Cuatro Poderes

Por: Jorge Arturo Estrada

  • Morena le ganaría al PRI en Coahuila, si van en solitario
  • Mala suerte, corrupción y malos resultados cimbran a AMLO

El presidente tiene mala suerte. El futuro de su cuarta transformación está en riesgo, a pesar de ser el político más poderoso en el país. Se le vienen meses de revelaciones en serie que pondrán a su popularidad a prueba. Los intempestivos testimonios del libro, El Rey del Cash y de la trama del Guacamaya Leaks podrían borrar hasta el último rastro de superioridad moral de Andrés Manuel López Obrador. Así, otras decenas de miles de seguidores podrían abandonarlo; y su aceptación, desplomarse. Lo peor, es que se dará en el tramo decisivo de su sexenio.

Primero fue la pandemia mundial; luego, la inflación galopante acompañada de contracción económica, junto a una guerra en Europa, que dificulta el regreso a la normalidad. Además, su gobierno naufraga entre la incapacidad de sus colaboradores, la escasez de recursos que se acentúa; y, la inseguridad que avanza incontrolable. Los cientos de miles de muertos por la pandemia, asesinados, desaparecidos, y enterrados en fosas clandestinas lo marcan. Además, con la pobreza creciendo a la par de la carestía, todo se agolpa en víspera de las tres elecciones finales de su gestión, en las que se decidirá la continuidad de su proyecto transexenal.

Paradójicamente, en la cima de su poder político, con los opositores aplastados, divididos, desconcertados e incapaces de reaccionar, la adversidad y su mal gobierno estarían cobrando factura. La percepción de corrupción acerca de AMLO ha crecido notablemente. Así, dos de cada tres encuestados consideran que él es corrupto, establece el estudio de octubre de México Elige; así pasó de un 37 por ciento al 64, en cuatro años. “Mi pueblo y mi autoridad moral”, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador, hace muy poco, el 3 de octubre de 2022, “son mi escudo protector”.

Ya aplastó al PRI, destruyó a su maquinaria en 30 estados y a su dirigencia. Luego, asustó a sus tímidos liderazgos y rompió a la alianza opositora, que ahora deberán voltear a hacia otros lados para poder reconstituirse. Por lo pronto surge otro proyecto político, empresarial y de la sociedad civil con miras al 2024, Unid@s. Este nuevo movimiento es aún un embrión, del que se sabe poco, y es muy pronto para evaluarlo.

Esto se da luego de las traiciones de Alejandro Moreno y sus legisladores federales del PRI, que reventaron la Alianza x México. Nadie volvería a confiar en ellos. La dureza de Andrés Manuel los dobló y los convirtió en Primor.

AMLO sigue siendo poderoso, pero perdió su principal activo: la calidad moral. Es uno de los mismos, uno más, de la inefable clase política mexicana. Las cosas se ponen interesantes, Veremos.

|Morena le ganaría al PRI en Coahuila, si van en solitario

La lucha por la gobernatura avanza, y sigue igual de competida. Morena está en clara ventaja si no se concreta una alianza opositora, PRI-PAN-PRD. El PRI, en solitario, ni con Manolo Jiménez ni con Jericó Abramo, ni con ningún otro candidato, podría ganar. En contraste, Morena con cualquiera de sus tres gallos podría quedarse con la silla de Miguel Riquelme, ya sean Ricardo Mejía, Luis Fernando Salazar y Armando Guadiana. De ese tamaño es el desplome tricolor en Coahuila. Así lo establecen las encuestas de El Financiero y de Massive Caller.

Mucha tinta y bites se han gastado en señalar que Mejía Berdeja va rezagado en las encuestas, en cuanto a reconocimiento. Lo cierto es que el presidente, Andrés Manuel, es quien decidirá quién será el candidato morenista. Es ocioso pensar lo contrario. López Obrador, no necesita justificar nada. Mario Delgado simplemente obedecerá, y se aplicarán los ejercicios demoscópicos, “cuchareados”, de siempre.

Por su parte, los priistas planean irse a una elección directa a las bases. A su estilo, de “piso parejo” y la estructura cargada hacia el aspirante favorito. Por lo pronto, Román Alberto Cepeda, ya anunció su intención de anotarse al proceso interno: Él, va a desempeñar el papel de esquirol para evitar que se polarice la contienda, entre Manolo y Jericó.

Hace cinco años, al alcalde torreonense le fue muy redituable hacerse pasar como “indisciplinado” y, a cambio de su “disciplina”, fue premiado con un cargo en el gabinete estatal, y luego con la presidencia municipal de la Perla de la Laguna. Qué tal.

La elección del 2023 consistirá, básicamente, en ver cuál bando y candidato cargará con más negativos. Ya sean propios, del partido, o de sus líderes y gobiernos. Ganará quien sepa canalizar mejor la reprobación y el rechazo, que son muy fuertes, lo mismo hacia el PRI que hacia el presidente.  Veremos.


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