El Gobierno de México gasta más de lo que recibe: en lo que va del 2024, la diferencia ha alcanzado un nivel histórico. Las obras prioritarias de López Obrador mantienen elevados los egresos
Ciudad de México, 09/09/2024 (Más / IA).- Claudia Sheinbaum asumirá la presidencia en un contexto económico complejo, marcado por un déficit fiscal que se ha disparado durante los últimos meses del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda, el déficit público alcanzó un nivel histórico de 1.04 billones de pesos al cierre de julio, lo que representa un aumento del 60 por ciento en comparación con el mismo periodo del año pasado.
Este desequilibrio entre ingresos y gastos públicos será uno de los principales retos que enfrentará Sheinbaum desde el primer día de su mandato. Durante los primeros siete meses del año, el gasto público creció 11 por ciento, mientras que los ingresos lo hicieron apenas 3.3 por ciento, lo que ha dejado un importante desbalance.
El actual secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, ha justificado este déficit, equivalente al 5.9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), como necesario para concluir las obras prioritarias de la administración actual, pero los expertos advierten que la nueva presidenta deberá hacer ajustes importantes para equilibrar las finanzas.
Un desafío financiero de largo plazo
El incremento en el déficit presupuestal y la deuda, que actualmente se sitúa en 14.1 billones de pesos, coloca a Sheinbaum en una situación compleja.
Los analistas coinciden en que su administración deberá realizar recortes en el gasto público para reducir el déficit a un nivel más sostenible del 3 por ciento del PIB, tal como ha proyectado la Secretaría de Hacienda para 2025. Este ajuste podría implicar recortar más de 500,000 millones de pesos en inversión social y obras públicas, una medida que podría generar tensiones en un país donde los programas sociales han sido una de las principales prioridades gubernamentales.
Enrique Díaz-Infante, del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), señala que gran parte del gasto actual se destina al pago de deuda, pensiones y programas sociales, lo que dificulta la reducción del déficit sin afectar áreas críticas. Además, la depreciación del peso ha elevado los costos de la deuda externa, complicando aún más la situación financiera del país.
Reforma fiscal, una posible salida
Ante este escenario, muchos economistas sugieren que Sheinbaum deberá considerar una reforma fiscal para aumentar los ingresos tributarios y evitar un mayor endeudamiento. Las necesidades de inversión en infraestructura, salud, educación y seguridad, sumadas al creciente pago de intereses de la deuda, hacen previsible que se requiera un aumento en la recaudación fiscal para mantener el gasto sin generar un mayor déficit.
El especialista Díaz-Infante advierte que, además de los recortes en el gasto público, una reforma al Poder Judicial, como la que está en discusión en el Congreso, podría generar incertidumbre en el sector privado, lo que afectaría la inversión y, en consecuencia, el crecimiento económico del país.
Un futuro económico incierto
Aunque Hacienda proyecta una reducción gradual del déficit, los recortes necesarios para alcanzar esta meta podrían impactar negativamente en áreas clave del gasto social, algo que Sheinbaum deberá manejar con cuidado.
México Evalúa estima que para cumplir con los objetivos de déficit en 2025, la próxima administración deberá reducir el gasto en más de 516.000 millones de pesos, un monto equivalente al presupuesto actual de la Secretaría de Bienestar.
Este desafío financiero se convierte en uno de los principales obstáculos para Sheinbaum, quien heredará una situación fiscal complicada y tendrá que equilibrar la necesidad de mantener los programas sociales y la inversión en infraestructura con la urgencia de reducir el déficit público y evitar un mayor endeudamiento.
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