Ciudad de México 27/01/2026 (Más).- El despido de más de 1,900 trabajadores en la planta de General Motors en Ramos Arizpe ha desatado una fuerte ola de críticas y cuestionamientos hacia la dirigencia estatal de la Confederación de Trabajadores de México, encabezada por Tereso Medina.
La falta de una respuesta sindical visible ante uno de los recortes laborales más significativos en la industria automotriz reciente ha encendido alarmas entre trabajadores, observadores y otros dirigentes gremiales.
Aunque la CTM descartó un cierre total de la planta, la magnitud del ajuste contrasta con la postura de la central obrera. Varios trabajadores despedidos señalaron haber sido notificados de forma abrupta y sin presencia o respaldo del sindicato. “Nada más nos dijeron que ya no éramos requeridos”, relataron en entrevistas a Vanguardia, evidenciando un proceso sin claridad sobre indemnizaciones, reubicaciones ni defensa legal.
La ausencia de explicaciones detalladas por parte de la CTM sobre el desglose de despidos, acuerdos con la empresa y posibles gestiones ante autoridades laborales ha generado creciente inquietud en la base trabajadora. Analistas laborales consideran que esta actitud podría responder a una estrategia de cautela política, vinculada al contexto interno de la CTM a nivel nacional.
Fuentes sindicales revelaron que Tereso Medina, actual líder cetemista en Coahuila, habría intensificado su actividad política interna de cara a la sucesión nacional en la CTM, actualmente encabezada por Carlos Aceves del Olmo. Las versiones apuntan a que Medina habría sostenido reuniones al más alto nivel –incluso con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez– fuera de los cauces institucionales, con el objetivo de fortalecer su proyección nacional.
Estas acciones habrían causado malestar entre otros liderazgos sindicales, al considerar que rompieron con acuerdos para mantener un bajo perfil y la estabilidad interna de cara a la asamblea nacional prevista para febrero.
Hasta ahora, Tereso Medina no ha emitido un posicionamiento claro sobre qué acciones concretas tomará la CTM en defensa de los trabajadores despedidos, ni ha respondido a las solicitudes de información respecto a su rol en la sucesión gremial. El caso reabre el debate sobre el papel actual del sindicalismo mexicano, particularmente cuando los intereses políticos de la dirigencia parecen entrar en conflicto con la defensa efectiva de los derechos laborales. Mientras tanto, cientos de familias en Coahuila enfrentan un futuro incierto tras los recortes de GM.
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