Hace seis meses tocaron a la puerta de Blanca Patricia Torres para darle esperanza: su hijo, a quien busca desde hace más de seis años, aparecía registrado como vacunado. Sin embargo, la esperanza se desvaneció pronto, pues su hijo sigue desaparecido.
REDACCIÓN MÁS / IA
Hace ya seis años, el 21 de mayo de 2017, Jesús Abel Jiménez Torres desapareció en Apaseo el Grande, Guanajuato. A pesar del tiempo transcurrido, las autoridades solo llegaron a su casa hace seis meses, guiadas por la presunción de que el joven estaba ahí debido a su supuesta vacunación. Sin embargo, la realidad es que Blanca Patricia Torres, madre de Jesús, continúa sin noticias de su hijo, sumergida en la incertidumbre que persiste desde ese fatídico día.
El presidente Andrés Manuel López Obrador ha destacado la supuesta reducción en la cifra de personas desaparecidas, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). No obstante, para Blanca Patricia y otros familiares de desaparecidos, esta afirmación contrasta drásticamente con su experiencia. La esperanza tocó la puerta de Blanca Patricia hace medio año, pero las noticias prometidas no llegaron, según lo reportado por Animal Político en su portal de noticias.
La desaparición de Jesús Abel sigue envuelta en el misterio. A pesar de que las autoridades insisten en que la cifra de desaparecidos ha disminuido, la realidad es que más de 110 mil personas siguen sin ser localizadas, según los registros oficiales. En un intento por visibilizar esta realidad, colectivos y familiares convocaron una velada el pasado jueves en el Ángel de la Independencia. Frases como «¡No nos los vuelva a desaparecer!» y «Los buscamos porque los amamos. Hasta encontrarles» resonaron en las mantas que rodeaban el emblemático monumento.

Blanca Patricia, quien desde hace casi cinco años forma parte del colectivo Proyecto de Búsqueda, expresó su frustración ante la falta de avances en la investigación de la desaparición de su hijo. La visita de elementos de seguridad a su hogar, con la afirmación de que Jesús había sido vacunado, solo generó más confusión y desesperanza en la familia.
En un intento por obtener respuestas, Blanca Patricia acudió al ministerio público, solo para descubrir que la fecha de supuesta vacunación de Jesús coincidía con un tiempo en el que ya llevaba cuatro años desaparecido. La falta de información y la aparente negación de la realidad por parte del presidente López Obrador llevó a Blanca Patricia y otros afectados a alzar la voz en la velada del Ángel de la Independencia.
Las protestas y el rechazo a los resultados del «censo casa por casa» se intensificaron después de la velada. El Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México se sumó a los posicionamientos públicos, exigiendo la publicación de la metodología utilizada en el censo y la evidencia recolectada para asegurar la precisión de los datos. El consejo ciudadano de la Comisión Nacional de Búsqueda también emitió un comunicado, rechazando los resultados y demandando la publicación de las listas de personas ubicadas en las subclasificaciones.

El dolor y la indignación de las familias de desaparecidos se reflejan en el pronunciamiento conjunto, donde se cuestiona la falta de rigurosidad y transparencia en un proceso crucial para la búsqueda de verdad y justicia. La incertidumbre persiste, y las familias exigen la verdad sobre el paradero de sus seres queridos.
En medio de la controversia, las familias afectadas y los colectivos que buscan a personas desaparecidas se mantienen firmes en su lucha. Exigen transparencia, diálogo y la verdad detrás de las cifras, rechazando la aparente falta de compromiso del Estado en la búsqueda e identificación de los desaparecidos. La incertidumbre perdura, pero la voz de aquellos que buscan respuestas se hace cada vez más fuerte.
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