Por Horacio Cárdenas Zardoni
Saltillo está muy a tono con la política nacional morenista, no hace nada en el momento presente, todo lo promete para después, eso sí, anunciándolo con bombo y platillo y luego dando avances cada vez que se hace necesario recordarle a la población que hay un gobierno que es muy bueno para planear, aunque no necesariamente igual de bueno para ejecutar lo que promete.
A que más que la verdad. Nosotros venimos de otra época, una en la que los primeros días de un gobierno estaban dedicados a la dotación de materiales, infraestructura, vehículos, todo aquello que fuera necesario para que la gente pudiera notar, sin ningún lugar a dudas, que había una nueva administración, que a lo mejor no traía grandes cosas en el morral, pero que comenzaba dando una nueva imagen. Así, en la primera semana, los alcaldes entregaban nuevas patrullas, nuevos camiones de basura, nueva maquinaria. Sea que la comprara a crédito, para irla luego pagando a lo largo del año o del trienio, o que le hubiera pedido a su predecesor que las comprara él o ella, pero que no las entregara, eso para ser ellos los que se pararan el cuello. Está bien, es política, y de lo que se trata es de demostrar que se está trabajando como se prometió.
Ahora no, todo es para ‘más después’, pero eso sí, todo el tiempo entre el tiempo en que estamos y el momento para el que se ofrecen las cosas, está tapizado de labores previas, planeación, capacitación, sensibilización, y unas que se estrenaron en este trienio, las etapas de prueba y evaluación de las mismas, para luego dejar caer el sablazo. Está bien también, son estilos, lo que pasa es que uno se acuerda de los tiempos de antes, y por lo menos veía uno algo de acción, no nomás plática.
Por lo pronto el ayuntamiento actual tiene anunciado que para octubre tendremos el nuevo modelo del transporte urbano en Saltillo, algo que venimos esperando desde hace décadas, y que nomás no ha cuajado. Sí, hubiéramos deseado y esperábamos que llegando y tumbando caña, sobre todo para distinguirse de una administración que solo puede calificarse de pazguata, como fue la de José María Fraustro Siller, que durante tres años nos estuvo jugando el dedo en la boca con que había una nueva estrategia para el transporte, la tristemente célebre NET, que no pescó nada, pero que sí se gastó millones y más millones en puras simplezas, una aplicación para seguimiento en tiempo real de los camiones, un modelo que quien sabe qué, y nadie supo, porque no se hizo nada. Todo el trienio se le fue en bla, bla, bla, y salió como entró, sin mover un dedo para corregir algo que era urgente cuando tomó el poder y era desesperante cuando lo entregó. Y hete aquí que llegan los nuevos y oh sorpresa, en vez de inaugurar la administración con camiones nuevos surcando las estrechas calles y congestionadas avenidas de Saltillo, lo manda para octubre, consumiendo casi un año entero en nada que los ciudadanos podamos señalar con el dedo.
Pero bueno, nos anunciaron hace semanas que sí, habrá un nuevo transporte, que esté será gratuito en las rutas troncales, que serán dos, que los camiones serán nuevos y que tendrán entre otras bellezas, internet y aire acondicionado, y allí tiene a los saltillenses con cara de incredulidad, porque esas promesas las venimos oyendo desde hace trienios.
Para actualizar, la semana pasada nos dijeron que el gobierno municipal gastará la suma de doce millones de pesos en el mejoramiento del transporte público, concretamente en darle una mano de gato a trescientos camiones que prestan el servicio en el momento actual. Doce millones entre 300 camiones, nos da a cuarenta mil pesos por ‘unidá’’, que puede ser mucho o poco dependiendo de cual tengamos enfrente. Algunas están, que les urge una anillada y un ajuste de motor, otros requieren urgente revisión de la suspensión, ya ve que se les sale el eje y andan matando gente con él, otras lo que requieren es un arreglo ‘estético’, que incluye que le pongan otra vez las defensas, que traen en puros pedazos, a la mayoría le urge una limpieza profunda de la carrocería, sobre todo aquellas que forraron de plástico con publicidad y que al arrancarla quedaron con la mitad del pegamento afeándolas. En fin, cada camión tiene sus propios achaques, amerita un presupuesto particular, pero pensemos que, si ya decidieron lo de los doce millones, quedará en eso.
Lo que nos da cierto temor, porque nos ha ocurrido frecuentemente, es que nos salgan con que ¿para qué quieren camiones nuevos, si estos ya los arreglamos, y quedaron al puro centavo? Así nos lo hizo Rubén Moreira con las patrullas chatarra de la policía estatal, nomás las pintaron, así, encima de los golpes, y se veían de lástima, para los ciudadanos y para los policías que las traían, más.
El asunto de las promesas es que hay que cumplirlas y pronto, porque si no, ya ve como es la gente, comienza a desconfiar. Ni modo, ya dijeron que octubre, pero mínimo que comience a verse algo ¿no?
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