Por Horacio Cárdenas
Dos notas aparecieron durante los días pasados, que nos parece que tendrán un impacto importante en el futuro próximo de nuestra región, sobre todo en materia económica. Aparentemente son informaciones inconexas entre sí, pero ambas terminarán interconectándose, y no precisamente de la mejor manera.
La primera de ellas, así muy por encimita, hacía referencia a que la empresa Stellantis, esa que antes fue Fiat de México, esa que antes fue Daymler Chrysler, esa que antes fue Chrysler de México, estaba teniendo problemas, diríamos nosotros que serios problemas, para llevarse su producción de camionetas al mercado norteamericano.
La razón que daba la nota era que estaban teniendo problemas… yo diría que estaban teniendo problemotas, para conseguir madrinas para llevarse las camionetas por carretera, lo mismo que vagones para llevárselas por ferrocarril. Ahora sí que un mero detalle, uno relativamente simple y sin complicaciones de orden tecnológico, son los que están deteniendo la distribución y entrega de vehículos. Increíble.
Eso nos recordó la crisis de los chips, misma que todavía no termina de resolverse, usted quizá la tenga presente, de repente la industria automotriz, para no echarle la culpa a esta o aquella empresa armadora, empezó a tener problemas para obtener los suficientes chips para integrarlos a sus vehículos ¿resultado?, en aquella ocasión también los patios estaban llenos de vehículos, no nada más los de Stellantis, sino de todas las empresas, porque las unidades estaban completas, salvo que les faltaba el chip, y careciendo de él, no podían entregarse al cliente, porque como el microprocesador controla un montón de funciones, estarían entregando un vehículo nuevo… pero inservible. Se llegó a reportar que había fechas de entrega a cuatro meses, y eso ya con el carro pagado. Fabricar un chip es mucho más complicado que mandar una camioneta de la fábrica a la frontera, cruzarlo y de allí enviarlo al mercado donde será comercializado, pero el efecto es similar, en cuanto a que allí está el mueble en el patio, haciéndose viejo.
Según la nota, son, eran quince mil y tantas camionetas las que no hallaban pasaje. No se cuantas se fabrican al día, si fueran mil, sería la producción de quince días, si fueran cien, sería la de 150 días, pero eso es solo una referencia para poner en su adecuada dimensión el hecho de que tienen un problema, que no se resuelve y que al contrario, amenaza con crecer exponencialmente cuando Tesla comience a fabricar carros que requieran traslado.
Lo de los chips requirió la intervención del presidente de los Estados Unidos Joe Biden, y la firma de una orden ejecutiva para destinar cinco mil millones de dólares para crear plantas que produjeran chips. Para lo de las madrinas no se requerirá tanto, pero ¿a poco no habrá transportistas que quieran ampliar sus operaciones, o inversionistas nuevos que quieran entrarle al negocio?, allí ha faltado capacidad de negociación para convencerlos.
La otra nota pareció una respuesta a una información aparecida en algunos periódicos locales y de Monterrey, en los que sucintamente se decía que no, pese al entusiasmo inicial, no se veía absolutamente ningún movimiento en el área en la que supuestamente se construirá la Mega fábrica para producir automóviles eléctricos. La nota apareció en Excelsior, y decía que Tesla recién estaba iniciando los trámites ante la Secretaría del Medio Ambiente para obtener la autorización para la planta de Santa Catarina. Ncluso decía que Tesla Manufacturing de México ingresó la solicitud de cambio de uso del suelo apenas el 31 de julio, para darle un destino industrial a 260.61 hectáreas. Luego de ese trámite se verá lo del impacto ambiental, y a ver cuánto se tarda.
Lo que nos queda claro es que… la expectativa, la promesa, de que para este mes de diciembre estarían saliendo los primeros carros de Tesla, a un ritmo que alcanzaría pronto una cadencia de un millón de automóviles al año, quedó en nada. Si le dan los permisos, se hará, si hay que corregir lo que siempre hay que corregir, se cambiará, y si le llenan el hígado de piedritas, cancelará el proyecto y a la goma. Prisa, lo que se llama prisa, lo que aquí los trae a todos locos, igual que en el área conurbada de Monterrey, no la tienen en el corporativo de Tesla.
Y sí, la gente se preguntaba ¿y qué onda con la planta de Tesla?, nomás cero movimiento, y nosotros lo que nos preguntamos es ¿y qué onda con los otros muchos arreglos que hay que hacer para que funcione la planta de Tesla, tanto en el inicio de sus operaciones como ya cuando esté a plena capacidad.
Era para que la Secretaría de Infraestructura del gobierno federal estuviera ya trabajando, en conjunto con los gobiernos de los estados de Nuevo León y Coahuila, en la ampliación a tres ¿a tres?, a cuatro o a cinco carriles de la carretera que conectará ese punto específico de Santa Catarina con Monterrey y con Ramos Arizpe o con Saltillo.
Como le consta a quien toma esa carretera seguido, o a quien la toma esporádicamente, es imposible predecir con certeza a qué hora llegará a su destino. Lo mismo puede encontrarse un tráfico fluido, que uno o varios taponamientos que dupliquen, tripliquen o multipliquen el tiempo de traslado. Este estado de cosas es incompatible con el tipo de empresas que trabajan con esquemas de Just in Time y otros por el estilo. Eso para los suministros ¿y qué tal para la salida de producto terminado?, allí las cosas van a estar peor, pues habrá competencia para utilizar la insuficiente infraestructura para el traslado y distribución. Tesla tendrá que competir con Stellantis, con General Motors, con Kia, con Mercedes, y con las otras armadoras que están en proceso de instalación en Nuevo León.
Mencionábamos la carretera, pero lo mismo reza para el ferrocarril. Ya debería haberse comenzado a trabajar en la ampliación de las vías a lo largo de toda la ruta desde Santa Catarina hasta la frontera con los Estados Unidos, y ya entrados en gastos, en la modernización de la que serviría para el transporte de insumos desde cualquier parte del país hacia Nuevo León. Tampoco en este departamento hemos visto nada de nada.
Como no sea que estén trabajando de noche y para la mañana tapen todo y guarden todo, nomás no vemos ese nivel de trabajo como para decir en el curso del próximo año: Tesla tendrá todos los elementos para allegarse insumos y evacuar su producto finalizado, sin presionar la demanda de servicios e infraestructura de la industria y instalada y funcionando a todo vapor.
Quizá todo está fríamente calculado, pero conocemos México, y en nuestro país, todo es improvisación, si Elon Musk cree que abrir una fábrica es solo de puertas para adentro, se equivoca, lo de afuera es todavía más complejo, a ver si no es la realidad nacional la que le da la sorpresa.
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