Por Juan Rocha
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Saltillo. Coah. – La economía creció 3.1% en 2022 impulsada por el consumo privado y la manufactura; anticipamos que el primero de estos factores continuará mostrando resiliencia este año, mientras que el segundo se debilitará ante la menor demanda externa, estimaron los analistas de BBVA México, Javier Amador / David Cervantes / Iván Fernández / Arnulfo Rodríguez / Saidé Salazar / Carlos Serrano.
El sector manufacturero recuperó su nivel de producción pre-Covid en el segundo semestre del 2022 (2S22), impulsado por el desvanecimiento de los cuellos de botella y la reactivación en la provisión de suministros, mientras que el gasto privado se ha visto impulsado por las ganancias en ingreso registradas desde el tercer trimestre del 2022 (3T22).
El consumo privado registró un crecimiento de 0.5% en 4T22, 0.2 puntos porcentuales (pp) por arriba de la variación registrada el trimestre previo. El continuo crecimiento del gasto de los hogares se vio beneficiado por el incremento que el salario real registró en la segunda mitad de 2022 y en lo que va de este año.
En particular, de junio de 2022 a febrero de 2023, el salario promedio de cotización al IMSS reportó una variación acumulada de 2.9% en términos reales, mientras que la masa salarial registró una variación acumulada de 4.5% en el mismo periodo.
A las mejoras en salario y empleo formal se suma la gradual recuperación del crédito al
consumo (que aún se encuentra 4% por debajo de su nivel pre-Covid), y la evolución positiva de las remesas.
En lo relativo a la industria, los analistas anticipan un eventual debilitamiento de la producción manufacturera en los siguientes meses, a medida que se materializa el menor crecimiento de la demanda por bienes duraderos en EU.
El Indicador Multidimensional de la Manufactura BBVA creció 2.0% en febrero (AaA), la cifra más baja desde finales de 2021, representando un punto de inflexión para la manufactura este año, ante la gradual ralentización de la demanda externa.
De acuerdo con los datos del IGAE, el sector automotriz muestra ya señales de debilitamiento, registrando en enero una caída de (-)1.7% MaM (mes a mes) en el nivel de producción, mientras que las cifras del Bureau of Economic Analysis de EU registran una contracción de (-)1.8% MaM (real, ae) en las ventas de vehículos y autopartes durante febrero.

En cuanto a capacidad utilizada, el segmento de equipo de transporte (20% de la producción manufacturera en México) registró en enero un nivel de 84.7%, el menor desde julio de 2022 (1.2 pp por debajo de su nivel pre-pandemia).
En cuanto a la inversión fija bruta, los segmentos de maquinaria y equipo han mostrado el mayor dinamismo, impulsados por el nearshoring. De acuerdo con las cifras del INEGI, el componente de maquinaria y equipo importado reportó en el mes de diciembre un nivel 8.4% por arriba del registrado en enero de 2019, mientras que su contraparte nacional, se ubicó 5.5% por arriba de ese mismo umbral.
La construcción, por su parte, representa el componente más débil de la inversión, ubicándose en un nivel 12% por debajo de su cifra en enero de 2019, manteniendo la inversión total 4% por debajo de ese mismo umbral.
Los analistas Javier Amador / David Cervantes / Iván Fernández / Arnulfo Rodríguez / Saidé Salazar / Carlos Serrano consideraron que un entorno de mayor certidumbre y cambio en la política energética potenciaría el efecto positivo del nearshoring.
Consideran que los factores antes mencionados, hacen una revisión al alza a su estimación de crecimiento para 2023 a 1.4% (0.6% previo), con impulso de la demanda interna, y menor crecimiento de la manufactura.
Anticipan un crecimiento de 2.2% para 2024, a medida que la demanda por bienes duraderos en Estados Unidos (EU) se restablece.
El mercado laboral inicia el año con fortaleza, pero esperamos una menor dinámica en comparación con el año anterior

El mercado laboral ha mostrado señales de fortaleza. Datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) muestran que la tasa de desempleo nacional se ubicó en febrero en 2.9%, su nivel más bajo desde 2005 (año inicial de la serie de datos), lo cual se explica por la dinámica de crecimiento económico de finales del año pasado que fue mejor de lo esperado.
Un elemento clave que ha influido de manera determinante en estos niveles bajos de desempleo ha sido la lenta recuperación de la tasa de participación laboral, que en datos recientes empieza a mostrar una recuperación y que a 36 meses de iniciada la pandemia ha recuperado su nivel previo a la misma, en gran parte por una reincorporación de las mujeres al mercado laboral, que fueron las más afectadas durante la pandemia.
Un aspecto positivo es que estas condiciones del mercado laboral no han ido acompañadas de un crecimiento de la informalidad laboral, misma que se mantiene en niveles de 55.0%, 3.4 puntos porcentuales (pp) por debajo del promedio histórico previo a la pandemia (2005 a 2019).
La creación del empleo formal inició el año también con gran fortaleza. Los registros del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) muestran que de enero a febrero se han creado 288 mil nuevos empleos, con lo que se constituye la segunda creación de empleo más alta desde 1998.
Si bien este crecimiento es significativo, está en línea con una desaceleración gradual esperada de acuerdo con el pronóstico; en este sentido, en febrero el empleo tuvo un crecimiento interanual de 3.4%, prácticamente en línea con lo esperado que era 0.1 pp menor y 1.6 pp por debajo del crecimiento interanual de febrero de 2022.
Destaca dentro de esta creación de empleo la dinámica del empleo permanente que se ubica 5.8% por arriba del nivel pre-Covid en comparación con el eventual que solo se encuentra 0.8% por arriba.
“Como lo mencionamos en el apartado anterior, el salario real y la masa salarial han tenido un desempeño mejor de lo esperado, lo cual ha contribuido a mantener el consumo de los hogares a pesar de los altos niveles de inflación”.

En adelante la creación de empleo será clave para mantener los niveles de salario real y de masa salarial, pero este año serán más relevantes todavía las revisiones salariales y la dinámica a la baja esperada para la inflación.
La dinámica económica prevista condiciona una menor creación de empleo, pero mejor de la esperada a mediados del año anterior. En este sentido, esperamos que el empleo crezca 2.8% este año, lo que representaría una creación neta de 592 mil empleos nuevos.
La deuda pública (% del PIB) se mantendrá estable el resto de esta administración y por ello estarán muy acotados los riesgos de perder el grado de inversión
La reducción en el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) a 49.5% en 2022 de 50.8% del PIB en 2021 se debió principalmente a la caída de 2.6 pp en el componente externo a pesar del incremento de 1.3 pp en la deuda interna.
La disciplina fiscal que prevemos siga manteniendo la administración pública federal actual y el siguiente gobierno federal elevará moderadamente el SHRFSP a 50.7% en 2028 de 49.5% en 2022.
Si bien la SHCP prevé que este cociente se estabilice en 49.4% del PIB entre 2023 y 2028, resulta cuestionable que los Requerimientos Financieros del Sector Público se reduzcan de 4.1% del PIB a 2.7% a través de una caída en la inversión pública física de 3.6% a 2.2% del PIB.
Es importante mencionar que esta política de estabilización de la deuda pública (% del PIB) iría en detrimento del crecimiento potencial de México. Los ingresos públicos de enero de 2023 fueron apoyados por todo tipo de ingresos mientras que la caída anual en el gasto programable contrarrestó el incremento anual en el servicio de la deuda pública.
Los ingresos públicos aumentaron 6.3% en términos anuales reales mientras que el gasto público mostró una contracción anual real de 0.9%.

La tendencia de la inflación subyacente apunta a una desaceleración más pronunciada en los próximos meses después de desacelerarse durante el cuarto trimestre de 2022 tras haber alcanzado un máximo de 8.70% AaA durante agosto y septiembre, la inflación general rebotó transitoriamente en enero (a 7.9% AaA), pero retomó su tendencia bajista en febrero, disminuyendo 0.3 pp a 7.6% AaA.
Anticipamos que la desaceleración será más pronunciada durante los próximos dos trimestres (2T y 3T). Hasta ahora, la desaceleración ha sido impulsada en mayor proporción por la menor inflación no subyacente que disminuyó 5 pp, de 10.6% a 5.6% AaA, entre agosto de 2022 y febrero de este año.
Por su parte, la inflación subyacente ha mostrado rigidez a la baja. El promedio de enero a febrero (8.4% AaA) es el mismo que el del 4T22. Esta persistencia se explica por un descenso marginal de la inflación de las mercancías que ha sido contrarrestado por un aumento adicional moderado de la inflación de los servicios.
Así, si bien la inflación de las mercancías ha comenzado a disminuir y se desaceleró 0.7 pp entre noviembre de 2022 y febrero de este año (de 11.3% a 10.6% AaA) continúa siendo muy elevado, en buena medida explicado por la elevada inflación de los alimentos procesados (13.7% AaA en febrero) que continúa siendo significativamente más elevada que la de las mercancías no alimenticias (7.2%).
La inflación de los servicios aún no muestra signos de desaceleración, y de hecho ha tenido un aumento adicional durante los primeros dos meses del año y su nivel actual (de 5.6% AaA) es 0.3 pp mayor que el del promedio durante el 4T22. A pesar de esta persistencia reciente de la inflación subyacente, su tendencia—calculada ajustando por estacionalidad el índice y anualizando los aumentos mensuales—apunta a una tendencia descendente en los próximos meses que romperá la rigidez reciente.
Esta medida de tendencia que adelanta una disminución en el ritmo de la inflación subyacente es consistente con la senda prevista en nuestro escenario base y también con los pronósticos de Banxico.
Así, hacia delante, prevemos una desaceleración marcada tanto de la inflación general como de la subyacente. Para fin de este año, anticipamos niveles de 4.8% AaA y 4.7% AaA, respectivamente.
A la tendencia descendente de la inflación anual contribuirán no solo los menores incrementos en términos mensuales, sino también efectos base positivos, que serán más marcados durante el segundo y tercer trimestre.
Con ello, en septiembre las inflaciones general y subyacente podrían ya ubicarse en niveles por debajo de 5.0% y 6.0% AaA, respectivamente. No obstante, se anticipa que la inflación se mantendrá por encima del rango objetivo de Banxico durante todo 2023, y que no será menor a 4.0% AaA hasta el 2T24.
Esto representa una tendencia similar a la prevista por Banxico para ambas inflaciones durante 2023, pero notoriamente más positiva que la prevista por el consenso que anticipa que tanto la inflación general como la subyacente cerrarán 2023 en niveles superiores al 5.0% AaA (de 5.3% y 5.3% AaA, respectivamente).
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