Ciudad de México. Agosto 21.- La Ciudad de México enfrenta un aumento alarmante en la formación de socavones. Tan solo en lo que va de 2025, la Secretaría de Gestión Integral del Agua (Segiagua) ha contabilizado 153 hundimientos, cifra que representa un crecimiento del 17% respecto al año anterior. El caso más reciente se registró en la calzada Ignacio Zaragoza, en Iztacalco, donde un agujero de 4.5 metros de profundidad obligará a trabajos de reparación que podrían extenderse por un mes.
La nota original fue difundida por el portal Animal Político, que destaca cómo este tipo de incidentes afectan tanto a vialidades primarias —37 casos este año— como a secundarias, con 116 hundimientos detectados.
Especialistas de la UNAM explican que un socavón es, en esencia, el colapso de la superficie a causa de cavidades en el subsuelo. Aunque en la naturaleza este fenómeno ocurre de manera espontánea —como los cenotes de Yucatán—, en la capital del país tiene características propias: al estar asentada en un antiguo lago rodeado de montañas, con un subsuelo compuesto por arenas volcánicas y arcillas, cualquier filtración o saturación de agua se convierte en un detonante.
El socavón de Zaragoza, reportado el 13 de agosto después de que una pipa de agua cayera en él, mide cuatro metros de largo por 2.5 de ancho, aunque las autoridades estiman que al menos 14 metros lineales requieren intervención debido a la presencia de drenajes dañados. Este no es un caso aislado: en Iztapalapa se contabilizan nueve hundimientos en la avenida Las Torres y en la misma Zaragoza apareció otro, de menor magnitud.
Las causas son diversas y suelen combinarse. Las lluvias intensas arrastran sedimentos del subsuelo, mientras que las tuberías, con décadas de uso y expuestas a la presión del tránsito y los movimientos del terreno, generan fugas que erosionan la superficie. Según José Mario Esparza, titular de Segiagua, la temporada actual de precipitaciones es una de las más severas de las últimas décadas, lo que ha puesto al límite la capacidad de los colectores de agua y multiplicado la aparición de estos hundimientos.
Ejemplos internacionales muestran que la reparación puede ser mucho más rápida: Japón, en 2016, logró restablecer en apenas 48 horas una vialidad colapsada por un socavón de 30 metros de ancho y 15 de profundidad en Fukuoka, lo que incluyó la reposición de tuberías, postes y semáforos. En la Ciudad de México, sin embargo, el proceso suele extenderse varias semanas.
La reparación de un socavón implica remover el material debilitado, rellenar con compuestos de alta densidad, sustituir tuberías dañadas y, finalmente, reponer el asfalto. Aun así, los expertos advierten que estos hundimientos son inevitables en una ciudad con el subsuelo frágil de la capital: “Así como los sismos o las erupciones, forman parte de la dinámica natural del terreno”, señaló el académico Darío Solano Rojas.
Para la ciudadanía, la recomendación es reportar cualquier hundimiento a Locatel (55 5658 1111) o directamente a las redes sociales de la Segiagua, proporcionando ubicación, fotografías y características del socavón para que las autoridades evalúen el nivel de riesgo y actúen a tiempo.
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