Por Juan Rocha
El elevado costo energético, prohibiciones comerciales, restricciones y factores climáticos, sumado a la ultrademanda de alimentos, producto de la actual pandemia, es el coctel perfecto para recibir el segundo semestre del año con notables alzas de precios que continúan debilitando el poder adquisitivo de las familias mexicanas, expuso la La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC).
“El alza energética es el principal factor que ha detonado la espiral inflacionaria en el país. En el último año las gasolinas han aumentado el 22%; gas LP 30%; la energía eléctrica 12%, factores que impactan los costos de producción y suministro.
Aunado a esto, el factor climático juega un papel determinante, la prolongada sequía que afecta a más de un 80% del territorio nacional nos ha obligado a importar más granos y eso ha elevado su costo, como, por ejemplo: el maíz, elevando el costo de la tortilla un 10% en el último año”, comentó Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.
Los precios de los cárnicos también se han disparado: puerco 15%, pollo 30% y res 11%. La pandemia también ha provocado mayor inflación, con las restricciones y prohibiciones comerciales que se han impuesto, provocando una ultra demanda en el consumo de los productos esenciales que eleva su costo.
“El problema de la inflación en nuestro país ha ido tomando tonalidades graves y esto lo evidencia. El sorpresivo aumento de la tasa de interés de 4% a 4.5% que anuncio Banxico en los últimos días, con la intención de contener la inflación”, agregó Rivera.
La inflación reportada por INEGI que reporta para la primera quincena de junio de 6.02% (inflación subyacente) y 10.61% de la inflación no subyacente (servicios y alimentos) confirma los sondeos de mercado que mes a mes realiza ANPEC para establecer la variación de precios en los productos de la canasta básica”.
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