Saltillo necesita funcionarios expertos de alto nivel y gobierno serio
Por Jorge Arturo Estrada
En Saltillo se abre una nueva etapa. Ya es indispensable salir de la mediocridad y la falta de seriedad y compromiso que han caracterizado a los más recientes presidentes municipales. Oscar Pimentel fue el último que tomó con seriedad la tarea, el resto han ido desde la frivolidad y los aceleres de Humberto Moreira y la falta de proyectos estratégicos y trabajo intenso de Fernando de las Fuentes e Isidro López. A los interinos, como Ismael Ramos y Jorge Torres, solamente les tocó poner en orden los libros y entregar las llaves a sus sucesores.
El caso de Jericó Abramo Masso es interesante, porque tuvo un inicio acelerado con su amigo el gobernador Humberto y uno de frenón, en seco, en la mitad de su cuatrienio que quedó dentro del sexenio de Rubén. Al estilo de canibalismo político local, tal vez aprendido en el club campestre, su mejor proyecto fue el del Saltibús, que buscaba modernizar la movilidad urbana que, primero, fue saboteado desde el Palacio Rosa y, luego, fue escondido en un cajón por Isidro López y Manolo Jiménez. Ellos destruyeron las ciclovías y los intentos de reorganizar las rutas del transporte.
Actualmente, Chema Fraustro tiene la oportunidad de mejorar a la ciudad en muchos sentidos. Su primer posicionamiento, ya como alcalde electo, fue importante, sólo falta que lo cumpla: integrar su equipo con expertos de alto nivel en cada una de las áreas relevantes y no llenarlo con cuates y recomendados. Los grandes problemas de Saltillo son imposibles de resolver en el corto plazo y ninguna obra de relumbrón lo hará. Además, no habrá mucho presupuesto ni apoyo federal. Si necesita importarlos de otros estados, que lo haga.
La canalización de los arroyos del Norte tiene como beneficiarios a los desarrolladores inmobiliarios, lo mismo la ampliación del tramo del sector Derramadero. Aunque, por supuesto que habrá beneficios colaterales como el de los compradores de las casas y las decenas de miles de trabajadores que tienen que trasladarse a la zona industrial del sur. Sin embargo, la ciudad demanda más amplias acciones estratégicas para un desarrollo armónico.
Saltillo demanda un Plan Municipal de alto nivel. Con funcionarios públicos capaces de implementarlos. El agua, la movilidad urbana y la seguridad demandan soluciones del siglo XXI para una capital que quiere mantenerse competitiva para mantener o superar la calidad de vida de sus habitantes.
No somos una ciudad inteligente, tampoco la mejor ciudad para vivir del país. Mucho menos, estamos en la más segura, ni en la mejor cuidada. No se necesita que Saltillo sea la mejor capital del país. Ya vivimos en la que más queremos. Entonces, lo que sí es indispensable es desarrollarla para que sea el mejor lugar para criar a una familia y cumplir los sueños de progreso de los saltillenses
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