El Fiscal habría utilizado su cargo y su influencia para privar de la libertad a la esposa de su hermano, ahora su actuación será examinada por una instancia internacional.
Washington, 12/06/25 (Más).- Alejandra Cuevas Morán presentó este miércoles una denuncia formal ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) contra el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, a quien acusó de haber encabezado una persecución institucional que la mantuvo encarcelada durante 528 días y obligó a su familia a vivir en el exilio.
La denuncia internacional fue interpuesta tras una serie de procesos judiciales que derivaron de la muerte de Federico Gertz Manero, hermano del fiscal, ocurrida en septiembre de 2015 en una clínica privada. Cuevas Morán señaló que la denuncia presentada por Gertz fue archivada en 2016 por la Fiscalía de la Ciudad de México, pero reactivada en 2019, después de que él asumiera como titular de la Fiscalía General de la República (FGR).
“Fui encarcelada por cuidar. Mi madre, por amar. Mis hijos, por resistir. Gertz nos persiguió con el poder del Estado”, publicó Cuevas en sus redes sociales. En su mensaje, añadió que tres generaciones de su familia fueron afectadas por esta persecución.
Alejandra Cuevas fue detenida en octubre de 2020, mientras circulaba con su hijo por Paseo de la Reforma. Fue ingresada al penal de Santa Martha Acatitla, acusada de homicidio por omisión bajo la figura jurídica de “garante accesoria”, una categoría que no está contemplada en el marco legal mexicano. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ordenó su liberación en marzo de 2022 al determinar que no existía sustento legal en la acusación.
Durante el proceso, sus hijos emprendieron una campaña pública para denunciar el uso del aparato judicial como instrumento de persecución. En agosto de 2022, la FGR acusó a uno de ellos, Alonso Castillo, de presunta extorsión mediante medios de comunicación. En paralelo, la familia intentó sin éxito negociar la liberación de Cuevas mediante la entrega de bienes y renuncias legales.
La madre de Alejandra, Laura Morán Servín, de entonces 94 años, también enfrentó un proceso penal aunque sin sentencia firme. Morán falleció el 29 de febrero de 2024 a los 97 años, tras permanecer bajo arraigo domiciliario. Cuevas informó que su madre vivió los últimos años de su vida bajo presión judicial constante.
La denuncia ante la CIDH incluyó el señalamiento de irregularidades en el actuar de la FGR y del propio fiscal Gertz Manero. Se documentó que, durante el litigio, se filtró a medios una conversación en la que el fiscal reconocía haber accedido ilegalmente a los proyectos de resolución de los amparos promovidos por la defensa de Cuevas. En la misma llamada, habría señalado haber influido en ministros de la Corte.
El proyecto de resolución que derivó en la libertad de Cuevas fue elaborado por el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, quien determinó que no existía delito imputable. La SCJN también eximió de responsabilidad penal a Laura Morán al considerar que no existían bases jurídicas para atribuirle calidad de garante.
Alejandra Cuevas declaró en un video que su encierro no fue producto de un error, sino de una acción deliberada con respaldo institucional. “Mi encierro no fue un error ni una omisión, fue un acto deliberado, ejecutado con precisión por instituciones que traicionaron su mandato constitucional”, afirmó.
La denunciante también relató que, tras su liberación, ella y su familia decidieron abandonar México por temor a represalias. “Vivimos en el exilio, en tierra ajena, marcados por el miedo, el desarraigo y la sensación de que la libertad sigue siendo condicional”, dijo.
Durante su comparecencia ante la CIDH, Cuevas solicitó que se declare la responsabilidad internacional del Estado mexicano por las presuntas violaciones a derechos humanos en su caso. Requirió medidas de reparación, garantías de no repetición y la restitución de su proyecto de vida.
“Dos mujeres adultas mayores fuimos perseguidas por haber cuidado, por haber amado. Tres generaciones fuimos quebradas por un sistema que, cuando abandona el derecho, convierte la ley en arma”, declaró Cuevas ante el organismo internacional.
La activista estuvo acompañada por Adrián LeBarón, quien también ha recurrido a instancias internacionales para denunciar actos de violencia contra su familia. En su intervención, Cuevas concluyó: “Denuncio al Estado mexicano y pido que nunca más se permita que el poder se use para destruir familias. Que mi historia sea la última”.
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