Por Marco Campos Mena
Vaya que se ha disparado el pánico entre muchas personas que se han estado preocupando por los recortes de GM, que, si bien es cierto que impactan a una gran cantidad de personas al perderse 7 indirectos por cada empleo de GM, también lo es que con relación a la población económicamente activa no es una cifra tan fuerte aún.
Las constantes amenazas de Trump han cimbrado a todo un sector económico y ciertamente allí tienen toda la razón de estar tan asustados, después de todo, es el sector que será verdaderamente afectado y obviamente en efecto dominó causará un cierto nivel de impacto en otros sectores, pero será como la cola de un huracán no será tan desastroso y la cantidad de agua bien pudiera resultar beneficiosa como efecto colateral.
Con la imposición de los aranceles del 1 de febrero, (anunciado hoy viernes 31 que estoy escribiendo con la información más actualizada) el impacto alcanzará, según datos, a 5 millones de mexicanos, una cifra fuerte, claro que lo es y no debe ser minimizada, pero deja a por lo menos 130 millones intactos y fuertes para continuar con la economía de este país.
Es cierto que dependemos en gran medida de nuestro vecino del norte, pero esa a su vez es una codependencia de ellos hacia nuestro país para garantizar el estilo de vida que tanto disfrutan, después de todo, para seguir manejando precios bajos, requieren que la manufactura mexicana o china en algunos casos, sea económica con relación a su economía.
En otras palabras, y siendo claros en algo que muchos aún no han entendido de la manera correcta al no ser tan conocedores de esta materia, incluyo a profesionales de la comunicación que han desinformado al respecto, los aranceles es un impuesto que se cobra al ingresar la mercancía a un país y en términos reales, quien lo termina pagando es el mismo ciudadano estadounidense al importar los productos chinos, canadienses o mexicanos, por lo que nosotros bien pudiéramos decir que seguimos vendiendo al mismo precio pero el gobierno de Trump les va a poner impuestos extra a esos productos que el consumidor habrá de pagar, algo muy parecido al IEPS (impuesto especial sobre producción y servicios) que se paga por productos como la gasolina, alcohol y tabaco… y que por más alto que sea, no vemos que el mexicano los deje de consumir por el precio tan elevado.
¿Creen que el gringo dejará de comer guacamole en el Super Bowl solo porque sea 25% más caro? Probablemente se enojen con Trump porque sale más caro, pero no con México, sin embargo el caso es diferente en el sector automotriz que sería en este caso uno de los más afectados, pues, a una empresa norteamericana le cobrarán impuestos por llevar la mercancía manufacturada en México a venderse a los Estados Unidos, elevando su costo de producción y venta ante un mercado de competencia creciente en el que los automóviles chinos, japoneses, coreanos, franceses o alemanes… o de donde quieran pero con venta en dicho país, ofrecen unidades de menor costo.
Vaya, un ejemplo tan curioso, la japonesa Toyota dio un golpe sumamente fuerte del que no se han podido recuperar del todo al ofrecer a un precio sumamente competitivo sus vehículos híbridos en un mercado en el que la gasolina ha subido tanto que el tener su “troca” V8 “american pride” ya causa una molestia en el bolsillo y prefieren opciones más económicas ante las enormes cantidades de embotellamientos y distancias más largas.
Viéndolo así, existe un declive muy marcado en las marcas y en general en muchas empresas de nuestro vecino del norte al no poder competir en el mismo nivel de calidad, eficiencia y precio con los gigantes asiáticos, por lo que Trump apuesta a un agonizante proteccionismo del que no habrá forma de volver a tener el dominio que tuvieron durante décadas al no apoyarse en países de manufactura más barata que los vuelva competitivos.
Algunos expertos ya habían anunciado con años de anticipación la caída del gigante norteamericano al ver que el dragón había despertado y las águilas dormidas en sus laureles se comenzaron a atrasar en las tendencias de las necesidades mundiales, una siesta que les saldría sumamente cara.
Para México también representa un peligro el gigante mercado asiático que se ha vuelto dominante en nuestras vidas, pues nuestro mayor activo hasta ahora había sido la mano de obra barata.
Mientras orgullosamente presumíamos que regalábamos tierra y facilitábamos todo para las inversiones extranjeras, descuidamos el factor educación haciéndolo cada vez más deficiente e incluso regalando el título de preparatoria mínimo necesario para que los contraten en una fábrica al impedir que reprueben materias… prácticamente solo tienen que inscribirse e ir a recibir su título de panzazo sin asistir a clases.
Vamos sumamente tarde en la carrera tecnológica y la inteligencia artificial bien podría ser otro gran enemigo para nuestra economía que podría desaparecer más empleos que el cuatrienio de Trump, pero eso no lo ven todavía.
Sin embargo, mientras perdemos el tiempo sintiendo pánico por lo que pregona Trump desde la casa blanca, el verdadero problema sigue sin solucionarse, uno incluso mucho mayor y que tiene detenido a más de tres cuartas partes del país, me refiero a la inseguridad.
Nosotros podremos anteponernos a mil y un adversidades con el potencial que tenemos como nación gracias a nuestro amplio y diverso territorio, tenemos conexión con ambos océanos y un corredor excelente en el istmo. Somos una potencia turística y productora de petróleo, metales y minerales, contamos con grandes espacios para poner parques eólicos y corrientes para generar energía hidráulica. Nuestra diversidad puede crear obras de arte y piezas musicales magistrales que rivalizan con las europeas y nuestro poder económico ha puesto a varios mexicanos en la lista de los más ricos del mundo, llegando incluso a ser el número uno.
Tenemos empresas nacionales tan grandes que han logrado mayor dominio del mercado latinoamericano que las estadounidenses y podemos presumir que tenemos la segunda caja cerrada en los oxxos de Europa.
¿Realmente nos puede causar tanto daño Trump? Me atrevo a decir que no, y menos cuando tenemos inversiones y tratados con el resto del mundo para mantenernos fuertes a pesar de él, pero tenemos que atender el tema de la inseguridad si o si, ya que podemos salir adelante siempre que podamos trabajar, pero la violencia e inseguridad limitan a los empresarios y emprendedores, incluso desincentivan el consumo local o las vacaciones en destinos nacionales, así que en conclusión, preocupémonos más por lo que sucede aquí que por alguien que solo estará 4 años y que no puede afectarnos más allá de lo que tenga que ver con llevarse lo que pueda y de quien acceda de inversiones de vuelta a su agonizante y súper endeudada economía. Confiemos en lo nacional e impulsemos a nuestros emprendedores y empresarios para que dem0stremos que tenemos más poder del que los gringos creen. Ya salimos de crisis peores en los 70 y más recientemente en el 2008, seguramente esto solo será un inconveniente menor a comparación de eso.
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