Por Zitamar Arellano Trueba
Saltillo, Coahuila, 19/05/25 (Más).- Cientos de personas despidieron esta tarde en el panteón de Los Pinos a los cinco niños y dos adultos que fallecieron la madrugada del sábado en un incendio en la colonia Nueva Tlaxcala.
En un ambiente de tristeza, llanto, enojo y resignación, familiares y amigos, así como una solidaria comunidad vecinal, acompañaron a los difuntos a su última morada.
Cerca del mediodía, la caravana con cuatro carrozas con los cuerpos de las víctimas recorrieron las calles de la colonia y al pasar frente a la vivienda donde murieron, la multitud les aplaudió y les despidió con globos blancos, en medio de una tristeza común y los sollozos de algunos.

Más tarde, en el panteón Los Pinos, al sur de Saltillo, cientos de personas se congregaron para participar del sepelio.
El ambiente se tornó dramático bajo un sol abrazador cuando de las carrozas fueron sacando uno a uno los pequeños ataúdes de los niños fallecidos más otros dos de un adulto y una anciana. Siete en total, puestos ahí a la vista de todos, como resultado mudo de una tragedia familiar.
Con música de mariachi, globos blancos y decenas de coronas florales, familiares rodearon los ataúdes colocados bajo la sombra improvisada donde se despidieron para siempre de sus seres queridos.
La madrugada del sábado un incendio en una casa de la colonia Nueva Tlaxcala, originado aparentemente por un accidente con una veladora encendida en un altar, arrebató la vida de las siete personas, mientras otras tres salvaron la vida.
Pero durante el sepelio, uno de los sobrevivientes lloró amargamente sobre un ataúd, lamentando no haber podido sacarlos a tiempo. A su lado, otros familiares le consolaban entre sollozos, coraje e indignación.
Muchas personas reunidas en el sepelio también estuvieron presentes en la casa de la familia mientras el cortejo fúnebre pasó por ahí.

La inmensa mayoría, parte de una comunidad vecinal que mostró su solidaridad en el triste momento de este día, pero también su colaboración efectiva justo durante los angustiantes momentos del incendio, cuando acarreaban agua, llamaban a las autoridades o trataban infructuosamente de rescatar a alguien que estuviera dentro.
De la tragedia, no sólo se pudo constatar la unidad vecinal que existe en esta colonia popular de Saltillo, sino también que, pese a su solidaridad y voluntad de ayudar para salvar vidas, no tienen capacidad ni conocimientos suficientes para atender un incendio.
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