Teteles de Ávila Castillo, Puebla, 13/10/26 (Más).- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó que un complejo arquitectónico ubicado en Teteles de Ávila Castillo, en la Sierra Norte de Puebla, funcionó como observatorio astronómico solar hace más de 2 mil 500 años, lo que lo convierte en el primero de este tipo registrado fuera del área maya, de acuerdo con las investigaciones arqueológicas realizadas en el sitio.
De acuerdo con información de Infobae, el hallazgo corresponde al conjunto conocido como Grupo E de Tetelihtic, cuya distribución arquitectónica y orientación de sus estructuras evidencian conocimientos sobre los movimientos del Sol y su relación con el calendario y las actividades agrícolas de las antiguas sociedades mesoamericanas.
Las conclusiones derivan de los análisis del Proyecto Arqueológico Teteles de Ávila Castillo, que estudia la organización urbana y ceremonial del asentamiento, así como su relación con el paisaje montañoso y el horizonte astronómico. Los investigadores identificaron características arquitectónicas semejantes a las de otros complejos prehispánicos destinados a la observación solar.
El Grupo E de Tetelihtic se localiza al este de la Gran Plaza del recinto ceremonial y está integrado por un patio cuadrangular flanqueado por dos basamentos. La estructura oriental mide 90 metros de sur a norte y 40 metros de este a oeste, mientras que la occidental tiene 46 metros de norte a sur y 27 metros de este a oeste.
El arqueólogo Alberto Diez Barroso Repizo, director del proyecto e investigador del Centro INAH Puebla, explicó que el basamento occidental funcionaba como punto de observación. Desde esa posición, la disposición del conjunto permitía registrar acontecimientos relacionados con la trayectoria solar y establecer referencias temporales para las comunidades que habitaron la zona.

Una de las principales características identificadas es la relación entre el complejo y las fechas del calendario prehispánico mesoamericano. Según Diez Barroso Repizo, el centro del basamento alargado no estaba destinado a señalar los equinoccios, sino que servía para identificar el inicio del calendario en febrero y el periodo de cosecha en octubre.
El investigador también señaló que el basamento oriental funcionaba como calendario solar. Las observaciones realizadas en el sitio permitieron verificar que, desde el frente de esa estructura y durante el amanecer, es posible seguir la trayectoria del Sol en los equinoccios y solsticios, lo que aporta información sobre la forma en que los antiguos pobladores relacionaban los fenómenos celestes con la organización de sus actividades.
La arquitectura de Tetelihtic presenta similitudes con el Grupo E de Uaxactún, localizado en la región del Petén, en Guatemala. De acuerdo con el especialista, ambos conjuntos comparten una traza arquitectónica, aunque el complejo poblano duplica las dimensiones del referente guatemalteco. Los dos se relacionan con el periodo Preclásico Medio, situado entre 1000 y 600 antes de nuestra era.
La identificación de este tipo de arquitectura en Puebla amplía las posibilidades de estudiar la difusión de conocimientos astronómicos entre las sociedades mesoamericanas. Asimismo, abre nuevas líneas de investigación sobre los posibles vínculos culturales entre los habitantes de Tetelihtic y poblaciones mayas, huastecas y totonacas, sin que estas hipótesis representen una identificación definitiva de todos los grupos que ocuparon el asentamiento.
Diez Barroso Repizo indicó que los resultados también aportan elementos para analizar la posible filiación etnolingüística maya de los antiguos grupos huastecos. El proyecto plantea que la presencia de poblaciones relacionadas con el ámbito maya en Teteles podría remontarse a un milenio antes de nuestra era, aunque esta interpretación continúa formando parte de las investigaciones sobre la identidad de sus primeros habitantes.
Otra hipótesis del equipo propone que los pobladores originales pudieron ser antepasados de grupos totonacos, cuya cultura se desarrolló posteriormente en la región serrana y en el norte de la Costa del Golfo. El especialista relacionó esta posibilidad con evidencias arqueológicas y con los vínculos que el asentamiento habría mantenido con lugares como Yohualichan, en Cuetzalan, Puebla, y El Tajín, en Veracruz.

Los investigadores también estudian la posible relación del complejo con la diosa nahua Nantehuitz, cuyo nombre se traduce como “nuestra madre del sur”. Esta línea de análisis considera la orientación de la estructura mayor hacia Canopus, la segunda estrella más brillante del cielo nocturno, aunque se mantiene como una interpretación que requiere mayor investigación.
En cuanto a la ocupación del sitio, Tetelihtic estuvo en funcionamiento desde el Formativo Medio, alrededor de 900 antes de nuestra era, hasta el Protoclásico, aproximadamente en el año 100 de nuestra era. Según el investigador, el abandono parcial coincidió con el surgimiento de otros centros importantes de Mesoamérica, entre ellos Cantona, Cholula y Teotihuacán.
Sin embargo, la actividad ritual continuó después de esa etapa. Ofrendas fechadas entre los años 100 y 600 de nuestra era, localizadas en la periferia del recinto ceremonial, indican que el lugar conservó funciones religiosas. Además, en uno de los basamentos se encontró una ofrenda totonaca correspondiente al periodo comprendido entre los años 600 y 900, evidencia que apunta a una reutilización ceremonial del espacio cuando el asentamiento ya se encontraba abandonado.
La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, señaló que las investigaciones muestran cómo las sociedades prehispánicas incorporaron conocimientos astronómicos a sus espacios ceremoniales. La funcionaria destacó la importancia de reconocer esas capacidades para comprender el desarrollo histórico y científico de los pueblos antiguos.
El hallazgo fue difundido mediante una conferencia y una exposición fotográfica inaugurada en el sitio durante el fin de semana previo al comunicado del 13 de octubre de 2026. Las actividades contaron con el apoyo del Ayuntamiento de Teteles de Ávila Castillo y de la asociación civil Tzoncoyotl.
Con las investigaciones sobre el Grupo E de Tetelihtic, el INAH busca profundizar en el conocimiento del urbanismo prehispánico, la observación astronómica y la organización agrícola de las comunidades que habitaron la Sierra Norte de Puebla hace más de dos milenios y medio.
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