Ciudad de México. Febrero 8.- Especialistas y organizaciones defensoras de los derechos de los animales advierten que no todo maltrato hacia los animales proviene de un acto deliberado de crueldad y que, en muchos casos, el sufrimiento de los animales es consecuencia de una forma involuntaria de daño vinculada a un trastorno conductual conocido como síndrome del arca de Noé, que se manifiesta cuando una persona acumula perros, gatos, aves u otras mascotas sin poder proporcionarles cuidados adecuados, generando condiciones insalubres, desnutrición y sufrimiento para los animales afectados, según la información publicada por el portal de Animal Político.
El maltrato animal, aunque estipulado como delito en México, puede derivarse de esta compulsión por acumular seres vivos, que no responde a una intención consciente de causar dolor pero que termina afectando gravemente el bienestar de los animales, explicó un especialista en psicología clínica consultado para el texto original.
El trastorno, considerado una variante del síndrome de Diógenes, implica que las personas afectadas viven con numerosos animales en condiciones de hacinamiento y falta de atención sanitaria y nutricional. Los individuos con este comportamiento, impulsados por vacíos emocionales y soledad, niegan la incapacidad para atender a sus animales y creen estar “salvándolos”, aun cuando estos padecen hambre, enfermedades o ambientes insalubres.
Es importante distinguir entre maltrato animal culposo, donde el daño es involuntario por negligencia o incapacidad de cuidado, y crueldad deliberada, donde hay intención expresa de causar sufrimiento. La Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que el primero ocurre sin intención de hacer daño, mientras que el segundo sí implica voluntad y, en muchos casos, búsqueda de placer o beneficio.
El artículo 350 Bis del Código Penal de la Ciudad de México establece que causar lesiones a un animal puede acarrear de uno a tres años de prisión y una multa de 300 a 500 veces la unidad de medida y actualización vigente, y si provoca la muerte del animal la pena puede ser de dos a seis años de cárcel y de 600 a 1,200 veces la UMA, lo cual aplica también en casos en que el maltrato involuntario derive de negligencia severa.
Datos públicos de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial revelan que de 2020 a 2025 las denuncias ciudadanas y las investigaciones de oficio por maltrato animal en la Ciudad de México pasaron de 488 a 3,876 casos, y en 2026 -hasta el momento de la publicación del texto original- se contabilizan 701 registros, de los cuales 343 corresponden específicamente a maltrato.
Expertos en salud mental señalan que no existen cifras precisas sobre la prevalencia del síndrome del arca de Noé en México debido a la falta de estadísticas clínicas especializadas, aunque estiman que alrededor del 1 por ciento de la población mundial podría padecer esta forma de acumulación de animales. Para un diagnóstico certero es crucial que la persona afectada reciba evaluación y tratamiento adecuado, ya que la negación del problema y la falta de atención pueden derivar en condiciones de vida insalubres tanto para los animales como para los propios dueños.
La conversación pública sobre este síndrome ha aumentado recientemente, motivada por publicaciones y estudios que llaman a comprender este comportamiento como una patología que requiere un enfoque multidisciplinario, que contemple tanto la protección animal como la atención clínica de quienes presentan la conducta de acumulación compulsiva.
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