Editorial

DESABASTO QUE NO ES


Por Horacio Cárdenas Zardoni


Por segunda o tercera vez en el año, algunas gasolineras de Saltillo, otras de Ramos Arizpe y Arteaga, han resentido la falta de combustible para venderle a los siempre sedientos automóviles, mamamóviles, peltres, trocas y troconononas de los habitantes de la región sureste de Coahuila, y de los visitantes que corren el riesgo de quedarse atorados aquí precisamente por la falta del indispensable insumo para la movilidad en estos dizque tiempos modernos.


De inmediato, ¿cómo podía ser de otra forma?, surgieron los rumores, las versiones pseudooficiales, los chismes, las agujas que quieren sacar hebra, y otros modelos de comunicación humana, que acá en nuestros pueblos sirven para alimentar los chales, que puesto en ese nivel, constituyen el combustible con el que funciona, mal seguramente, nuestra sociedad.


Ahora no fue que hubieran agarrado, por enésima vez, al célebre ‘Mono’ Muñoz, a quienes unos ven como el enemigo público número uno, y otros por el contrario, lo consideran poco menos que el ‘Dr. Simi’, pero del sector energético, al vender la gasolina a los precios más baratos de todo el estado. Bueno, a veces, porque luego de la última escaramuza, están a la par de la competencia, quizá porque los abogados no cobran nada barato.


Tampoco fue por un asunto de transporte… sí, esa fue la justificación que dio la mismísima presidenta de la república Claudia Sheinbaum, que porque las pipas de PEMEX, los cientos de pipas que tiene Petróleos Mexicanos, propias y concesionadas o rentadas, estaban en mantenimiento… ¿todas? ¿toditas al mismo tiempo?, luego salió que andaban en un una negociación los concesionarios con la empresa pública del estado mexicano, o como se le denomine ahora que vive defendiendo la soberanía, que porque no llenaban con lo que se les paga por repartirnos la gasofia. Quién sabe exactamente qué pasó y cómo lo arreglaron, porque a los pocos días se normalizó el reparto, a lo mejor ya quedaron arregladas todas las pipas, y hay que estar pendiente del siguiente servicio, no nos vaya a encontrar con el tanque vacío, o les dieron lo que pedían, ya ve que en esos negocios de miles de millones suele haber mano macuspana o tal vez negra, o que les hicieron manita de puerco. Todo normal.


Tampoco se debió, dicen al entuerto del huachicol marino/fiscal, que constituye uno de los chismes más escandalosamente sabrositos de los últimos tiempos, más que las andanzas del Andy por los Japones, ni tampoco como nos sospechamos aquella vez, hace pocas semanas, con el decomiso de 129 carros tanque del ferrocarril, desde el primero hasta el último a rebosar de combustible, supuestamente importado ilegalmente vaya usted a saber de dónde. Pues sí, nos dijimos, si decomisan el huachicol, ¿qué gasolina surten las bombas en las gasolineras?


Es raro, por decir lo menos. Porque toda la población padece del desabasto en alguna medida, de los aumentos de precios, de los cateos a las gasolineras, y es que así como lo han expuesto diferentes analistas, en información no desmentida por Petróleos Mexicanos o su cabeza de sector, la Secretaría de Energía, alrededor de la tercera parte de todo el combustible que se expende en territorio nacional, es ilegal en alguna medida.


En efecto, sea que proviene de alguna ordeña en algún ducto que pasa por la localidad donde habitamos, en nuestro caso nos tocarían los de Parras o los de General Cepeda, sea que proviene de los cargamentos que llegan (¿llegaban?) por barco desde puertos cercanos o lejanos, o que cruzó la frontera por Piedras Negras u otro punto fronterizo, pero así, uno de cada tres litros de gasolina, es ilegal y no nos vamos a ir por la vacilada esa de que todo lo que se vende en las franquicias de PEMEX tiene la calidad certificada de esta empresa, que todos sabemos que está en las últimas y sostenida por vida artificial, sino que no pagó sus sacrosantos impuestos al SAT, y eso sí, es un pecado y un delito imperdonable.


Como cuando lo del Mono Muñoz, como cuando lo del pleito de las pipas, como cuando el decomiso de los carros tanque… si el suministro de combustible en la región se ve afectado en un 10, 20, 30% o todavía más, porque tampoco es pareja la cosa, no se trata de un contenedor de líquido en el que este cubre por igual toda la superficie, es obvio que haya escasez… escasez que no desabasto, nos explican tranquilizadoramente las autoridades de los tres niveles de gobierno, dependencias, actores sociales y sectores involucrados.


Total que lo que falta es gasolina, ah y también una versión oficial que se apegue a la verdad. Que nos digan de plano, si tanto feliz golpe al huachicol, fiscal, marino y en sus demás variantes, nos va a dejar haciendo filas frente a gasolineras secas, o nos va a traer dando vueltas, gastándonos lo poco que nos queda en el tanque, para ver dónde conseguimos más…
Ah, pero desabasto, lo que la gente decente entiende por desabasto… dicen que no es.


Descubre más desde Más Información

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Más Información

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo