Por Horacio Cárdenas Zardoni
A lo mejor es la edad, o maña, o leer las columnas de Enrique Abasolo, el caso es que nos ha dado por citar algunas películas como referencia de lo que sucede en nuestra realidad cotidiana.
No vamos a decir que es casual, desde hace muchos años ha existido la teoría, documentada además por sesudos estudios de gente que le entiende a eso, de que Hollywood será todo lo que quiera, tendencioso, capitalista, sexista, convenenciero, glamoroso, influenciable al poder, y lo que se le ocurra, pero nada de lo que allí ocurre es casual. ¿Y cómo iba a serlo, si es tantísimo el dinero que está constantemente en juego, dinero que además tiene la obligación de multiplicarse, pues ante todo se trata de un negocio del que se esperan los más altos rendimientos?, el asunto es entonces que sí, da la impresión de libertad tirándole a libertinaje, de que “it’s only make believe”, de que todo es buena onda, y de que no hay otro negocio como el del mundo del espectáculo, pero… de que hay intereses soterrados, que es mejor mantener en secreto, los hay, y de un tamaño descomunal, con los que como cabe esperar, no se juega, so pena de salir tan raspado como para nunca volver a ser admitido en esa, la más feliz de las familias.
No tan casualmente nos acordamos de una película que vimos hace algunos años, no me pregunte el nombre, porque obvio, no me acuerdo, pero sí le puedo decir que trabajaba en ella Salma Hayek, que la hacía de una mujer latina, que por supuesto le sale muy bien el papel porque lo es, que migró con su familia desde México, y se establecieron en Las Vegas. De repente, en aquellos tiempos antes de Tinder, en que la gente se conocía cara a cara, se enamora de un fulano que está construyendo una gran obra allí en Vegas, y pasan una noche de aventuras, de la cual salen con que quieren pasar juntos el resto de su vida. Ese es el planteamiento inicial, pero la frase que nos viene a la memoria es cuando él le dice que vive en Nueva York y que se van a ir a vivir allá, a lo que ella le contesta que what? ¿quién te dijo que nos íbamos a NY?, es que yo pensé… y un observador, tan poco tan casual sale con que ‘esa es la clase de cosas que se platican en la segunda cita’, y estos la habían decidido en la primera, pero obvio, este es el argumento de la película, que tiene su trasfondo de los migrantes, tan en boga hoy, los matrimonios interraciales… y la diferencia entre las costumbres nativas y de los llegados, etc.
Pero lo que se nos antoja muy traspolable a la realidad que vivimos en México y en Coahuila en estos momentos, es el tema de hacer las cosas al puro vaporazo, sin haberlas pensado adecuadamente antes, no haberse tomado el tiempo para ver cómo vamos a arreglar los problemas, si estos se presentan, o más bien, cuando estos se presenten, porque de que van a dejarse venir, no le quepa duda. Estamos hablando por supuesto, de la elección judicial, como la conocemos todos, pero que no se llama así, y en tratándose de cosas legales y de la suprema corte, lo ideal sería comenzar a llamar las cosas por su nombre, pero tampoco ha ocurrido nada ideal en este entuerto.
Hace algunas semanas salió a relucir que un cierto número de aspirantes a los cargos en el poder judicial federal, y no nos extrañaría que también en los estados, está vinculado al crimen organizado, probadamente vinculado, o a nivel de sospecha razonablemente sustentada. La pregunta obligada es ¿cómo se les coló uno, dos, veinte fulanos y fulanas con antecedentes de tratos con los narcos? La respuesta cínica es que se les colaron y ya, y es que el modelo o procedimiento de selección estuvo tan mal diseñado y peor ejecutado, que dio lugar a eso, que entrara quien quisiera, sobre todo gente con algo de tablas en el asunto jurídico o judicial. Hasta la presidenta con ‘a’ tuvo que entrar a recomendar que la gente no vote por ellos… lo cual no deja de ser una injerencia franca y abierta del poder ejecutivo en una elección, lo cual está penado por la ley, pero es eso o dejar que el brete les reviente en la cara.
El asunto está en calidad de pendiente, se reactivará seguramente si salen electos los cuates y cuatas estos. Luego salió a relucir otro asunto, no menos peliagudo, porque denota la clase de gente que aspira a convertirse en personas juzgadoras… resulta que yéndose por todo lo alto, no sé si el INE o el poder legislativo determinaron que quienes participaran en la elección tendrían que cumplir con el ‘8 de 8’… una serie de requisitos que comenzó con el uno de uno siguió con el 3 de 3, el 5 de 5, y no nos extrañaría verlo al rato en 15 de 15. Tan puristas salieron nuestros legisladores, que, si les hubiera tocado elegir papa de entre los 132 cardenales, ninguno les hubiera llenado el ojo, y seguiríamos esperando el humo blanco, que ya habrían tenido que mandar traer otras dos cargas de leña para alimentar la lumbre. Que si son golpeadores, que si son deudores alimenticios, que si lo que guste y mande. Sabemos que perfecto no hay nadie, y en ese medio, menos todavía, pero si ponen obstáculos tan altos, serán pocos los que los brinquen, y no faltará una docena o un ciento que alegue que sus pecadillos, no judicializados, además, no deberían ameritar que les quiten un triunfo, si es que lo logran.
Finalmente está el tema, hasta ahorita, que pueden brincar otros, de que no todos los aspirantes tienen título ni cédula, y si los tienen, por alguna razón desconocida, se niegan a exhibirlos… y además no es uno o dos, tan solo en la ciudad de México son el 27% de los aspirantes… ¿a quién se le ocurrió cilindrear a abogados truncos, de que podían ser jueces sin título?, seguro a gente de MORENA, son los que les encanta hacer las cosas saltándose los requisitos.
Y sí, estamos como en la película de Salma, si hubieran discutido donde iba a vivir la feliz pareja antes de comprometerse, a lo mejor les hubiera ido mejor. A nosotros nos hubiera ido mucho mejor si hubieran dejado fuera a todos los narcoabogados, a todos los pegalones, a los que no pasan para mantener a sus hijos, a los que no tienen título porque no se les da hacer una tesis, presentar un examen de titulación, o les falta algún papel para ser abogados. Pero bueno, esto sí que está de película, si le gustan las de acción tercermundista y de bajísimo presupuesto, con una trama dudosa.
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