DERECHO AL AGUA     

Por Horacio Cárdenas Zardoni

Saltillo, y en general Coahuila tienen su propia identidad, distinta de cualquier otro sitio del país. Sí, nos podemos reconocer como parecidos a los mexicanos de otras zonas, aunque también nos gusta marcar las diferencias y sobre todo las distancias para quienes no son como nosotros. Es cierto que hay sitios donde a todo el mundo aceptan, sea quien sea y venga de donde venga, pero igual hay sociedades más refractarias a integrar a los que no son nacidos en el lugar, y aun ellos son vistos con recelo si no portar el apellido de alguno de los fundadores.

Cada región tiene sus peculiaridades, de hecho podríamos decir que en eso radica el encanto de querer conocer distintos lugares de nuestro mismo país ¿se imagina lo que sería para el turismo si todos fuéramos iguales, en todos lados?, no habría motivo para desplazarnos de un sitio a otro, al menos por diversión, todo sería por trabajo, y la verdad qué aburrido.
Pero donde no están tan bien vistas las diferencias entre unos lugares y en otros, es el cuanto a la interpretación de las leyes y que esto tenga repercusiones en la forma de vida de los habitantes de cierto lugar respecto a los de otros sitios. Al menos en la constitución general de la república, dice que todos los mexicanos somos iguales ante la ley, y en cuanto a eso, entendemos que es en lo que toca a derechos y también a obligaciones. No se vale que nos carguen la mano nomás de un lado, la cosa debe ser equilibrada, y repetimos, en las mismas condiciones para los habitantes de los distintos estados y ciudades de la misma nación mexicana.
Muchas personas que llegan a Saltillo por primera vez, se llevan una sorpresa que podríamos considerar grata. Las calles del centro histórico. El famoso mosaico chino que cubre las banquetas de muchas de ellas, literalmente es casi único en el país. No que no lo haya, por supuesto que lo hay, la diferencia es que no se aplica al sitio por el que pasa todo el tráfico de personas, que como puede ser ligero en algunas callecitas secundarias, puede ser lo contrario, muy concurrido en otras.

Sí hay ciudades que tienen las banquetas embaldosadas, otras como Zacatecas, las banquetas son de piedra, perfectamente cuadradas una con otra, hay las adoquinadas, con adoquín de verdad y otras de mentiritas como el que se puso en tiempos de Óscar Flores Tapia, que duraba menos que el cemento usado para las juntas, con lo que se volvía peligroso porque podía provocar torceduras, caídas y fracturas. Pero mosaico rosa, solo en Saltillo, alguien podrá contradecirnos, no somos tan viajados como para decir que en ningún lado hay igual, pero al menos nosotros no sabemos donde pudiera ser.
Pero también Saltillo es de los sitios donde no es responsabilidad de la autoridad, sino de los propietarios de los inmuebles el colocar banquetas… o no colocarlas si no se le antoja. Por eso es por lo que fuera del Centro Histórico el caminar por la capital coahuilense es un verdadero peligro, para las personas con pleno uso de sus capacidades, y peor para aquellos que adolecen de alguna. Tal cual, así como hay gente muy mona, que tiene la idea de que la banqueta es una extensión de su domicilio, se pule para tener su banquetita siempre en las mejores condiciones, en cambio hay otra que es de la opinión de ¿y para qué voy a poner una banqueta si la ley no me obliga, para que caminen por allí gentes que ni conozco?, para nada, que cada quien cuide cómo camina, que en su salud lo hallarán. Entonces ya sabrá que hay banquetas primorosas con piso de barro, mosaico, adornos, jardineras… hay otras que cumplen con lo mínimo, concreto simple, pero bien mantenido, y están aquellas otras que duda uno si en los cuatrocientos y feria de años que tiene Saltillo alguna vez gozaron de tener una banqueta, o por el contrario, están como cuando esta era tierra de huachichiles.
Así mejor vivir en una ciudad donde la autoridad decida cómo sean las banquetas y obligue a los propietarios a tenerlas y mantenerlas así, o en su defecto, que el ayuntamiento las ponga y se las cargue en el recibo del siguiente impuesto predial, y allí sí, ni modo de querer ponerse creativos, lo mínimo, modesto, pero igual para todos.
Ese es solo un ejemplo de las cosas que deberían importarnos a todos, y un ejemplo de cómo los gobiernos responden de forma diferente a una ley que obliga parejo. Otro caso que nos parece de particular importancia es el del agua, el agua potable. Hasta donde sabemos, el agua está desde hace unos años reconocida como uno de los derechos humanos, tan importante como cualquier otro que guste mencionar, o podríamos incluso aventurar que es todavía más importante, porque sin agua la gente se muere a los pocos días, y sin los otros derechos, a veces pasa toda la vida en condiciones indignas. Hay estados en la república en los que el acceso al líquido es considerado como eso, un derecho humano, uno que es obligación de la autoridad otorgar a todos los ciudadanos, y que no se puede retirar a nadie… ni siquiera por algo tan prosaico como la falta de pago, independientemente del monto. Estamos pensando obvio, en el consumo doméstico, no en actividades industriales o agrícolas, que como es obvio están relacionadas con la alimentación, otro derecho humano.

Ah pero en Coahuila… acá la cosa es distinta. Aquí es un servicio que presta el gobierno a través de las administraciones municipales de agua, o como en el caso de Saltillo, concesionado a particulares. Recientemente se publicó una nota en la que se decía que SIMAS Arteaga estaba implementando medidas para recuperar la abultada cartera vencida que tiene de sus clientes. Las tales medidas van desde las notificaciones en el domicilio, hasta el corte del servicio, y es allí donde la cosa se pone crítica.
Arteaga es un municipio pequeño en cuanto a número de habitantes, pero esto está en vías de cambiar, como cualquier otra municipalidad, a diferencia de muchos municipios de Coahuila, tiene agua, no en cantidades ilimitadas, pero que siempre han sido la envidia de otros, hasta de Nuevo León, cuyo gobernador le tiene echado el ojo desde hace tiempo. Arteaga también es un municipio relativamente pobre, hasta hace poco comenzaron a instalarse plantas industriales que den empleo a parte de su población. si no es gratuita la falta de dinero para cubrir un servicio que sigue siendo barato, y del que en honor a la verdad, se abusa.
Ahorita es Arteaga, pero en cualquier momento pueden ser otros muicipios, grandes y pequeños, los que viendo la oportunidad, podrían intentar la misma medida recaudatoria, aunque implique violar dos, tres o más derechos humanos. Ahorita es buen momento para tomar decisiones de nivel estatal, no por otra cosa, sino para ahorrarse denuncias por violar los derechos fundamentales, a veces el descrédito no importa, pero a los políticos esto les duele siempre, y eso que Coahuila y sus municipios caigan en esto, por lo menos hay que estudiarlo.

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