Ciudad de México, noviembre 7. La detección tardía del VIH continúa siendo uno de los mayores retos para la salud pública en México, donde entre 14 y 17 mil nuevas infecciones se registran anualmente, pero solo el 60 por ciento se identifica de forma oportuna. Esto implica que alrededor de 7 mil casos al año se diagnostican en estado avanzado, lo que complica el tratamiento y eleva los riesgos de enfermedad y muerte asociados con el virus. A ello se suma que una de cada cinco personas que vive con VIH desconoce su diagnóstico, lo que limita la posibilidad de atención temprana y favorece nuevas transmisiones.
De acuerdo con información publicada originalmente por el portal Animal Político, especialistas advierten que la falta de pruebas accesibles, el estigma persistente en los servicios de salud y la baja cobertura de la Profilaxis Pre Exposición (PrEP) son factores decisivos que mantienen la problemática. Para una prevención más efectiva, México debería contar con cerca de 160 mil personas usuarias de PrEP, pero en la actualidad solo alrededor de 30 mil la reciben, en su mayoría en la Ciudad de México, principalmente a través de la Clínica Condesa. Esta brecha contrasta con países que han logrado las metas 95/95/95, donde el acceso amplio a PrEP ha sido fundamental para reducir nuevas infecciones.
Los especialistas subrayan que aproximadamente el 90 por ciento de las personas diagnosticadas en México reciben tratamiento antirretroviral y hasta el 95 por ciento alcanza la supresión viral, lo que significa que el virus se vuelve indetectable e intransmisible. Sin embargo, el estigma hacia el VIH continúa siendo una barrera crítica, incluso en instituciones médicas, lo que limita el acceso a servicios gratuitos y desalienta la realización de pruebas, especialmente en poblaciones clave. El problema impacta en el 20 por ciento de personas sin diagnóstico, pues muchos desconocen dónde acceder a servicios o viven en zonas donde no se llega con campañas de detección.
En sectores como la salud materna, la falta de pruebas rutinarias mantiene la transmisión vertical del virus. Organizaciones comunitarias han demostrado ser altamente efectivas en acercar diagnósticos, pero aún se requiere expandir estos modelos a más regiones del país. A esto se suma la disparidad en tiempos de inicio de tratamiento: aunque algunos servicios comienzan la atención entre cinco y siete días después del diagnóstico, otros tardan hasta tres o cinco meses, mientras que las mejores prácticas internacionales recomiendan iniciar el tratamiento el mismo día.
La oferta de PrEP continúa siendo limitada, pues su distribución actual recae en los centros ambulatorios Capasits, algunas unidades del IMSS y organizaciones de la sociedad civil, principalmente en la Ciudad de México y Guadalajara. Especialistas señalan que se necesitan modelos más amplios, como su disponibilidad en organizaciones comunitarias y esquemas a domicilio, donde las personas puedan realizarse pruebas y recibir medicamentos por paquetería, así como incorporar proveedores no convencionales.
Frente a este panorama, diversas organizaciones lanzaron la Red de Respuesta al VIH, una plataforma desarrollada por Fundación México Vivo, Colmena Consultoras, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, Censida, Onusida, el Instituto Nacional de Salud Pública y la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología. La iniciativa busca unificar y visibilizar todos los servicios existentes en torno al VIH, combatiendo la fragmentación que dificulta el acceso y la información. La plataforma ya está disponible en línea e incluye indicadores de prevención, diagnóstico, atención, concientización y monitoreo, así como mapas georreferenciados con 261 servicios que ofrecen pruebas, PrEP, preservativos y tratamiento.
La red permitirá actualizar anualmente la información nacional rumbo a 2030, identificar brechas y orientar decisiones públicas basadas en evidencia. También contempla datos sobre políticas de prevención, guías nacionales, normas oficiales y lineamientos legislativos, destacando que en México 27 estados aún no han derogado el delito de peligro de contagio.
En cuanto a los avances en el combate al estigma, la Organización Mundial de la Salud dejó de usar el término sida por su carga negativa y lo reemplazó por enfermedad avanzada por infección de VIH. Expertos recuerdan que el virus no se transmite por compartir espacios o utensilios y que más del 90 por ciento de los casos corresponden a transmisión sexual. La PEP continúa siendo una opción eficaz si se toma en los primeros tres días tras la exposición.
El inicio de tratamiento antirretroviral permite elevar las defensas y reducir la carga viral hasta volverla indetectable en un par de meses, lo que hace al virus intransmisible. Este acceso es universal en el sistema de salud mexicano. No obstante, para eliminar por completo el estigma, especialistas consideran necesaria una educación integral en sexualidad, así como políticas firmes de sanción y reparación que garanticen cero discriminación en cualquier servicio de salud.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
