Por Zitamar Arellano Trueba
Saltillo, Coahuila 14/04/26 (Más).- El proyecto de derivación de agua del río Pánuco para Monterrey, Nuevo León, también contemplaba una disponibilidad de agua para Saltillo, pero el plan quedó frenado desde 2022 por una disposición presidencial, según una respuesta oficial de la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento (CEAS) de Coahuila a una solicitud de información.
La respuesta oficial a la solicitud presentada por Más exhibe que el tema no se quedó en una declaración política: hubo ya una gestión institucional y una reunión en Monterrey para incorporar a Saltillo al esquema hidráulico.
La respuesta de la CEAS, fechada el 26 de abril de 2022 y acompañada por un memorándum técnico del 25 de abril de ese año, señala que en fechas recientes a la respuesta se celebró una reunión en Monterrey con participación de ejecutivos de la Conagua, Agua y Drenaje de Monterrey, la Comisión Estatal del Agua de Tamaulipas y la propia CEAS Coahuila.
En aquel encuentro, detalla la dependencia, se abordó la traída de agua desde el río Pánuco hasta la presa Cerro Prieto, con la finalidad de reactivar el proyecto de extracción de agua superficial y conducción del líquido hasta esa presa, donde el proyecto denominado Monterrey VI incluía a Coahuila con un volumen de 1.0 metros cúbico por segundo.
La misma respuesta oficial precisa que el proyecto “en este momento (abril de 2022) se encuentra suspendido” por una disposición presidencial, de modo que no era posible asegurar el abasto de esa agua mientras no hubiera anuencia federal.
Ese señalamiento, asentado por escrito por la CEAS, confirma que Saltillo sí aparecía dentro del esquema discutido y que el freno no obedecía a una decisión local, sino a la paralización federal del proyecto mayor.
El documento entregado por la CEAS embona con la planeación hídrica federal de Conagua. En el Programa Hídrico Regional 2021-2024 de la Región Hidrológico-Administrativa VI Río Bravo aparece como proyecto conceptual la “alternativa de suministro de agua a la ZM (zona metropolitana) de Monterrey: construcción del acueducto río Pánuco-presa Cerro Prieto”, y en el apartado de origen o destino territorial se menciona expresamente a Saltillo y Monterrey”.
Es decir, la inclusión de la capital coahuilense no sólo quedó asentada en una respuesta de transparencia estatal, sino también en un documento oficial de planeación de la Federación.
Ese movimiento institucional había sido anticipado públicamente por el propio Gobierno de Coahuila. El 7 de marzo de 2022, durante la administración de Miguel Ángel Riquelme Solís, el portal oficial del estado difundió el boletín “No descarta Coahuila participar en plan para traer agua del Pánuco”, en el que la entidad manifestó interés en ser considerada dentro del megaproyecto.
Aquel boletín mostraba la voluntad política del Gobierno estatal; la respuesta de la CEAS permite ver que, detrás de ese mensaje público, sí hubo por lo menos una gestión y una mesa interinstitucional sobre el tema.
Sin embargo, el impulso que tuvo el asunto en 2022 se fue diluyendo con el relevo en el Gobierno estatal.
Bajo la administración de Manolo Jiménez Salinas, el proyecto dejó de aparecer como una bandera visible del Ejecutivo coahuilense, aunque en días recientes el gerente de Aguas de Saltillo (Agsal) volvió a poner el tema sobre la mesa al advertir que para asegurar el futuro hídrico de la región Sureste se requiere pensar en obras de gran escala y que traer agua del Pánuco a Saltillo demandaría una inversión cercana a 30 mil millones de pesos.
Más informó ayer que la postura del Gerente de Agsal supone también que el costo de esta derivación tenga un efecto directo en la tarifa del servicio de agua en la ciudad.
Esa reaparición del tema desde el ámbito técnico local contrasta con el diseño que hoy sí se está discutiendo públicamente en el noreste del país. La ruta vigente que ha sido ventilada por autoridades de Tamaulipas no incorpora a Coahuila: el planteamiento oficial en estudio consiste en llevar agua del Pánuco a la presa Vicente Guerrero y, eventualmente, analizar la posibilidad de derivar parte de ese volumen hacia la presa Cerro Prieto, en Nuevo León. En esa formulación reciente, la referencia pública es Tamaulipas-Nuevo León, no Coahuila.
De ahí que la respuesta de transparencia de la CEAS cobre especial relevancia. El documento prueba que Saltillo sí estuvo considerado dentro del proyecto de derivación asociado a Monterrey VI, que existió una gestión formal en la que participaron autoridades estatales y operadores del agua, y que el freno del plan vino desde la esfera federal.
Pero también muestra, a la luz del esquema que hoy se analiza en Tamaulipas y Nuevo León, que Coahuila quedó fuera del proyecto actual que se encuentra en discusión pública y que el Gobierno de Coahuila no sólo no está enterado del asunto, como ha dicho el gobernador, sino que suspendió la gestión gubernamental relacionada con el proyecto.
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