Estados Unidos 21/02/26 (Más).- Una galaxia “fantasma”, con dimensiones semejantes a las de la Vía Láctea, ha sido detectada en el cúmulo de Perseo, a unos 300 millones de años luz de la Tierra.
Este descubrimiento es fascinante no solo por su tamaño, sino porque está dominada casi en su totalidad por materia oscura, una sustancia invisible que se cree compone gran parte del universo, pero que aún no ha sido observada directamente.
Según la información de National Geographic España, la galaxia, conocida como CDG-2, es particularmente oscura y, a diferencia de otras agrupaciones estelares, apenas emite luz. Esta propiedad dificultó su localización utilizando telescopios convencionales.
El descubrimiento de CDG-2 fue posible gracias a un conjunto de avanzadas técnicas estadísticas aplicadas a los datos de telescopios como el Hubble, el observatorio Euclid y el Subaru de Hawái, lo que convierte a este hallazgo en un desafío tecnológico monumental, según los propios científicos responsables del estudio.
David Li, astrofísico de la Universidad de Toronto y autor principal del estudio, señaló que «es la primera galaxia detectada únicamente a través de su población de cúmulos globulares».
Estos cúmulos globulares son grupos compactos y esféricos de estrellas muy antiguas que sirvieron como rastreadores para localizar la masa oculta de CDG-2. La cohesión gravitatoria entre los cúmulos de estrellas reveló la presencia de una galaxia invisible que ejerce una atracción masiva sobre los cúmulos que la rodean.
La luminosidad total de CDG-2 es sorprendentemente baja, equivalente a aproximadamente seis millones de estrellas similares al Sol, lo que es asombroso dado su tamaño. Los expertos calculan que solo el 16% de la materia visible de la galaxia es materia ordinaria, mientras que el resto está formado por materia oscura, cuya influencia es crucial para evitar que la galaxia se desintegre debido a la atracción gravitacional de sus galaxias vecinas.
El ambiente donde reside CDG-2 también es sumamente hostil. El cúmulo de Perseo, donde se encuentra esta galaxia, tiene una enorme densidad de galaxias, lo que provoca constantes interacciones gravitatorias.
Estas interacciones arrancaron el gas de hidrógeno de CDG-2 hace miles de millones de años, lo que detuvo la formación estelar en la galaxia, convirtiéndola en un fósil cósmico que ahora está dominado por la oscuridad.
La importancia de los cúmulos globulares en la observación de este tipo de galaxias fantasma radica en su resistencia ante las fuerzas de marea gravitatoria. Gracias a su propia gravedad, estos cúmulos sobreviven en entornos extremadamente hostiles, lo que permite a los astrónomos estudiar la distribución de materia oscura en regiones del espacio que parecen vacías de estrellas y gas.
El descubrimiento de CDG-2 abre nuevas posibilidades para el estudio de la materia oscura y la estructura del cosmos.
Misiones futuras de la NASA y la ESA, como el telescopio Nancy Grace Roman y el observatorio Vera C. Rubin, prometen procesar grandes volúmenes de datos mediante inteligencia artificial, lo que permitirá localizar más sistemas similares a CDG-2 y proporcionar más información sobre el papel de la materia invisible en el universo.
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