Por Heriberto Medina
Saltillo, Coahuila, 02/10/26 (Más).- Por lo menos seis coincidencias aparecen entre el ataque cometido por dos jóvenes de 18 años en una secundaria de Torreón y el asesinato perpetrado hace más de tres décadas por Christa Gail Pike en Estados Unidos: la edad de los agresores, víctimas mujeres, violencia dirigida contra mujeres, el uso del pentagrama, la cercanía entre las fechas de ambos acontecimientos y la presencia de referencias relacionadas con el satanismo.
Las coincidencias adquirieron relevancia luego de que el ataque contra la Secundaria General Número 13, ubicada en el ejido La Unión, se registró la mañana del 1 de octubre, apenas unas horas después de que en Tennessee fracasara la ejecución mediante inyección letal de Pike, condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer.
Pike tenía 18 años cuando, el 12 de enero de 1995, participó en el asesinato de Slemmer, una joven de 19 años, en Knoxville, Tennessee. La misma edad, 18 años, tienen los dos hermanos gemelos detenidos como presuntos responsables del ataque contra la secundaria de Torreón.
Otra coincidencia se encuentra en el sexo de las víctimas mortales. Colleen Slemmer era mujer, mientras que en Torreón la persona asesinada fue también una mujer: la subdirectora del plantel, identificada como Nery Edith, de 56 años.
Pero el paralelismo va más allá. En el ataque de Torreón existe al menos un testimonio directo que indica que los agresores manifestaron expresamente su intención de atacar a mujeres.
Un alumno de segundo grado relató que durante el cambio de clases escucharon una detonación y posteriormente a uno de los agresores gritar: “¡Primer aviso! Vamos por todas las mujeres”, lo que provocó que los estudiantes corrieran a encerrarse en los salones y colocaran sillas contra las puertas.
El testimonio coincide con contenidos publicados en una cuenta de Tik Tok investigada por su posible relación con los dos detenidos. Entre las imágenes aparece el símbolo utilizado para representar al sexo femenino tachado con una línea roja, además de la figura de una pareja igualmente tachada acompañada por la frase en inglés “no falling in love”.
Aunque durante el ataque también resultaron lesionados hombres —entre ellos un profesor y un estudiante—, el grito atribuido a uno de los atacantes y las imágenes publicadas en redes abren una línea de investigación sobre una posible animadversión contra las mujeres. Hasta ahora, sin embargo, las autoridades no han establecido públicamente que éste haya sido el móvil definitivo.
El elemento simbólico que establece el paralelismo más evidente entre ambos casos es el pentagrama.
Durante el asesinato de Colleen Slemmer, Pike y sus acompañantes golpearon, torturaron y finalmente mataron a la joven. En el cuerpo de la víctima fue grabado un pentagrama, elemento que durante décadas convirtió el crimen en uno de los casos estadounidenses asociados públicamente con la llamada “satanic panic” de aquella época.
Treinta y un años después, el mismo símbolo apareció alrededor del ataque cometido en Torreón. Una cuenta de Tik Tok investigada por las autoridades publicó fotografías de la vestimenta, armas blancas y otros objetos presuntamente relacionados con la agresión. Entre ellos aparece una sudadera con el llamado Sello de Baphomet, compuesto por una cabeza de macho cabrío colocada dentro de un pentagrama invertido.
El mismo símbolo era utilizado como imagen de perfil de la cuenta investigada, mientras que la vestimenta mostrada en las publicaciones coincide con prendas observadas posteriormente durante la detención de uno de los presuntos agresores, de acuerdo con la reconstrucción realizada a partir de las imágenes difundidas.
Otro elemento relevante es la fecha. La ejecución de Christa Pike estaba programada para el 30 de septiembre de 2026 en Tennessee. Después de diversos recursos judiciales, el procedimiento se realizó esa noche, pero dos aplicaciones de las sustancias utilizadas no consiguieron provocarle la muerte y Pike terminó trasladada a un hospital.
A la mañana siguiente, 1 de octubre, los dos hermanos ingresaron a la Secundaria General Número 13 de Torreón y comenzaron el ataque con armas blancas y artefactos similares a petardos, dejando como saldo una mujer muerta y cuatro personas lesionadas.
Existe otra coincidencia temporal que deberá ser investigada. El mismo 30 de septiembre, fecha de la ejecución fallida de Pike, la cuenta de Tik Tok relacionada presuntamente con los jóvenes de Torreón publicó fotografías de armas, vestimenta y objetos que posteriormente habrían sido utilizados en el ataque.
En esa publicación apareció el mensaje “ya me toca a mí”, mientras que previamente se había escrito “mañana será mi retribución”. Las autoridades federales y estatales analizan actualmente los dispositivos electrónicos de los detenidos para determinar sus contactos, referencias y posibles vínculos con comunidades digitales relacionadas con ataques masivos.
El hecho de que la agresión ocurriera precisamente el primer día de octubre agrega un componente simbólico, aunque éste debe ser diferenciado de los hechos comprobados. Diversas tradiciones culturales y corrientes esotéricas relacionan el final de octubre, particularmente la celebración celta de Samhain y posteriormente Halloween, con una supuesta reducción de la barrera entre el mundo de los vivos y el de los muertos. No existe evidencia científica de que durante octubre aumenten fuerzas o poderes sobrenaturales ni de que esa creencia haya motivado a los atacantes de Torreón.
La Fiscalía de Coahuila, sin embargo, sí encontró indicios de que los jóvenes consumían contenidos relacionados con autores de ataques masivos cometidos en otros países. El fiscal Federico Fernández Montañez informó que entre las pertenencias y referencias de los detenidos fueron identificados personajes que habían cometido ataques contra escuelas, universidades y otros sitios.
Una fotografía publicada en la cuenta investigada muestra incluso una playera con imágenes de diferentes autores de ataques masivos. La Fiscalía solicitó apoyo de autoridades federales de inteligencia para revisar los dispositivos electrónicos de los hermanos y determinar si formaban parte o mantenían contacto con alguna comunidad digital relacionada con este tipo de violencia.
Pese a las coincidencias, hasta ahora no existe evidencia pública de que los hermanos de Torreón conocieran el caso de Christa Pike, siguieran las noticias sobre su ejecución o hubieran decidido realizar el ataque en relación con ella. Tampoco se ha encontrado públicamente alguna mención directa a Pike o a Colleen Slemmer en las publicaciones atribuidas a los detenidos.
La diferencia temporal entre los crímenes también es fundamental. Pike asesinó a Slemmer el 12 de enero de 1995, no durante octubre. La coincidencia con el ataque de Torreón corresponde a la fecha de su ejecución fallida, 31 años después del asesinato, y no a la fecha en que cometió el crimen.
La investigación sobre los dispositivos y redes sociales de los hermanos podría determinar ahora si las coincidencias se limitan a elementos circunstanciales o si existió alguna influencia específica. Un punto clave será establecer si realizaron búsquedas, compartieron publicaciones o intercambiaron mensajes relacionados con Christa Pike y su ejecución, información que hasta el momento no ha sido revelada por las autoridades.
Lo comprobado hasta ahora es que los dos casos, separados por más de tres décadas y miles de kilómetros, presentan una serie de coincidencias: agresores de 18 años, víctimas mortales mujeres, indicios de violencia dirigida contra mujeres, presencia del pentagrama, acontecimientos separados por apenas unas horas y referencias a simbología vinculada con el satanismo. Determinar si se trata únicamente de coincidencias o existe algún elemento de imitación requerirá conocer el resultado de la investigación digital que realizan las autoridades.
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