China, 09/02/26 (Más).- En las últimas semanas, la empresa de inteligencia artificial china DeepSeek ha vuelto a ser noticia, pero no precisamente por su innovación.
El presidente del Comité Selecto sobre China de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, John Moolenaar, denunció en una carta dirigida al secretario de Comercio, Howard Lutnick, que Nvidia colaboró con DeepSeek en el desarrollo de modelos utilizados por el ejército chino.
Según la carta, Nvidia proporcionó apoyo técnico especializado a la empresa de inteligencia artificial china, facilitando avances clave mediante el “codiseño optimizado de algoritmos, marcos y hardware”.
La misiva destaca, entre otros puntos, el desempeño del modelo DeepSeek-V3, que requiere solo 2,788 millones de horas de GPU H800 para su entrenamiento completo, una cifra significativamente menor que la que generalmente requieren modelos de inteligencia artificial similares desarrollados en los Estados Unidos.
Sin embargo, lo que preocupa es el uso que el régimen chino hace de esta tecnología, especialmente en su integración dentro de las fuerzas armadas y agencias de seguridad pública.
La integración de DeepSeek en las estructuras militares y represivas de China marca una clara estrategia de Beijing hacia una modernización tecnológica que combina eficiencia operativa, reducción de dependencia externa y expansión de su influencia en los estándares internacionales.
Para finales de 2025, DeepSeek ya estaba infiltrado en sectores como la seguridad pública y la defensa, lo que refuerza el control estatal y amplifica la capacidad de tomar decisiones en tiempo real mediante análisis automatizados.
Según un informe del think tank estadounidense Jamestown Foundation, el modelo de inteligencia artificial desarrollado por DeepSeek ya se está utilizando en diversas aplicaciones militares y de seguridad, como vehículos autónomos, drones y embarcaciones no tripuladas, en lo que algunos analistas denominan una “guerra inteligentizada”.
En ese sentido, el Ejército Popular de Liberación y otros organismos de seguridad se están beneficiando de su capacidad para procesar grandes volúmenes de datos a gran velocidad, lo que les permite tomar decisiones rápidas en entornos tácticos complejos, como guerra electrónica y plataformas autónomas.
Un actor clave en el impulso de DeepSeek dentro de China es la empresa privada Shanxi 100 Trust Information Technology, una compañía estrechamente vinculada al Partido Comunista Chino que ha recibido contratos millonarios del EPL.
Este tipo de empresas privadas, aunque bajo control estatal, están posicionándose para competir directamente con gigantes del sector en licitaciones militares y proyectos clasificados.
La influencia de DeepSeek sobre la infraestructura militar y de seguridad de China ha generado preocupación a nivel global. Países como Italia, Canadá, Reino Unido, Japón y Corea del Sur ya han expresado sus reservas sobre la adopción de esta tecnología, prohibiéndola en oficinas públicas debido a la falta de transparencia y los riesgos asociados al control de datos por parte de un régimen autoritario.
En este sentido, la región de América Latina también enfrenta la disyuntiva de cómo regular tecnologías desarrolladas por gobiernos como el chino, que han sido señaladas por su uso represivo.
En la región, algunos gobiernos podrían verse atraídos por la “promesa tecnológica” de China sin considerar los riesgos involucrados, incluyendo la posibilidad de que esta inteligencia artificial sea utilizada para la recolección masiva de datos de usuarios latinoamericanos, lo que podría beneficiar al régimen chino en su búsqueda de soberanía tecnológica.
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