Hace seis años, la Guardia Nacional encontró cuerpos calcinados en una finca en Teuchitlán, Jalisco, pero no se investigó ni resguardó el lugar
Teuchitlán, Jalisco, 13/03/25 (Más).- Un informe oficial consultado por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) reveló que la Guardia Nacional localizó en agosto de 2019 una finca en Teuchitlán, Jalisco, con varios cuerpos calcinados. Seis años después, en la misma zona, un colectivo de buscadores encontró un crematorio clandestino con cientos de restos humanos y pertenencias personales.
El informe de la Guardia Nacional detalló que en aquel entonces los restos calcinados fueron hallados en sembradíos de maíz. Junto a ellos, se encontraron zapatos abandonados, lo que generó sospechas de que el lugar era una fosa clandestina. En ese momento, los reportes fueron compartidos con los servicios de inteligencia de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), pero no se tomaron acciones posteriores.
El documento oficial indicaba que en el sitio se observaba una gran mancha negra, señal de que los cuerpos fueron incinerados en el mismo lugar. A pesar del hallazgo, el predio no fue resguardado ni sometido a una investigación más profunda.
Intentos de soborno y omisión de autoridades
Siete meses después de la localización de los cuerpos calcinados, la Coordinación Estatal de la Guardia Nacional en Jalisco recibió un reporte de que un representante de un grupo criminal intentó sobornar a los agentes para que redujeran la intensidad de sus operativos en la zona.
“El único pedido de los criminales es que los dejen trabajar”, señalaba el informe fechado el 21 de marzo de 2020. Sin embargo, el comisario rechazó la oferta y reforzó la seguridad en la base de operaciones ante posibles represalias.
Cateo sin resultados
En septiembre de 2024, la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano recibieron una denuncia anónima sobre la presencia de hombres armados en un rancho abandonado en La Estanzuela. El 20 de ese mes, se llevó a cabo un operativo en el Rancho Izaguirre.
Al llegar al sitio, las autoridades fueron recibidas con disparos. Sin embargo, lograron detener a diez presuntos delincuentes y rescatar a dos personas secuestradas. También aseguraron cuatro fusiles de asalto, dos armas cortas, 21 cargadores, una granada de mano, chalecos tácticos y vehículos.
Pese a la intervención, no se detectó que el rancho había sido utilizado como crematorio clandestino. La omisión dejó en el lugar evidencias clave sobre su función como centro de exterminio.
El hallazgo del colectivo de buscadores
A inicios de marzo de 2025, integrantes del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco recibieron mensajes anónimos alertándolos sobre la existencia de cuerpos en el rancho. Sin recursos suficientes, postergaron la visita hasta el 5 de marzo.
Al llegar al predio, los buscadores se sorprendieron al ver que la propiedad no estaba asegurada ni acordonada. Sin obstáculos para ingresar, comenzaron la exploración y en cuestión de minutos hallaron evidencia de incineraciones masivas.
Uno de los buscadores, Raúl Servín, quien busca a su hijo desaparecido desde 2018, cavó apenas 30 centímetros en una de las bodegas y encontró casquillos oxidados, ropa y calzado apilado.
“Te hace pensar que mi hijo pudo haber estado ahí”, dijo Servín.
‘Aquí quemaron a cientos de personas’
El grupo localizó tres crematorios clandestinos repletos de cenizas y fragmentos óseos. La cantidad de restos indicaba que el sitio había sido usado para la incineración masiva de personas.
“Aquí fueron quemadas cientos de personas”, expresó Raúl Servín. “Nos lleva a pensar que entre esas cenizas podrían estar nuestros familiares desaparecidos”.
Tras el hallazgo, el colectivo llamó al 911 y tres horas después llegó la Policía Municipal. Poco después arribó la Fiscalía de Jalisco, cuyos agentes reaccionaron con molestia al ser evidenciados por la omisión de su trabajo.
Evidencia en video y pertenencias abandonadas
El colectivo transmitió en vivo el hallazgo en su página de Facebook. En los videos se observan dientes, huesos calcinados y objetos personales que nunca fueron asegurados por las autoridades.
El 7 de marzo, los buscadores publicaron imágenes de las pertenencias encontradas en el rancho, muchas de ellas aún identificables. Entre los objetos había carteras, relojes, mochilas, ropa deportiva y hasta credenciales de elector.
En una hoja de papel hallada en el sitio se leía:
«Mi amor, si algún día ya no regreso, solo te pido que recuerdes lo mucho que te amo…»
Rastro de desapariciones en todo el país
El descubrimiento de objetos de distintas partes de México sugiere que el rancho era un punto de exterminio para víctimas de varias regiones.
Se encontraron mochilas con logos del gobierno de Zacatecas, un jersey de béisbol de la Sección 42 del SNTE, y pertenencias de personas desaparecidas en estados como Guanajuato, Tamaulipas y Chiapas.
En los comentarios de la publicación del colectivo, una joven identificó una camisa como la que usaba su hermano desaparecido en Reynosa.
Altar a la Santa Muerte y entrenamiento criminal
Los buscadores también hallaron un altar con imágenes de la Santa Muerte y elementos de la santería afrocaribeña. Cerca del altar había señales de tránsito perforadas por disparos, utilizadas aparentemente para prácticas de tiro.
Además, encontraron libretas con listas de nombres y apodos, lo que sugiere que el sitio también funcionaba como un centro de entrenamiento para sicarios.
Fiscalía publica lista de indicios
El 12 de marzo, la Fiscalía de Jalisco publicó un documento con cerca de 500 indicios recuperados en el rancho, incluyendo ropa, documentos y pertenencias personales.
El colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco compartió el enlace con las fotografías para que las familias de personas desaparecidas puedan revisar los objetos y buscar pistas sobre sus seres queridos.
«Esperamos que esta lista sea una luz de esperanza para muchas familias», escribió el colectivo en su publicación.
Un rancho construido para el horror
Imágenes satelitales de Google Earth revelaron que el Rancho Izaguirre fue construido entre 2012 y 2013 en una zona aislada de Teuchitlán. La propiedad de 13 mil metros cuadrados albergaba bodegas, una finca y un amplio terreno baldío.
Desde su construcción, el rancho se utilizó como centro de secuestro, entrenamiento y exterminio de víctimas, sin que las autoridades intervinieran hasta que los buscadores revelaron su verdadero propósito.
El hallazgo de este crematorio clandestino expone nuevamente la crisis de desapariciones en México y la impunidad que rodea estos crímenes. La falta de acción de las autoridades y la insistencia de los colectivos de búsqueda han vuelto a ser determinantes en la exposición de estos centros de exterminio.
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