Vientián, Laos, 08/04/26 (Más).- Una red internacional dedicada a estafas románticas en línea que operaba desde el sudeste asiático fue exhibida tras el testimonio de un extrabajador forzoso, quien reveló los métodos utilizados para engañar a víctimas occidentales mediante manipulación emocional y herramientas tecnológicas avanzadas.
De acuerdo con información difundida por El País, el informático indio Mohammed Muzahir fue captado con una oferta laboral falsa y trasladado a Laos, donde fue retenido sin pasaporte y obligado a participar en esquemas de fraude digital dirigidos por mafias chinas.
Desde oficinas ubicadas en el llamado Triángulo de Oro —zona fronteriza entre Laos, Myanmar y Tailandia— operaban centros dedicados a engañar a usuarios mediante redes sociales y aplicaciones de mensajería.
Los trabajadores, bajo coerción, debían contactar diariamente a cientos de personas para establecer vínculos afectivos con potenciales víctimas.
Los esquemas incluían el uso de inteligencia artificial para perfeccionar los engaños, desde generar perfiles falsos hasta sugerir respuestas y simular identidades mediante herramientas como traducciones automáticas y contenido manipulado.
Entre las estrategias más utilizadas destacaba la construcción de relaciones sentimentales falsas para posteriormente introducir supuestas oportunidades de inversión.
“Cuéntale algo que toque la fibra, para que al cliente le importe nuestro pasado”, indicaban los manuales internos utilizados por los estafadores, quienes también adaptaban sus discursos según la edad de las víctimas, utilizando desde vínculos familiares simulados hasta promesas románticas.
Las investigaciones revelaron que estas operaciones pueden generar miles de contactos diarios desde una sola oficina, formando un sistema organizado de fraude que ha llegado a mover millones de dólares.
En algunos casos, los trabajadores eran amenazados o castigados si no cumplían con objetivos, e incluso enfrentaban riesgos de violencia si intentaban escapar.
Reportes adicionales señalan que autoridades han detectado instalaciones similares en la región, algunas abandonadas tras conflictos locales, donde se encontraron documentos con guiones detallados para ejecutar estafas y datos personales de posibles víctimas.
Aunque Muzahir logró salir del lugar, advirtió que estas redes continúan activas y expandiéndose a otras regiones, lo que representa un desafío global para las autoridades y evidencia la evolución del crimen organizado en entornos digitales.
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