada como alguien que toma la iniciativa, y allí tiene que a Isela Licerio se le ocurrió entrar a dar explicaciones de por qué la Sección 38 del SNTE, concretamente las clínicas del Magisterio, subrogan servicios, le compran medicamentos, y prácticamente se ha convertido en una oficina de trámite, la que expide pases, para la atención de los derechohabientes del Servicio Médico, en la Clínica Bosco.
Nada más les faltó decir que son los únicos que les fían… todavía… y quién sabe por cuánto tiempo.
No sé, yo no soy profe, pero dudo que me hubiera ido de la lengua diciendo que ni el Muguerza, ni la Concepción, ni la Oca, ni el San José, estos últimos de Monterrey, les aceptan subrogaciones por convenio, siendo la razón para este triste hecho que… no les pagaban.
Ah, no les pagaban, y seguramente siguen sin pagarles, porque negocios que al fin son, en el momento en el que vieran entrar a Licerio, o a su tesorero, o a cualquiera con el cheque que liquidara todos los adeudos, borrón y cuenta nueva, se hubieran renovado los contratos, convenios, lo que fuera, con tal de seguir moviendo la lana de aquí para allá y de allá para acá, que siempre en el camino algo se pierde.
En cambio, la Clínica Bosco, caray, esos sí son cuates, ¿y cómo no iban a ser cuates, si el negocito es propiedad del hijo del líder Cepeda Salas, y si le rascan un poquito, capaz que de él mismo? ¿para qué hacernos bolas.
¿Cómo y con qué dinero construyó Alfonso Cepeda Salas un imperio empresarial dedicado al ramo de la salud, aparte de otros negocios, igual de productivos?, pues muy fácil, todo se lo debe al magisterio, no como apostolado del profesor frente a un grupo de niños ávidos de saber, sino a la vida sindical, que escaló desde hasta mero abajo para llegar hasta mero arriba, pasando por la no particularmente aguerrida ni tampoco productiva Sección 38, correspondiente a una parte de los profesores de Coahuila.
A eso es a lo que los estrategas le han de llamar economía circular: sacas dinero de aquí, pones una o varias empresas y luego le vendes servicios o productos a sitio de donde salió el dinero en primer lugar, literalmente un negocio redondo, porque si además ya no estás en el sitio original, sino que te remontas mucho más arriba, las objeciones serán mínimas, si es que quieren conservar lo mínimo, empleo y hasta el pellejo sobre la osamenta.
Ah pero cuando la gallina de los huevos de oro se te enferma, y hay que atenderla porque ¿qué tal que se nos muere?, más o menos es así como ha operado el gran negocio de Bosco con el Servicio Médico de la Sección 38, prestando servicios que nadie más se atrevería, porque siguen teniendo mano en las finanzas de la sección y en un descuido hasta le dan un sablazo al gobierno del estado o a la federación, que le entren con su respectivo cuerno, que sacar el buey de la barranca no es cosa de caridad.
Lo más fácil sería de plano cambiarle el nombre, que deje de llamarse Clínica Bosco para denominarse Clínica Nicéforo, como la del magisterio, y al menos los profesores sabrían que su dinero está adecuadamente aplicado, ya veremos y le platicaremos.
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