Debido al calor se esperan más e intensos huracanes

Washington, 24/05/24 (Más / IA).- Las temperaturas inusualmente cálidas en el Océano Atlántico alimentan el pronóstico de intensa actividad en la próxima temporada de huracanes, que inicia el 1 de junio.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés) emitió su pronóstico para la temporada de huracanes 2024 que incluye perspectivas son preocupantes pues se espera que sea una de las más activas en la historia.

Según la NOAA, podrían formarse de 17 a 25 tormentas con nombre este año.

De las tormentas pronosticadas, entre 8 y 13 podrían convertirse en huracanes y de 4 a 7 podrían alcanzar la categoría 3 o superior.

Estas cifras superan el promedio histórico de 14 tormentas con nombre, 7 huracanes y 3 huracanes mayores. De hecho, son los números más altos jamás pronosticados por la agencia federal.

En 2020, la NOAA predijo la mayor cantidad de tormentas de todos los tiempos y esa temporada terminó con 30 tormentas con nombre, de las cuales 14 se convirtieron en huracanes.

Este año, al menos potencialmente, estamos en camino de superar esos récords.

Ken Graham, director del Servicio Meteorológico Nacional, señaló que este es el pronóstico más alto que han tenido.

Aunque es motivo de preocupación, no debemos entrar en pánico, dijo.

Además, la NOAA también prevé que la energía ciclónica acumulada (ACE, por sus siglas en inglés) podría estar entre 150 y 245 por ciento de lo normal.

El ACE mide la potencia y la duración de las tormentas durante toda la temporada. El único año que superó estas cifras fue en 2010.

Entre los factores que contribuyen a este pronóstico, en primer lugar están  las altas temperaturas del océano.

La región principal de desarrollo de tormentas en el Atlántico está experimentando niveles de calor que normalmente se observan a finales de agosto, según un análisis de la Universidad de Miami.

Además, el fenómeno atmosférico global conocido como La Niña está vinculado a una temporada más activa en el Atlántico. El año pasado, se experimentó el efecto contrario, El Niño, que generalmente reduce la actividad de las tormentas en esta región.

A pesar de los efectos refrescantes de El Niño, el calor excepcional en el Atlántico parece estar ganando, lo que resulta en otro año de tormentas fuertes.

Además, los niveles más bajos de cizalladura –diferencia en la velocidad del viento o su dirección entre dos puntos en la atmósfera terrestre–, los vientos alisios más débiles y una temporada de monzones africanos más fuerte y húmeda también contribuyen a este pronóstico.

Los científicos también establecieron una conexión directa entre el cambio climático y esta próxima temporada.

A medida que el mundo se calienta, más calor se almacena en el océano, lo que sirve como combustible para tormentas más intensas y lluvias más abundantes. Aunque la ciencia aún está investigando cómo exactamente el cambio climático afecta los huracanes, hay consenso en que está aumentando la probabilidad de tormentas más poderosas y acelerando su fortalecimiento cerca de la costa.





































Aunque la ciencia aún está investigando cómo
exactamente el cambio climático afecta los huracanes, hay consenso en que está
aumentando la probabilidad de tormentas más poderosas y acelerando su fortalecimiento
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